El caso sacudió a Córdoba por la gravedad de los hechos y por el entramado de sometimiento que, según determinó la Justicia, el falso guía espiritual ejercía sobre decenas de víctimas. Estaba detenido desde 2023, tras ser capturado en Alta Gracia
La Justicia de Córdoba condenó a prisión perpetua a Fernando José Soria, el hombre que durante años se presentó como un guía espiritual y que, detrás de un discurso de sanación, montó un entramado de manipulación, abusos y sometimiento sobre sus seguidores.
El fallo fue dictado por un jurado popular, que lo encontró culpable por una serie de delitos gravísimos, entre ellos privación ilegítima de la libertad, abusos sexuales agravados, lesiones calificadas por violencia de género y tenencia ilegal de armas. La pena máxima llegó además por un hecho aún más estremecedor: fue condenado por abuso sexual seguido de muerte, en relación con el suicidio de una de las víctimas durante el proceso judicial.
Soria había construido una fachada espiritual a través de distintos espacios y fundaciones, desde donde ofrecía supuestas prácticas de sanación emocional y física. Pero, según quedó acreditado en la causa, ese discurso era la puerta de entrada a un sistema de control sobre personas en situación de vulnerabilidad. Las aislaba de sus familias, las presionaba económicamente, se aprovechaba de su fragilidad y ejercía sobre ellas distintas formas de violencia.
La investigación reveló que la organización tenía su sede principal en Alta Gracia, aunque también funcionaba en otros puntos vinculados a personas ya captadas por el propio acusado. El expediente expuso una lógica de sometimiento en la que el ahora condenado se presentaba como un “enviado divino” y proponía un supuesto camino de evolución espiritual dividido en niveles, bajo el cual ejercía dominio psicológico, económico y sexual sobre sus víctimas.
Uno de los aspectos más perturbadores del caso fue la mecánica de control que imponía dentro del grupo. Según la acusación, obligaba a sus seguidores a romper vínculos con su entorno, les cobraba por cada práctica y los convencía de permanecer bajo su órbita como única forma de resolver problemas personales, de salud o económicos. Algunas víctimas incluso llegaron a endeudarse o desprenderse de bienes para pagarle.
La causa comenzó a tomar forma a partir de la denuncia de una familia que llegó al lugar por recomendación externa y advirtió situaciones irregulares y cada vez más graves. A partir de allí, la investigación avanzó sobre hechos previos y posteriores, hasta configurar un cuadro mucho más amplio de abusos y manipulación. Soria fue detenido en 2023 y desde entonces permanecía alojado en la cárcel de Bouwer, desde donde llegó al juicio.
El caso dejó además una marca especialmente dolorosa por la situación de una de las víctimas, cuyo suicidio fue considerado por el tribunal como directamente vinculado al daño psíquico provocado por los abusos y el sometimiento padecido. Esa conclusión fue central para la imposición de la pena de prisión perpetua.
Con la condena, la Justicia cerró una etapa clave de uno de los expedientes más impactantes de los últimos años en Córdoba, con epicentro en Alta Gracia y con un patrón que volvió a poner bajo la lupa los mecanismos de captación, manipulación y violencia que pueden esconderse detrás de falsas promesas espirituales.
