¿Los cañones? apuntan a Pablo Ortíz

Para algunos, una elección barrial puede parecer un hecho menor, pero en el trasfondo de la vida política es un acontecimiento que no pasa desapercibido. Más aún cuando el acto eleccionario queda envuelto entre reclamos y sospechas. (Cualquier parecido con la realidad de la elección municipal de 2019 es pura coincidencia)

Nos referimos a la denuncia por supuestas irregularidades, que los titulares de las listas perdedoras hicieron, en el marco de la elección para renovación de autoridades del centro vecinal de Villa Oviedo, del pasado domingo.

Los candidatos, Luis López (Lista 2) y Viviana Miguez (Lista 3), acusaron a Pablo Ortíz, Secretario de Servicios Públicos,  de haber hecho “publicidad” encubierta en plena veda electoral a favor de la candidata de la Lista 1, Vilma Bordón. Esta última, es la actual presidente del Centro Vecinal de Villa Oviedo y es quien resultó ganadora por escasos 5 votos.

Si bien la denuncia es un hecho que merece ser atendido, lo significativo es que el propio Intendente Marcos Torres se involucró en el conflicto, como si en la ciudad no hubiese mayores prioridades. Junto con su Secretario de Comercio y Relaciones Institucionales, Mauro Proto, citaron a los denunciantes  a una reunión en el ejecutivo municipal.

Lo que trascendió de dicha reunión, es que luego de interiorizarse del reclamo de los dirigentes vecinales, Torres solicitó le eleven la denuncia  por escrito 👀 y seguidamente se comprometió a que la misma sería analizada legalmente 👀👀, y de allí surgiría la medida a adoptar sobre el acto electoral realizado👀👀👀.

Un dato no menor es que una vecina del mismo barrio (Norma Altamirano) esperó más de 15 días por una audiencia del intendente para pedir se tenga en cuenta que vive en situación inhumana a pesar de que su marido y su hija son personas con discapacidad, y no hubo ni una sola respuesta. VER: Fingió tomar de rehén a su pareja para llamar la atención y que “nos den una mano. Vivimos inhumanamente y mi marido es discapacitado”

Volviendo a lo político, es importante destacar que el Intendente, con este gesto, no sólo quiso involucrarse directamente con lo sucedido, sino también personalmente. Sin dudas esto le da una relevancia institucional mayor, ya que lejos de tirar agua para aclarar. le está echando nafta para que tome mayor ignición.

En circunstancias similares o quizás más graves, se ha visto a Torres bancar a sus funcionarios más cercanos. El robo de las luminarias o de las motocicletas, son ejemplos de cómo Marcos Torres dejó que el proceso siguiera su curso interno, buscando siempre bajar el perfil de semejantes escándalos políticos.

La movida estaría teniendo toda la característica de exponer al funcionario acusado, Pablo Ortíz. Posiblemente con su perfil frontal de gestión política, estaría incomodando no sólo a sus pares, sino también al mismo Intendente Torres.

Molestia que aparentemente también le produce al mayor de los hermanos Torres, Ministro de Gobierno. Facundo invitó al Festival Peperina a Martín Llaryora, Intendente de Córdoba y Jefe Político de Pablo Ortiz, pero casualmente no lo participó a éste para ser parte de la recepción.

Los tiempos políticos se van achicando. Lo que comenzó como una conveniencia electoral en el 2019 entre Torres y Ortíz, hoy claramente se ve que no lo es tanto. Los cañones estarían apuntando a quien hoy tiene la relación política en Alta Gracia con el ungido a suceder al Gringo Schiaretti.

Pablo Ortíz le respondió al primer embate de los Torres en la cita de Peperina, con una Junta Promotora Departamental “Llaryora Gobernador”. ¿Cómo asimilará Ortíz esta denuncia de los vecinalitas, a la que el Intendente Torres se comprometió a investigar hasta las últimas consecuencias?. Sin dudas, la serie de escándalos que están caracterizando al gobierno del menor de los Torres habla de la inmadurez política que tienen algunos de sus referentes y la falta de cintura para manejar distintas situaciones.

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