Fuerzas de seguridad en Córdoba: 21 años aportan como activos, 36 cobran como jubilados

La edad promedio de los que se retiraron entre enero y agosto del 2022 fue de 44 años. La baja del beneficio previsional promedio es a los 80.

En la provincia de Córdoba, la edad media de retiro de quienes aportan al sistema previsional local es de 60 años, incluyendo hombres y mujeres. Los docentes se han retirado de la actividad a los 59, los bancarios a los 65, los magistrados del Poder Judicial a los 64, los agentes de la administración central a los 63 y los municipales de la Ciudad, por ejemplo, a los 62.

Pero hay un sector que se jubila 16 años antes que el promedio: los agentes de Policía y del Servicio Penitenciario. Allí, la edad promedio de retiro es de 44 años, según surge del Informe Estadístico de la Seguridad Social de la Caja de Jubilaciones de Córdoba, que releva dato de enero a agosto del 2022.

Esto sucede porque hay condiciones especiales para el retiro que, pese a las diferentes crisis previsionales y también de seguridad, nunca se han modificado.

La Provincia encaró tres grandes reformas del sistema previsional local, buscando acotar el déficit que esto le generaba, pero nunca tocó cuestiones de fondo de este régimen especial. Tampoco lo ha buscado hacer ahora con la creciente inseguridad ciudadana, que ha llevado a convocar a la actividad -sin demasiado éxito todavía- a mil agentes hoy retirados.

El pase a pasividad tan prematuro de los agentes de seguridad apareja algunos interrogantes.

Radiografía de las fuerzas de seguridad
Radiografía de las fuerzas de seguridad

EL SISTEMA POLICIAL

Impacto en la Caja. El primero y más evidente es el impacto en las cuentas previsionales. La edad promedio de baja del beneficio previsional es de 80 años en este sector. Esto significa que trabajando, el agente habrá aportado 21 años a la Caja pero habrá (siempre en promedio) cobrado un beneficio previsional durante 36 años. Esto no pasa en ningún otro subsector, donde el promedio de sobrevida después del retiro de quien trabajó está entre los 10 y los 12 años. En las fuerzas de seguridad es el triple. De hecho, este subsistema tiene un déficit sectorial que equivale al 27% de su gasto sectorial. El faltante se cubre con impuestos, vía aportes de Nación y de la Provincia.

Condiciones para retirarse. La anomalía está en la edad tan temprana de retiro y esto se explica porque no existe el requisito mínimo de edad, como pasa en el régimen general, de 65 años para los hombres y 60 para la mujer. De hecho, de los 12.722 jubilados de este sector, el 57% se fue de manera voluntaria. Para el cálculo del haber inicial se computa el salario del último cargo (no el promedio de los últimos 10 años) y si el agente fue ascendido antes del retiro, aunque no haya ejercido en ese cargo por invalidez, ese será el haber a tomar en cuenta para su jubilación.

Hoy, con 22 años de actividad dentro del régimen de seguridad la persona está en condiciones de pedir el retiro voluntario, 25 en el caso de los oficiales hacia arriba. El año uno de actividad se cuenta desde el momento que ingresa a la carrera, no desde que se suma a la actividad. Para irse voluntariamente, el empleador debe aceptarle el retiro, pero nunca hay objeciones.

Así, el promedio de edad de retiro voluntario es de 49 años, lo que indica que alcanzan los años y se van. En tanto, el empleador puede disponer el retiro obligatorio del agente con apenas 15 años de servicio. Acá la edad promedio está en 45 años. Una vez jubilada, la persona está habilitada a trabajar en cualquier lado excepto como empleado público en relación de dependencia, en cualquier nivel. Pero puede ser empleado privado o trabajar por su cuenta.

Tampoco está afectado por el aporte solidario al que están obligados los que tienen dos ingresos. El personal civil que trabaja en la Policía también forma parte de este régimen especial.

El planteo histórico es que una persona a los 45 años no está en condiciones de velar por la seguridad pública en la calle, por la demanda física que eso supone. Algunos alegan que hay tareas vitales para la seguridad que bien pueden ejercerse a esa edad, que de hecho sí las hacen cuando dejan la fuerza policial. Otros señalan que podrían pasar a cumplir tareas administrativas que hoy ejerce personal más joven.

Aliciente para irse. A agosto de 2022, hay 27.154 agentes activos que hacen aportes: 22.633 son de la Policía Provincial, 4.090 corresponden al Servicio Penitenciario y 428 a la Fuerza Policial Antinarcotráfico. El promedio salarial es de 132.056 pesos brutos: en mano son alrededor de 100 mil pesos, menos que una canasta total. Con los adicionales, que no están sujetos a aportes, el agente suele arrimar unos 30 mil pesos adicionales, pero claro, restándole horas al descanso. Los jubilados tienen un haber medio de 114.500 pesos y la posibilidad de seguir trabajando.

Esa cifra de 114.500 pesos está influenciada por los haberes menores que cobran los que se retiran. Cuando la persona se va con apenas 15 años de trabajo (vía retiro obligatorio) pasa cobrar el 55% del haber que se determine para su retiro, que equivale al 85% móvil de la remuneración correspondiente al cargo que tenía en el momento de retirarse. Si se va con 22 años, un suboficial cobrará el 88%.

Así, si entró a la Escuela de Policía a los 18 años, con 40 años de edad, puede asegurarse una jubilación, obra social y un ingreso de entre 60 mil a 90 mil pesos y la posibilidad de seguir trabajando en cualquier otra actividad, menos en el Estado. Está en la cima de su vida productiva: deja de prestarle servicios al Estado y pasa a trabajar en otra cosa, con una jubilación que si bien no le alcanza para vivir, le da un fijo seguro y en blanco.

Esta ecuación explicaría, en parte, las dificultades que encuentra el Ejecutivo ahora, cuando abrió la convocatoria a mil agentes retirados (voluntarios u obligatorios, sin sanciones) para que se reincorporen a la seguridad pública. Si bien no perderían su condición de pasivos y cobrarían como adicionales más un plus del 25% sobre el valor de la hora oficial, muchos ya están ubicados en otra actividad que no les conviene dejar.

Fuente: La Voz