Más del 70% cree que hace falta un cambio de gobierno (aunque nadie enamora)

El último informe nacional de Zuban Córdoba no describe un sobresalto. Describe algo más complejo y, al mismo tiempo, más preocupante: una tendencia que se consolida. La gestión nacional registra un 64,5% de desaprobación frente a un 34,3% de aprobación, números que ya no pueden leerse como un desgaste circunstancial sino como un clima político que se instala.

No hay derrumbe abrupto, pero sí una erosión constante. Y en política, cuando el desgaste deja de ser episódico para volverse estructural, el problema deja de ser comunicacional y pasa a ser de legitimidad. El dato más elocuente no está, sin embargo, en la imagen del gobierno, sino en la expectativa social: el 71,2% de los argentinos cree que hace falta un cambio de gobierno.

En otro contexto, una cifra de ese calibre funcionaría como sentencia anticipada. Pero la particularidad del momento argentino es otra: el malestar no encuentra, todavía, un canal político claro. El gobierno pierde apoyo, pero la oposición no logra capitalizarlo plenamente. La demanda de cambio es nítida, pero la oferta sigue siendo difusa.

El informe también deja al descubierto que el desgaste no es exclusivo del Presidente. La imagen negativa se extiende a todo el esquema oficialista. Javier Milei supera el 60% de rechazo y figuras centrales del gobierno, como Manuel Adorni, alcanzan niveles de imagen negativa que superan el 70%. Incluso dirigentes con mayor volumen político dentro del espacio oficial, como Patricia Bullrich, se mueven en registros negativos superiores al 50%.

Es decir, no hay una figura que logre despegar del contexto. El problema ya no es individual: es del conjunto.

Otro punto relevante es la brecha de género. El rechazo entre las mujeres se acerca al 70%, marcando una diferencia significativa respecto del electorado masculino. No se trata de un matiz estadístico, sino de una señal política de fondo: el gobierno no está logrando interpelar a un segmento clave del electorado.

Cuando se observa el escenario electoral, el cuadro se completa. Ningún espacio logra consolidarse con claridad. El peronismo aparece competitivo, pero lejos de una posición dominante. La Libertad Avanza conserva volumen, aunque sin expandirse. Y el nivel de indecisos se mantiene elevado, compitiendo en magnitud con las principales fuerzas.

Ese dato es central: la incertidumbre pesa tanto como las identidades políticas. El informe, en definitiva, no muestra una sociedad movilizada detrás de un proyecto, sino más bien una sociedad que empieza a ordenar sus certezas en negativo. Hay mayor claridad sobre lo que se rechaza que sobre lo que se elige.

En ese contexto, la política enfrenta un desafío doble. El oficialismo necesita reconstruir credibilidad en medio de un desgaste que ya es profundo. La oposición, en cambio, debe resolver algo igual de complejo: transformarse en una alternativa creíble. Pero por ahora, ninguno de los dos procesos parece resuelto.

Y en ese equilibrio inestable, el hartazgo crece y  nadie logra capitalizarlo del todo.

Informe Nacional Mayo (2026) – Zuban Córdoba y Asociados