Mientras la discusión política provincial empieza a concentrarse en los nombres que podrían disputar la Gobernación, hay otro nivel de la política que comienza a recuperar centralidad: el de los intendentes y jefes comunales. En una provincia extensa y diversa como Córdoba, ninguna construcción electoral puede limitarse a una figura conocida, una buena campaña o una estructura armada desde la Capital. La presencia en cada localidad sigue teniendo un peso concreto.
Los gobiernos locales administran lo más cercano: el estado de una calle, el funcionamiento de un centro de salud, la asistencia social, la relación con las instituciones, los reclamos cotidianos. Esa cercanía genera conocimiento, vínculos y también una forma particular de legitimidad.
Claramente eso no significa que un intendente pueda disponer del voto de sus vecinos. El electorado hace tiempo que dejó de responder de manera automática a las estructuras partidarias y muchas veces diferencia con claridad una elección local de una provincial o nacional, pero sería un error minimizar el valor político de quienes gobiernan ciudades, pueblos y comunas. Son quienes conocen el territorio real, no el que aparece en una encuesta. Saben dónde están las fortalezas y los conflictos, qué sectores tienen mayor capacidad de organización, qué demandas están pendientes y qué dirigentes conservan reconocimiento en cada comunidad.
Por eso, en los próximos meses, buena parte de la disputa provincial también pasará por allí. No sólo por quién será candidato, también por quién logra sumar intendentes, jefes comunales y referentes con presencia efectiva en el interior. En ese proceso habrá adhesiones públicas, acercamientos discretos, reuniones institucionales que tendrán inevitablemente una lectura política y dirigentes que intentarán preservar su autonomía hasta que el escenario esté más claro, (cosas, que ya están ocurriendo).
En muchos casos, además, los jefes locales ya no responden con la misma rigidez a los partidos que los llevaron al poder. Existen intendentes radicales con buenos vínculos con el oficialismo provincial, dirigentes peronistas con posiciones propias y espacios vecinalistas cuyo peso depende mucho más de la gestión local que de una identidad partidaria. Ese fenómeno puede adquirir una importancia particular en una elección provincial competitiva.
El tema es que cuando las diferencias son estrechas, unos pocos puntos en cada departamento pueden modificar el resultado general. Y esos puntos no siempre se construyen con grandes actos ni con campañas publicitarias. Muchas veces empiezan mucho antes, en la relación política cotidiana con quienes gobiernan cada localidad.
Por eso, antes de mirar solamente quién encabeza las encuestas, habrá que observar otro movimiento: Quién visita a quién, quién se fotografía con quién, quién acompaña…y quién mantiene distancia. Y, sobre todo, qué intendentes y jefes comunales empiezan a tomar posición.
Porque en la próxima elección provincial, el poder local puede terminar teniendo bastante más peso del que hoy parece…teléfono para los políticos de tik Tok!.
