La Otra Orilla celebró nueve años de trabajo comunitario y el primer aniversario del Refugio Papa Francisco

El Centro Barrial La Otra Orilla de Alta Gracia celebró su noveno aniversario y el primer año de funcionamiento del Refugio Papa Francisco, una iniciativa destinada a brindar alojamiento, contención y acompañamiento a personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad. La jornada incluyó una misa presidida por monseñor Ángel Rossi y un encuentro para compartir el camino recorrido, renovar el compromiso comunitario y presentar nuevos desafíos para el crecimiento del espacio.

Durante la celebración, tanto el arzobispo como integrantes del equipo de trabajo destacaron la importancia de sostener estos ámbitos de acompañamiento frente a una realidad social que interpela a toda la comunidad.

Monseñor Ángel Rossi: “Hay que creerle a la gente cuando dice que no llega”

En su mensaje, monseñor Ángel Rossi puso el foco en las situaciones de vulnerabilidad que atraviesan muchas personas y en la necesidad de prestar atención a las dificultades cotidianas de quienes no logran cubrir sus necesidades básicas.

El arzobispo destacó la importancia de reconocer una realidad social en la que cada vez más personas enfrentan dificultades para llegar a fin de mes y deben resignar cuestiones esenciales para sostener su vida cotidiana.

En ese sentido, remarcó la necesidad de escuchar y creer en quienes expresan que sus ingresos no son suficientes, sin minimizar las dificultades que atraviesan. “Hay que creerle a la gente cuando dice que no llega”, sostuvo.

Rossi también hizo referencia a una vulnerabilidad que, según señaló, se encuentra cada vez más instalada y que requiere respuestas concretas, compromiso y cercanía. En ese contexto, el trabajo de espacios como La Otra Orilla y el Refugio Papa Francisco adquiere relevancia al ofrecer acompañamiento a quienes necesitan un lugar donde estar, ser escuchados y encontrar contención.

La celebración del aniversario se convirtió así en una oportunidad para visibilizar una tarea que no se limita a la asistencia inmediata, sino que busca acompañar a las personas en procesos más amplios de recuperación y reconstrucción de sus vínculos.

Un refugio que brinda alojamiento y acompañamiento

Lourdes Oviedo, licenciada y coordinadora del Área de Salud Mental del espacio, compartió un balance del primer año del Refugio Papa Francisco y explicó cómo se organiza el trabajo cotidiano.

El refugio funciona durante la noche, desde las 20 hasta las 10 de la mañana. Al llegar, las personas pasan por los controles correspondientes y luego pueden realizar su higiene personal, cenar y descansar. Al día siguiente, comienzan la jornada con una oración y un desayuno antes de trasladarse al Centro Barrial La Otra Orilla para continuar con las actividades previstas.

En el centro participan de talleres de limpieza, gimnasia y espiritualidad, entre otras propuestas, además de compartir el almuerzo. También cuentan con espacios de escucha y acompañamiento desde el Área de Salud Mental, que busca atender las necesidades emocionales y favorecer procesos personales.

“Tratamos siempre de ir mejorando, aprendiendo y superándonos para estar mejor y cada vez más capacitados para seguir creciendo y recibiendo, alojando estas vidas”, expresó Oviedo.

Actualmente, el refugio tiene capacidad para diez personas y se encuentra completo. Por su parte, el Centro Barrial recibe entre 20 y 25 personas, según precisó la coordinadora.

La propuesta busca ir más allá de ofrecer un techo durante la noche. El objetivo es generar un entorno de contención y vida comunitaria, donde las personas puedan encontrar acompañamiento y participar de actividades que contribuyan a su bienestar.

Una campaña para ampliar las instalaciones

Uno de los anuncios realizados durante la celebración fue el lanzamiento de la Campaña del Ladrillo, una iniciativa destinada a reunir recursos para ampliar el Refugio Papa Francisco.

La convocatoria está abierta a toda la comunidad. Según explicó Oviedo, quienes deseen colaborar pueden acercar materiales de construcción, ofrecer algún servicio o aportar su tiempo para contribuir con el proyecto.

“Todo suma”, expresó la coordinadora al invitar a vecinos, instituciones y personas interesadas a acompañar esta nueva etapa.

La ampliación permitiría seguir fortaleciendo el espacio y avanzar en el objetivo de mejorar las condiciones de alojamiento y acompañamiento. La campaña representa, además, una invitación a involucrarse de manera concreta en una tarea que requiere del compromiso de distintos sectores de la sociedad.

Nueve años de trabajo y nuevos desafíos

La celebración también permitió repasar el recorrido del Centro Barrial La Otra Orilla, que cumple nueve años de trabajo comunitario, y reconocer el camino transitado desde la puesta en funcionamiento del refugio, inaugurado un año atrás.

Oviedo señaló que el ritmo cotidiano muchas veces dificulta dimensionar los avances alcanzados. Por eso, consideró que el aniversario fue una oportunidad para detenerse, observar lo construido y proyectar los próximos pasos.

El equipo continúa trabajando para mejorar la atención, ampliar las propuestas y fortalecer la capacidad de acompañamiento de quienes llegan al espacio.

En este contexto, el mensaje de monseñor Ángel Rossi sobre la necesidad de reconocer las dificultades que atraviesan muchas personas se vincula con la tarea diaria de la institución: estar cerca, escuchar y ofrecer respuestas concretas ante situaciones que requieren atención y compromiso.

A nueve años de su creación y con el primer aniversario del Refugio Papa Francisco, La Otra Orilla renueva su apuesta por el acompañamiento comunitario. La nueva campaña para ampliar sus instalaciones abre una etapa en la que la colaboración de la sociedad será fundamental para sostener y hacer crecer el trabajo que desarrolla en Alta Gracia.