Hay historias que hablan de esfuerzo, de trabajo y de sueños cumplidos. Pero hay otras que además hablan de pertenencia. De personas que nacieron en un lugar, crecieron allí y, cuando tuvieron la oportunidad de buscar nuevos horizontes, decidieron quedarse para construir futuro donde están sus raíces.
Esa es la historia de Fernando Sánchez y de una empresa familiar que hoy forma parte del desarrollo productivo de Villas Ciudad de América.
«Me crié acá, hice toda mi vida acá», cuenta Fernando con orgullo. Su infancia, la escuela primaria, los amigos, el folclore y hasta su formación como profesor de danza transcurrieron en la localidad. Aunque cursó el secundario en Villa General Belgrano, asegura que su historia está profundamente ligada a Villas Ciudad de América.
«Todo lo hice acá. Poder crear una empresa familiar en el pueblo y que dé sus frutos es algo que nos hace sentir muy privilegiados», expresa.
Un sueño que comenzó con una máquina
La historia de la empresa empezó hace 19 años, cuando su padre decidió comprar una pequeña minicargadora para realizar trabajos propios.
En aquel momento no existía un plan empresarial definido. La máquina era simplemente una herramienta para resolver necesidades de trabajo, pero el boca a boca comenzó a hacer lo suyo.
Los vecinos preguntaban cuánto costaba una hora de trabajo, consultaban por arreglos de calles o movimientos de suelo y, poco a poco, aquello que había nacido como una herramienta se transformó en una oportunidad.
«Una cosa fue llevando a la otra», recuerda Fernando.
Con el tiempo llegaron nuevos equipos, accesorios, camiones y herramientas. Lo que comenzó con una sola máquina hoy se convirtió en una empresa consolidada que continúa creciendo.
El legado de una familia trabajadora
Fernando reconoce que asumir la continuidad del proyecto familiar fue también asumir una forma de vivir.
Los valores heredados de su padre siguen siendo la base de cada decisión: trabajo, esfuerzo, constancia y compromiso.
«Siempre con los valores incorporados del trabajo y del esfuerzo», resume.
Actualmente la firma cuenta con seis personas trabajando de manera directa y más de 25 equipos entre máquinas, camiones y accesorios, generando empleo y movimiento económico en la región.
«Tenemos un grupo de trabajo espectacular», destaca.
Una empresa que mueve la región
Ubicada estratégicamente frente a la rotonda de Villas Ciudad de América, sobre Ruta 5, kilómetro 51, la empresa se ha convertido en una referencia para quienes recorren el corredor.
Su principal actividad es el movimiento de suelo y la maquinaria pesada, y tambien realizan trabajos de apertura y mantenimiento de calles, nivelaciones, plateas, demoliciones, zanjeos y cortes de cerros.
Además, desarrollan alambrados, adoquinados, pisos alisados, parquización y paisajismo, junto con la comercialización de áridos, rellenos, arena, granza, ripio, tierra negra y otros materiales para la construcción.
Un abanico de servicios que acompaña el crecimiento de una zona que no deja de expandirse.
Apostar por el interior
En tiempos donde muchos jóvenes creen que la única alternativa para progresar es irse, Fernando sostiene una mirada diferente.
Su historia demuestra que también es posible crecer desde el interior, generar empleo y construir oportunidades sin abandonar el lugar donde uno nació.
Por eso, cuando se le pregunta qué consejo le daría a quienes sueñan con emprender, su respuesta es sencilla pero contundente.
«Nunca cambien las metas. Siempre mantengan un punto fijo. Hay que trabajar mucho, no bajar nunca los brazos y seguir adelante aunque haya altibajos».
Y agrega una reflexión que resume la filosofía con la que su familia construyó este proyecto durante casi dos décadas:
«Muchas veces aparecen situaciones que te ponen entre la espada y la pared y te hacen pensar si hay que cambiar de rumbo. Pero no. La meta tiene que ser fija. Y siempre con el apoyo de la familia.»
Detrás de cada máquina, cada obra y cada proyecto realizado, hay mucho más que una empresa, hay una familia que creyó en su pueblo; y un joven que eligió quedarse para seguir construyendo futuro en el lugar que lo vio nacer.

