La iniciativa, promovida por el arzobispo Ángel Rossi, busca ofrecer alojamiento, alimentación, atención integral y acompañamiento personalizado a quienes atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad. El proyecto articula el trabajo de Cáritas, fundaciones, pastorales, la Universidad Nacional de Córdoba, el Municipio y cooperativas.
El Arzobispado de Córdoba anunció el nacimiento de la Obra Papa Francisco, un proyecto de acompañamiento integral destinado a personas en situación de calle, que busca brindar no solamente asistencia inmediata, sino también herramientas para recuperar la autonomía, reconstruir vínculos y proyectar un futuro.
La iniciativa surge por decisión del arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi SJ, y se presenta como una obra sinodal, basada en la articulación entre instituciones religiosas, organizaciones sociales, voluntarios, universidades, cooperativas y el Estado.
Bajo la consigna «Nadie sobra, nadie está descartado», la propuesta apunta a generar un espacio de puertas abiertas, pensado como una casa y un hogar para quienes necesitan contención, atención y una oportunidad para reconstruir sus vidas.
Una respuesta integral a la situación de calle
Desde el Arzobispado señalaron que la realidad de las personas que viven en la calle responde a múltiples factores, entre ellos el deterioro social, familiar y personal, los problemas de salud mental, las adicciones y la pérdida de vínculos.
Por eso, la Obra Papa Francisco propone superar las respuestas asistenciales aisladas y avanzar hacia un acompañamiento personalizado. La primera etapa contempla ofrecer alimentación, duchas, ropa, un lugar para descansar y, posteriormente, trabajar en procesos de recuperación de la salud física y mental, tratamiento de las adicciones, revinculación familiar, capacitación laboral e inclusión social.
La casa de la obra funciona en Pasaje Comercio y La Rioja, en la ciudad de Córdoba.
Un trabajo conjunto entre instituciones
El proyecto reúne a distintas organizaciones que desde hace años trabajan con personas en situación de calle, entre ellas Cáritas Arquidiocesana, la Fundación Huellas de San Alejo, el Desayunador Madre Tránsito Cabanillas, el Refugio de Cáritas, la Hospedería Padre Hurtado, el Hogar El Buen Samaritano y el Hogar Madre Teresa de Calcuta.
También participan la Pastoral Social, la Pastoral de Adicciones, voluntarios y equipos de la Universidad Nacional de Córdoba, a través de distintas áreas de extensión y facultades.
La Municipalidad de Córdoba aporta fondos para sostener las seis obras que ya se encuentran en funcionamiento y para desarrollar la nueva Obra Papa Francisco, que permitirá alojar y acompañar a unas 200 personas, en coordinación con dispositivos de atención, residencias, hospitales y espacios municipales y provinciales.
Cáritas Arquidiocesana tiene un rol central en la administración de los fondos y la coordinación de los equipos. Además, participan cooperativas vinculadas al Movimiento de Trabajadores Excluidos y al Frente de Organizaciones en Lucha, que aportan trabajadores para las tareas de construcción.
Un espacio con capacidad para más de 150 plazas de alojamiento
Entre los detalles difundidos sobre el edificio proyectado para la obra se destacan sus dimensiones: aproximadamente 2.500 metros cuadrados de terreno y 3.950 metros cuadrados cubiertos, distribuidos en tres pisos y un subsuelo.
El esquema contempla 118 plazas para hombres, 40 para mujeres, espacios para tres grupos familiares y un sector propio para mujeres trans. También prevé servicios comunes como cocina, baños, duchas, comedor, talleres, patios y guardado, además de una capilla, un espacio de atención de crisis, lavandería y otros servicios.
La propuesta busca que cada persona pueda encontrar un lugar digno para descansar y recibir acompañamiento, respetando sus necesidades y circunstancias particulares.
Una invitación a construir comunidad
Desde el Arzobispado remarcaron que la iniciativa necesita de la participación de las comunidades, los barrios y las instituciones para sostenerse en el tiempo.
La visita del papa León XIV a la Argentina y, especialmente, a Córdoba representa para sus impulsores un estímulo para continuar el camino iniciado por Francisco y trabajar por una sociedad en la que ninguna persona quede excluida.
«Nadie sobra, nadie está descartado», es uno de los mensajes centrales de una obra que busca convertir la solidaridad y el compromiso comunitario en acciones concretas.

