A los 52 años, Claudia Escobares decidió empezar de nuevo. Vecina de Alta Gracia, hoy da sus primeros pasos en el mundo de la jabonería artesanal, un camino que no solo representa una salida laboral, sino también una forma de sanar, ayudar y reconstruirse.
Su emprendimiento, conocido en redes como Pompas de Aroma, nació en medio de dificultades personales y laborales. Con una discapacidad auditiva —hipoacusia bilateral— que marcó gran parte de su vida, Claudia enfrentó desde niña situaciones de incomprensión y discriminación que condicionaron su desarrollo.
Durante años, la falta de diagnóstico adecuado afectó su desempeño escolar. Con el tiempo, estudios médicos confirmaron la pérdida auditiva en ambos oídos, consecuencia de infecciones mal tratadas en la infancia. El uso de audífonos le permitió recuperar confianza, pero no evitó que, en el mundo laboral, se encontrara con barreras y prejuicios.
“No entiendo por qué me mandan personas con problemas”, recuerdó que le dijeron en uno de sus trabajos. Episodios como ese dejaron huella, al igual que otras experiencias donde, pese a estar capacitada, no logró sostener un empleo formal.
A lo largo de su vida, encontró en el cuidado de niños una salida laboral, pero las condiciones actuales y las propuestas poco justas la llevaron a replantearse su futuro. Fue entonces cuando decidió apostar por algo propio.
La idea de los jabones artesanales surgió desde una necesidad familiar: pieles sensibles, afecciones como psoriasis y el cuidado especial que requiere su hijo. “Quería crear algo noble para la piel, menos agresivo que los productos comerciales”, explicó a Mi Valle.
Sin recursos económicos, comenzó a formarse de manera autodidacta, a través de cursos online y contenidos en YouTube. Con apenas un kit inicial, empezó a experimentar con aceites, esencias y hierbas medicinales, rescatando también saberes familiares vinculados a las plantas.
Hoy, cada jabón que elabora es el resultado de aprendizaje, dedicación y propósito. “No es solo limpieza, es bienestar, es cuidado, es salud”, afirmó. Sus productos apuntan especialmente a quienes buscan alternativas más suaves para la piel.
A pesar de todo, Claudia sigue adelante. Sin ingresos estables, sin pensión aún y enfrentando un contexto económico complejo, apuesta a crecer paso a paso. “Es difícil, pero es algo que hago con amor. Tu piel merece lo mejor”, dice, como lema de su emprendimiento.
Su historia refleja la realidad de muchos emprendedores que, frente a la falta de oportunidades, crean su propio camino. Y también demuestra que, incluso en medio de las dificultades, siempre puede surgir algo nuevo: una idea, una oportunidad… o, como en su caso, un jabón que sana mucho más que la piel.
Mira sus productos en: https://www.instagram.com/pompas.de.aroma/

