Alta Gracia: un intendente ¿víctima de su propio equipo?

El Ejecutivo municipal fue innecesariamente expuesto en el Concejo Deliberante. ¿Se trató una mala jugada intentando sobrar la situación o producto de un asesoramiento de gente inexperta?

El ajedrez es un juego de estrategia, donde el objetivo es derrocar al rey del oponente. En esta dinámica, cada figura puede realizar diferentes movimientos, pero no puede descuidar en esa lógica la protección de su propio rey, ya que si este es alcanzado por los movimientos del adversario, el Jaque Mate te retira del tablero.

Esta semana, se dio una situación que llamó mucho la atención a propios y extraños en el Concejo Deliberante. Se trató de la presencia del Intendente Marcos Torres en el recinto, a pesar de que este, desde hace tiempo, vive constantes momentos de gran hostilidad, dentro y fuera del recinto.

Todo esto se dio, cuando se estaban discutiendo, las consecuencias en la filtración de una laguna de contención en Potrero de Loyola la última semana y la oposición reclamaba explicaciones por el supuesto “inconveniente técnico” que había manifestado Marcos Morira, (Secretario de Obras Públicas de la ciudad de Alta Gracia), sobre la obra, a pesar de su costo importante, 150 millones de pesos.

El cuerpo legislativo de Alta Gracia dejó de ser un lugar de discusión o debate político, convirtiéndose, en el último tiempo, más en una tribuna de programa deportivo. Quizás esto se dé por la proximidad de los tiempos electorales junto a las propias internas que las fuerzas que lo componen están teniendo puertas adentro.

Dentro de esta atmófera beligerante, donde cada semana se cruzan acusaciones y el diálogo dejó de ser una herramienta de comunicación hace meses, el equipo municipal de asesores decidió llevar a su principal jugador a formar parte de una contienda donde las razones no eran importantes sino quien gritaba más.

El escritor estadounidense David Foster Wallace, en su obra La Broma Infinita, sostiene que la mediocridad depende del contexto”, significando al que se debe estar atento en cada situación, y desde ahí decidir intervenir o no.

Llevar al dirigente político más importante del oficialismo, exponerlo en un Concejo que da muestras permanente como el diálogo se nutre más de chicanas que de contenido, en medio de una discusión interna y a meses de una elección tan importante para la ciudad, al mismo tiempo para la provincia, es desconocer el contexto.

Se vienen meses políticos muy cargados, con dirigentes que -de uno y otro lado- intentan sacar provecho de cada situación. De todos modos, y a pesar de esta “divina comedia” hay un oficialismo que deberá afinar más su puntería y saber que como en el ajedrez hay que saber en qué momento sacrificar las figuras que hoy son las de más valor.

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