Juan y Marina son un matrimonio oriundo de Bell Ville que hace cinco años decidió cambiar de rumbo y mudarse a Anisacate junto a su hija, que hoy tiene 9 años. Detrás de ese cambio de residencia hay una historia marcada por dificultades económicas, proyectos que quedaron atrás, una estafa y, sobre todo, una enorme voluntad de salir adelante.
Desde los 13 años, Juan convive con un diagnóstico de epilepsia. Esta situación hizo que acceder a un empleo formal fuera muchas veces difícil, debido a los riesgos que algunos trabajos podían implicar. Sin embargo, lejos de quedarse únicamente con una pensión, buscó permanentemente alternativas para trabajar, producir y aportar al sostén de su familia.
Antes de la pandemia, Juan y Marina habían logrado construir su propio proyecto: un taller de talabartería en Bell Ville. Contaban con máquinas industriales de costura especialmente preparadas para trabajar con cuero y habían encontrado en ese oficio una posibilidad de generar sus propios ingresos.
Pero la llegada de la pandemia cambió todos los planes.
Con una hija pequeña, un taller que no podía generar ingresos y la incertidumbre de no saber cuánto duraría aquella situación, la familia tuvo que tomar una decisión difícil: vender sus máquinas de trabajo para poder subsistir.
Cuando vendieron las últimas dos máquinas, decidieron utilizar ese dinero para comenzar una nueva actividad. Armaron un pequeño local de bebidas y, durante los primeros meses, el emprendimiento comenzó a funcionar.
Después de conseguir una diferencia económica, apostaron nuevamente por crecer. Viajaron a Córdoba Capital para realizar una compra mayorista que les permitiera ampliar el negocio. Pero aquella decisión terminó convirtiéndose en otro duro golpe.
La compra nunca llegó.
Al regresar para reclamarle al supuesto vendedor, descubrieron que habían sido víctimas de uno de los denominados “negocios fantasma”. Perdieron el dinero invertido y, una vez más, tuvieron que empezar prácticamente desde cero.
Con el final de la pandemia llegó otro momento de cambios. Tanto Juan como Marina salieron a buscar trabajo y comenzaron a desempeñarse como empleados: Marina consiguió trabajo en una despensa y Juan ingresó a una carpintería como ayudante.
Sin embargo, después de algunos meses sintieron que necesitaban nuevamente un cambio.
Fue entonces cuando apareció la posibilidad de trasladarse a Anisacate, donde los padres de Marina tenían una casa. Allí decidieron instalarse y comenzar una nueva etapa.
Al principio, ambos continuaron trabajando como empleados mientras buscaban nuevas oportunidades. Marina también comenzó a capacitarse. Pero Juan empezó a explorar otra posibilidad: la madera.
Lo que comenzó como una idea para fabricar juguetes de madera para niños fue creciendo poco a poco. Juan comenzó a diseñar, crear y construir sus propios productos y, con el paso del tiempo, aquel proyecto se transformó en una carpintería dedicada al armado de muebles rústicos.
Hace poco más de dos años comenzó este nuevo camino y hoy el emprendimiento representa mucho más que una fuente de ingresos: es el resultado de una familia que decidió no rendirse frente a las dificultades.
Para Juan y Marina, su historia también busca transmitir un mensaje.
“Un diagnóstico como el de Juan, con limitaciones, sí, con dificultades económicas también, como muchos actualmente, no nos ha frenado a salir adelante”, explican.
El matrimonio asegura que el secreto estuvo en convertirse en un equipo familiar sólido, acompañarse en cada etapa y buscar siempre una alternativa cuando una puerta se cerraba.
Desde Bell Ville hasta Anisacate, atravesaron una pandemia, tuvieron que desprenderse de las herramientas con las que habían construido su primer emprendimiento, fueron víctimas de una estafa y tuvieron que volver a empezar como empleados. Pero también encontraron en la madera una nueva oportunidad para construir su propio camino.
Hoy, Juan y Marina continúan apostando al trabajo familiar y a la carpintería, demostrando que emprender no siempre significa comenzar con grandes recursos. Muchas veces significa simplemente animarse a volver a empezar.
Contacto:
Marina: 3537 315115
Juan: 3547 638543

