Momentos de desesperación, miedo e impotencia. Así describe Ayelén Castelli lo vivido durante la tarde del jueves en la guardia del Hospital Regional Arturo Illia de Alta Gracia, donde llevó a su hija de 4 años por un cuadro febril y, según denunció, debió esperar más de 3 horas y la pequeña sufrió una convulsión.
La mujer relató que llegó al hospital alrededor de las 14 horas junto a su esposo y su hija, quien venía con fiebre desde la noche anterior. «Estuvo toda la noche con fiebre. Traté de bajársela con ibuprofeno, pero no se le iba. Por eso decidí llevarla al hospital», contó.
Según explicó, tras realizar el ingreso administrativo, una enfermera tomó los signos de la niña. Sin embargo, asegura que desde ese momento comenzó una larga espera. «Me dijeron que la pediatra me iba a llamar. Pasaban las horas y seguía esperando. Veía entrar otros nenes que habían llegado después y mi hija seguía sin ser atendida», recordó.
Castelli señaló que en dos oportunidades se acercó al sector de admisión para consultar si existía algún problema con el registro de la menor. «Pregunté dos veces si tenía que anotarla de nuevo porque no me llamaban. Me respondieron que no, que mi nena estaba anotada y que ya la iba a atender el pediatra», afirmó.
De acuerdo con su relato, la situación se volvió dramática cerca de las 17 horas. «La nena estaba acostada sobre mis piernas. Cuando se levantó se me quiso caer. La agarré y no reaccionaba. Ahí empezó a convulsionar», aseguró.
La madre recuerda esos minutos como los más difíciles de su vida. «Con mi marido empezamos a pedir ayuda desesperados. Le golpeamos la puerta a la guardia porque mi hija no reaccionaba. Hacía más de tres horas que estábamos esperando. Si no fuera por el no me daba cuenta que mi hija estaba realmente mal», sostuvo.
Según denunció, recién después de ese episodio la niña fue ingresada para recibir atención médica. «Si me la atendieron fue porque mi marido pateó la puerta y pidió que la dejaran entrar. Si no, seguíamos esperando», expresó.
«Cuando la acostaron en la camilla, mi hija se hizo pis. En lugar de preocuparse por lo que le había pasado, sentí que nos estaban juzgando. Después veía a la secretaria hablando por lo bajo con el doctor y eso me hizo sentir muy mal», manifestó.
Castelli manifestó además que se sintió cuestionada por parte de algunos integrantes del personal médico. «Lo primero que hicieron fue preguntarnos por qué la teníamos tan abrigada y por qué habíamos tardado tanto en llevarla. Nosotros tratábamos de explicar que llevábamos horas esperando ahí adentro», relató.
La mujer aseguró que inicialmente hubo contradicciones respecto al diagnóstico de lo ocurrido. «Primero me dijeron que mi hija no había convulsionado. Después el doctor me dijo que sí. A mi hija le pasó algo», sostuvo.
Mientras la menor permanecía internada, los profesionales realizaron estudios de laboratorio, análisis de orina y una radiografía de tórax.
«El primer médico me dijo que los análisis estaban bien y que no tenía nada. Pero cuando cambió la guardia llegó otro doctor, me mostró la placa y me explicó que tenía bronquitis y mocos en un pulmón», señaló.
La niña permaneció en observación durante toda la noche, recibió hidratación intravenosa y medicación para bajar la fiebre. Finalmente recibió el alta cerca de las 6:30 de la mañana de este viernes. Actualmente continúa con tratamiento a base de antibióticos, ibuprofeno y controles médicos.
Más allá de la evolución favorable de la pequeña, la madre asegura que todavía vive con temor. «Ahora tengo que estar atenta a que no vuelva a levantar fiebre porque tengo miedo de que vuelva a convulsionar. Ellos no me aseguran nada y yo no pego un ojo», expresó.
Castelli también cuestionó la actuación de las autoridades del hospital durante el episodio. «Lo que más bronca me da es que ni siquiera el director se acercó a preguntarme qué había pasado o cómo estaba mi hija después de todo lo que ocurrió», manifestó.
Finalmente, sostuvo que decidió hacer pública la situación para que otros casos similares no queden en silencio. «Voy a hablar porque muchas veces estas cosas se callan. Mi hija casi se me muere y no quiero que esto quede así», concluyó.
