A raíz del anuncio del papa León XIV, quien será sometido a una cirugía para extirpar un nódulo pulmonar, surgieron numerosas preguntas sobre esta afección y sus posibles consecuencias. Con motivo de esta noticia, la neumonóloga Jessica Fernández explicó a Mi Valle de qué se trata, cuándo puede representar un riesgo y por qué es fundamental realizar controles adecuados.
El anuncio del papa León XIV, quien este martes 13 de octubre será internado en el Policlínico Gemelli de Roma para someterse a una intervención quirúrgica en los próximos días, puso en el centro de la atención una situación médica mucho más frecuente de lo que se cree: la aparición de nódulos pulmonares.
El pontífice, de 71 años, informó que durante unos controles médicos le detectaron un pequeño nódulo en uno de sus pulmones, localizado en una etapa inicial. Por recomendación de sus médicos, decidió someterse a una cirugía para extirparlo. Hasta el momento, el Vaticano no ha informado si se trata de una lesión benigna o maligna.
Pero ¿qué significa encontrar un nódulo en el pulmón? ¿Es necesariamente un indicio de cáncer? ¿Cuándo debe preocuparnos?
Para responder estas preguntas, Mi Valle consultó a la médica neumonóloga Jessica Fernández (MP 38768 – ME 19992), quien explicó que, aunque este tipo de hallazgos suele generar temor, la mayoría de los nódulos pulmonares son benignos.
¿Qué es exactamente un nódulo pulmonar?
Se trata de una pequeña imagen bien delimitada que aparece en una radiografía o tomografía de tórax, rodeada de tejido pulmonar sano.
Generalmente no provoca síntomas y suele descubrirse de manera incidental (a este tipo de hallazgos también se los conoce como incidentalomas), es decir, cuando una persona se realiza un estudio médico por otro motivo y, sin estar buscando específicamente un nódulo, se detecta su presencia.
“Habitualmente se diagnostican pequeños, de menos de 8 a 10 milímetros”, explicó Fernández.
Para que una lesión sea considerada un nódulo pulmonar debe medir menos de tres centímetros. Cuando supera ese tamaño se denomina masa pulmonar y requiere otro enfoque diagnóstico.
¿Tener un nódulo significa tener cáncer?
No. Y este es uno de los puntos que la especialista considera fundamentales para llevar tranquilidad a quienes reciben un diagnóstico de este tipo.
La mayoría de los nódulos pulmonares son benignos. Sin embargo, algunos pueden representar una lesión maligna, por lo que resulta indispensable evaluar cada caso y determinar si corresponde realizar un seguimiento.
Fernández explicó que hay características que permiten establecer diferentes niveles de riesgo.
Por ejemplo, un nódulo de cinco milímetros, redondeado y con bordes regulares tiene mayores probabilidades de ser benigno que uno de ocho milímetros con bordes irregulares.
También influyen los antecedentes personales del paciente: la edad, si fuma o fumó, si existen casos de cáncer de pulmón en su familia y si estuvo expuesto laboralmente a sustancias cancerígenas, como el asbesto o determinados metales.
“Es muy importante individualizar cada caso”, remarcó.
¿Cuándo se controla y cuándo se opera?
Según detalló la neumonóloga, cuando los nódulos son menores de ocho milímetros, en muchos casos se realiza un seguimiento mediante tomografías de tórax.
Estos controles pueden extenderse desde algunos meses hasta varios años, dependiendo de las características de la lesión y los factores de riesgo del paciente.
En cambio, cuando superan los ocho milímetros o presentan características sospechosas, puede ser necesario avanzar con estudios complementarios, como un PET scan, o evaluar la posibilidad de una intervención quirúrgica.
En determinadas situaciones se indica una biopsia para establecer con certeza la naturaleza de la lesión.
“Solo una biopsia confirma una lesión maligna”, señaló Fernández.
De todas maneras, la especialista insistió en que no todos los nódulos requieren una operación y que las decisiones médicas deben tomarse de manera individual.
¿Quiénes deben prestar especial atención?
Las personas de mayor edad, especialmente aquellas que fuman o han fumado, quienes tienen antecedentes familiares de cáncer de pulmón o quienes estuvieron expuestos a sustancias cancerígenas deben prestar particular atención a su salud respiratoria.
Fernández explicó que los médicos clínicos, de familia y neumonólogos pueden solicitar tomografías de tórax cuando existen motivos que justifican ese estudio.
Una vez detectado el nódulo, habitualmente son los neumonólogos quienes realizan el seguimiento a lo largo del tiempo y, si resulta necesario, derivan al paciente a un cirujano de tórax.
Un hallazgo que no debe generar pánico, pero tampoco ignorarse
El caso del Papa volvió a poner sobre la mesa una situación que muchas personas atraviesan en silencio: recibir un resultado médico inesperado y asociarlo inmediatamente con una enfermedad grave.
Sin embargo, Fernández insiste en que encontrar un nódulo pulmonar no equivale a tener cáncer.
La clave está en determinar sus características, evaluar los antecedentes personales y realizar los controles correspondientes.
La mayoría de estas lesiones son benignas, pero aquellas que presentan características sospechosas requieren una evaluación cuidadosa.
Por eso, el mensaje es claro: no alarmarse antes de tiempo, pero tampoco restarle importancia al hallazgo. Consultar con un profesional y cumplir con el seguimiento indicado puede marcar una diferencia fundamental.
