Una nueva muestra de debilidad del peronismo cordobés aumenta las expectativas de la oposición de cara al 2023

Decisiones poco concienzudas y previas a un año electoral, ministros imputados, causas judiciales, una compulsa electoral clave que fue perdida, y hasta un candidato débil…son algunas de las circunstancias que hacen que esta gestión de Schiaretti sea una de las que tuvo peor imagen en los 20 años de poderío peronista.

Muchos hablan de que es el fin de una era en la política cordobesa, otros…que al “Gringo” solo le interesa su futuro inmediato (tanto en relación a una posible proyección nacional, como de una necesaria tranquilidad judicial). Los más esperanzados, en tanto, siguen sosteniendo que todo esto tiene que ver con una campaña política bien pensada por el gobernador. Pero lo cierto es que desde hace varios meses el mandatario cordobés viene dando muestras de decisiones poco concienzudas, algo que no había hecho nunca hasta el momento.

“Hace agua por todos lados”, dicen algunas fuentes del Panal y aseguran que no reconocen al Schiaretti que hoy está gobernado, y sobre todo porque “ha depositado confianza en gente inexperta que lo hizo chocarse en varios temas”. Otra de las cuestiones que dejó sin palabra a varios y que seguramenter va a plantear un fuerte problema para Llaryora en el 2023, es la ley sobre la re re elección que nunca salió y que deja afuera del circuito a casi 200 intendentes con mucho manejo de territorio a meses de la elección. Intendentes que están dispuestos a establecer fecha del escrutinio totalmente diferenciada de la provincia, y “a no trabajar por un peronismo que quiere sacarnos del medio desde hace más de dos años midiéndonos y plantando candidatos en nuestro pueblo; sobre todo, no reconociendo nuestra trayectoria”, asegura uno de ellos, quien aclara que están reuniéndose entre todos los referentes de distintos departamentos para hacer “un frente”.

Hay muchos aspectos a tener en cuenta y que han sido sumamente graves en la gestión del Gringo. Uno de ellos, fue la imputación y detención por violación de Diego Concha, referente durante años de la Defensa Civil de la provincia. Le siguió en la lista, el ministro de Salud Diego Cardozo por la causa de la muerte de bebés en el Neonatal, una causa que tomó estado internacional y que lo obligó a dar un paso al costado. Hoy, está imputado. Además, y también relacionado a la Salud, está el caso de Juan Ledesma, director del Hospital de Niños y coodinador general del COE, organismo creado por el goberrnador en tiempos de pandemia, quien fue denunciado por abuso y separado de su cargo. En el mismo sentido y en relación al COE, es bueno recodar al famoso médico trucho Ignacio Martín quien llegó a ocupar cargos de coordinación en medio de la pandemia y hasta atendió pacientes. A esta larga lista que significó una caída meteórica de la imagen del gobierno cordobés, hay que sumarle el tema Seguridad, una cuestión que hoy deja afuera del Gabinete a Alfonso Mosquera no solo por incongruencias operativas, sino también por graves hechos sucedidos.

En cuanto al armado político provincial y el refuerzo de la relación entre intendentes, la cosa no fue para nada bien tampoco. Los encargados de esto (entre ellos el ministro Facundo Torres) lejos de unir, rompieron y enfrentaron a los viejos con los nuevos cuadros. Además, en esta profunda necesidad de retirar a quienes representaban la política desde otro lugar, lanzaron encuestas para medir “a todos” y dejaron en claro “que iba a ser candidato el que más medía”, como si las mediciones fueran la voz sagrada de la verdad…y claro está que no es así. Un ejemplo reciente de esto fue el caso Marcos Juarez donde le hicieron levantar la mano al mismísimo goberandor con n úmeros que estaban alejadísimos de la realidad en lo que significó un verdadero papelón y paliza electoral. Esta cuestión seguramente es la que motivó retirar a los funcionariosque estaban y refrescar un área que debería haber sido el brazo derecho del gobernador y que se convirtió en su pesadilla. A todo esto se le suma además, una pobre gestión en Salud, Educación y Ambiente.

Si bien durante los 20 años de gobierno peronista, el Gallego era el popular y de gestión política por excelencia, mientras que el Gringo era el administrativo nato (dupla que funcionó casi a la perfección), estos últimos años, y sobre todo tras la muerte del ex gobernador José Manuel de la Sota, a Schairetti se lo vio paulatinamente convertirse en el referente del ocaso peronista, demostrando un sinnúmero de debilidades que aumenta las expectativas de la oposición de cara al 2023.

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