Este 27 de agosto se cumplen once años del homicidio de Pablo Ariel “Paco” García, un crimen que conmocionó a Alta Gracia y movilizó durante meses a familiares, amigos y vecinos de toda la región en un persistente reclamo de justicia.
García tenía 36 años y la noche del 26 de agosto de 2015 había salido a cazar a un campo de la zona de Los Talas, en Anisacate. Durante la madrugada del día siguiente fue asesinado de un disparo de escopeta. Su cuerpo fue encontrado horas más tarde por su hermano, Néstor García.
En un primer momento, la versión que tomó fuerza fue la de un accidente de caza: se sostuvo que otro cazador había disparado creyendo que se trataba de un jabalí. Sin embargo, desde el comienzo, la familia puso en duda esa explicación y comenzó una lucha que sería determinante para el avance de la causa.
Las pericias terminaron demostrando que Paco había recibido el disparo desde atrás y a corta distancia. La investigación también estableció que, después del crimen, la escena había sido modificada: el cuerpo fue acomodado y se alteró la posición de distintos elementos con la intención de instalar una versión diferente de lo que realmente había ocurrido.
Aquellas contradicciones hicieron que el caso dejara de investigarse como un hecho accidental y comenzara a tomar forma la hipótesis de un homicidio.
Mientras avanzaba la causa judicial, las calles de Alta Gracia fueron escenario de numerosas movilizaciones. Familiares, amigos y vecinos marcharon reclamando respuestas y acompañando especialmente a Néstor García, hermano de Paco y una de las voces más firmes durante todo el proceso.
El reclamo trascendió rápidamente a Alta Gracia. El nombre de Paco comenzó a escucharse en distintos puntos de Paravachasca y las marchas se transformaron en una expresión regional frente a un crimen cuya verdadera historia todavía intentaba esclarecerse.
La investigación finalmente determinó que aquella madrugada se había producido una discusión vinculada a un lugar utilizado para la caza. Según estableció posteriormente la Justicia, Carlos Mauricio Malter efectuó el disparo mortal mientras Julio César Malter participó del plan homicida.
También quedó probado que después del crimen se realizaron maniobras para modificar la escena y sostener inicialmente la hipótesis del accidente.
Dos años después, el caso llegó a juicio ante la Cámara 12ª del Crimen de Córdoba, con participación de jurados populares.
El 24 de octubre de 2017, Carlos Mauricio Malter y Julio César Malter fueron condenados a prisión perpetua por el homicidio de Pablo García, considerado doblemente calificado por alevosía y por la participación premeditada de dos o más personas.
Por su parte, Gustavo Orlando López fue condenado a tres años y cuatro meses de prisión por encubrimiento agravado.
La sentencia puso fin a una de las etapas más importantes de una causa atravesada por pericias, reconstrucciones, cambios en las declaraciones y, fundamentalmente, por una familia que nunca aceptó como cierta la primera explicación.
Once años después, el crimen de Paco García continúa siendo uno de los casos policiales y judiciales más recordados de la región.
No solamente por la brutalidad del hecho, sino también porque detrás de la investigación hubo una comunidad que salió a la calle, acompañó a una familia y sostuvo durante meses una misma consigna: saber qué había ocurrido aquella madrugada y conseguir justicia.
Este 27 de agosto, nuevamente, el nombre de Paco vuelve a atravesar la memoria de Alta Gracia y de toda una región que hace once años se movilizó detrás de un pedido que terminó encontrando respuesta en los tribunales: Justicia por Paco.
