La inseguridad volvió a golpear a un comercio de Alta Gracia durante la madrugada de este viernes. Esta vez, las víctimas fue Nancy, una estilista que encontró su peluquería completamente revuelta y sin las herramientas con las que todos los días se ganan la vida.
El hecho ocurrió en un local ubicado en Barrio Sur, a pocas cuadras del centro de la ciudad. Cerca de las 4 y media de la madrugada, una vecina escuchó ruidos, dio aviso a la Policía y alertó a la propietaria. Cuando llegó encontró la puerta violentada y el salón completamente desordenado.
«Lo primero que miré fueron las herramientas de mi mamá. Todo lo que era de peluquería y barbería ya no estaba», relató Luz, su hija en diálogo con Mi Valle.
Los delincuentes rompieron el candado y el pestillo de una puerta de vidrio para ingresar. Se llevaron secadores de pelo, planchitas, cuatro máquinas de corte profesionales, tijeras, elementos de manicura, dinero en efectivo y distintas herramientas de trabajo, además de provocar importantes destrozos dentro del local.

Las imágenes de una cámara de seguridad permitieron establecer que habría actuado un solo delincuente, con el rostro completamente cubierto. Aunque no pudo ser identificado, la propietaria entregará ese material a la Justicia para intentar avanzar en la investigación.
Pero el golpe va mucho más allá de lo económico. Nancy contó que hace pocos meses había decidido volver a apostar por su profesión luego de atravesar un complejo problema de salud. Después de años trabajando en Buenos Aires y de instalarse nuevamente en Alta Gracia, estaba a punto de retomar los cursos de peluquería y reconstruir su actividad laboral.
«Para mí es mi fuente de trabajo. Tengo que trabajar sí o sí para salir adelante«, expresó con angustia. «Tengo 30 años de estilista y todas esas herramientas eran las que necesitaba para volver a empezar.»
La comerciante también manifestó su preocupación por la creciente inseguridad en el sector. Asegura que otros negocios de la zona ya fueron víctimas de robos durante el último año y reclamaron mayor presencia preventiva, mejor iluminación y la instalación de cámaras de seguridad.
Mientras espera que las imágenes permitan identificar al autor, intenta recuperarse del golpe que, según sostiene, no solo les quitó bienes materiales, sino también la tranquilidad y el esfuerzo de toda una vida de trabajo.
La voz de Nancy y su hija
