El misterio de Lucía Trejo: la esclava de Alta Gracia que habría vivido más de 175 años

La historia de Alta Gracia guarda numerosos secretos entre los muros de su emblemática Estancia Jesuítica, pero pocos resultan tan sorprendentes como el de Lucía Trejo, una mujer esclavizada cuya longevidad sigue despertando interrogantes más de dos siglos después de su muerte.

Según documentos históricos de la época, Lucía habría alcanzado entre 175 y 180 años de vida, una cifra que incluso hoy parece imposible. Sin embargo, su caso fue investigado oficialmente en 1779 por autoridades coloniales que viajaron especialmente a la estancia para verificar la veracidad de una historia que ya circulaba por toda la región.

Para entonces, Lucía era una anciana extremadamente frágil. Ya no podía caminar por sus propios medios y debía ser trasladada en brazos. Aun así, conservaba una memoria sorprendente que le permitió recordar acontecimientos, personas y construcciones ocurridas más de un siglo atrás.

Durante el interrogatorio, aseguró haber pertenecido al servicio de fray Fernando de Trejo y Sanabria, el segundo obispo del Tucumán y fundador de la actual Universidad Nacional de Córdoba, fallecido en 1614. Si su relato era correcto, significaba que había nacido a comienzos del siglo XVII.

El expediente permaneció olvidado durante décadas hasta que fue rescatado por el reconocido historiador y sacerdote cordobés Pablo Cabrera. En 1914 publicó íntegramente la investigación realizada en 1779, permitiendo que el extraordinario caso llegara hasta nuestros días.

En su declaración, Lucía describió detalles de la antigua Estancia Jesuítica de Alta Gracia que sorprendieron a quienes la entrevistaron. Recordó cambios en la ubicación del establecimiento, la construcción de edificios, sacerdotes que habían administrado la propiedad y acontecimientos ocurridos muchas décadas antes.

Los registros también señalan que, pese a su avanzada edad, todavía realizaba algunas tareas cotidianas. Hilaba lana y algodón, se alimentaba sin ayuda y, según los testimonios de la época, continuaba colaborando como partera utilizando principalmente su brazo izquierdo debido a una antigua lesión.

Las autoridades no solo escucharon a Lucía. También entrevistaron a otros esclavos ancianos de la estancia, quienes coincidieron en que la mujer formaba parte del lugar «desde siempre» y que su presencia se remontaba a tiempos del obispo Trejo.

La historia trascendió las fronteras del Virreinato. Naturalistas, geógrafos e historiadores europeos mencionaron el caso en distintas publicaciones, mientras que documentos eclesiásticos posteriores registraron edades que rondaban los 176 años al momento de su fallecimiento.

Sin embargo, el misterio permanece abierto. Algunos investigadores sostienen que podría tratarse de una confusión entre dos mujeres de la misma familia que compartían nombre y condición de esclavas. Otros consideran que la documentación reunida es suficientemente sólida como para sostener la posibilidad de una longevidad excepcional.

Más allá de las dudas, la figura de Lucía Trejo ocupa un lugar singular en la historia de Alta Gracia. Su testimonio constituye una valiosa ventana hacia la vida cotidiana durante la época colonial y la convierte en una de las protagonistas más enigmáticas vinculadas a la Estancia Jesuítica.

Entre documentos, recuerdos y leyendas, su historia continúa fascinando a investigadores y visitantes, manteniendo viva una pregunta que todavía no tiene respuesta definitiva: ¿fue Lucía Trejo una de las personas más longevas de la historia de la humanidad?

Cabrera, P. (1914). Un caso de longevidad extraordinaria. Revista de la Universidad Nacional de Córdoba, 1 (3), 431-443.

Benito Moya, S. (2015). Identificar, resaltar y celebrar la autoridad: la escritura expuesta. Córdoba del Tucumán (siglos XVII y XVIII). Diálogos, 19 (2), 513-547.

Por Marcos Calligaris.