Llaryora visitó al Papa Francisco y lo invitó a Córdoba

El gobernador electo arribó al Vaticano para la consagración como cardenales de dos cordobeses. En el encuentro con el Sumo Pontífice, profundizó las señales al peronismo.

Como se dijo hace tiempo, para el intendente cordobés Martín Llaryora el 2023 electoral es historia. El sucesor del gobernador Juan Schiaretti confía en que el libertario Javier Milei será el nuevo presidente y en su mesa chica hasta se anima a subir la apuesta al sostener que la elección, el León la va a ganar en primera vuelta.

Por esto, ultimando los detalles del traje de gobernador que se calzará en diciembre, Llaryora arrancó hace más de una semana una gira por Estados Unidos para tomar contacto con los acreedores de la deuda cordobesa y, luego de mantener reuniones con otros inversionistas y conversaciones sobre el área de salud, cruzó al Viejo Continente. Allí, la única escala comenzó hace horas y en compañía del vicegobernador Manuel Calvo junto a una comitiva para asistir a la consagración como cardenales de dos cordobeses: el actual arzobispo mediterráneo, el influyente Ángel Rossi; y el exarzobispo de La Plata, Vicente ‘Tucho’ Fernández. En una ceremonia que se desarrollará este sábado, en la madrugada de nuestro país.

Antes de ello, Llaryora logró uno de los objetivos centrales de la gira: la foto con el papa Francisco y la invitación protocolar que el gobernador electo le hizo al Sumo Pontífice para un arribo a Córdoba. Leído a la distancia, y en medio de la tensión electoral que vive nuestro país, Llaryora dio un nuevo paso a la configuración del poder que cree tendrá la Argentina después de diciembre.

Donde, con los libertarios en Casa Rosada, se viene un barajar y dar de nuevo dentro del peronismo y, sobre todo, en el mapa de los gobernadores. Con muchos que al igual que él, asumen por primera vez; pero donde la mayoría, y ahí sí a diferencia de Llaryora, lo hace recibiendo el gobierno de un dirigente con otro color político.

Así, el peronismo de Córdoba en los últimos diez días hizo los deberes. Se plegó al pedido de desagravio del papa Francisco que hicieron los curas villeros al arroparlo de las críticas que hizo Milei hace unas semanas; y acompañó en su conjunto en la ceremonia que se hizo este martes en Córdoba, y que también contó este sitio. Acompañando al padre Mariano Oberlin, símbolo de la lucha contra el narcotráfico en una de las zonas más azotadas por este flagelo en la capital cordobesa.

“Llaryora tiene una antigua militancia en grupos juveniles eclesiásticos, sin que esto signifique que opera sobre o desde el clero. Pero, tiene una buena relación con la Iglesia y la considera una palabra importante”, dijo este mediodía una persona que conoce y mucho al gobernador electo en Córdoba.

Y agrega, además, que la visita a Roma se tejió desde varias aristas. Desde la buena relación con Rossi, aunque sin la línea directa que tuvieron Schiaretti con el exarzobispo Carlos Ñañez (habían sido compañeros de estudios en la adolescencia), se motorizó en parte el viaje al Vaticano, desde Roma también con algunos contactos en la Iglesia y a partir de otro peronista de la nueva camada que también cultiva buenos lazos con el clero: el intendente electo, Daniel Passerini.

Uno de los primeros que salió a defender al papa Francisco en el peronismo de Córdoba cuando comenzaron las críticas desde sectores libertarios.

“Estamos viviendo un hecho histórico. Después de muchísimos años, Córdoba tendrá un Cardenal. Esta visita al Santo Padre fue una hermosa oportunidad para invitarlo a nuestra ciudad”, dijo Llaryora sobre el encuentro con Francisco y acerca de Rossi, el arzobispo cordobés que incidirá, a su vez, en la designación del papa que suceda a Bergoglio en el Vaticano.

Una persona que conoce a Llaryora admitió a este sitio que “la gira le ayudó a abrir la cabeza en cuestiones que tienen que ver con la salud, la seguridad y en la búsqueda de fondos e inversionistas”, todos apuntes destacados en la hoja de ruta que se viene en la gestión provincial que arranca en diciembre.

En tanto, también hubo diálogos en Italia con bancos, miembros de la ONU y de la Unión Europea, todas puertas que abrió Mario Borghese, el argentino que es el único representante de Sudamérica en el Parlamento italiano y a quien Llaryora conoce desde su época como intendente de San Francisco. A él, Llaryora lo llamó desde Estados Unidos para hacerle conocer la estadía en Italia y activar la agenda por fuera del Vaticano.

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