Alta Gracia: con gestión vecinal, renació el 4 de septiembre y la Plaza de los Inmigrantes fue el marco de un evento histórico y cultural

Con una importante presencia de público y la participación de academias y grupo de danzas locales se llevó a cabo una intervención artística con el objetivo de visibilizar la fecha, un festejo en Alta Gracia hace tiempo olvidado.

El sol radiante acompañó la tarde de este domingo y fue en la plaza de barrio Norte donde, a partir de la convocatoria de algunos familiares de inmigrantes, se le dio color, danza y emoción a un Día del Inmigrante muy especial.

Del encuentro participaron el grupo de adultos del ballet Confluencia y el Ballet Municipal, ambos dirigidos por el profesor Mario Siandro, y el grupo de danzas Alta Gracia Tango dirigido por el profesor Mario Rodriguez. Los vecinos que participaron aprovecharon el espacio y el buen clima para compartir, entre danza y danza, mates y alguna que otra charla.

Hubo sendos reconocimientos como parte de lo que significa la fecha. El primero fue para el ex intendente Audino Vagni, gestor de la plaza de los Inmigrantes allá por 1991. Visiblemente emocionado compartió con los presentes un breve saludo mostrándose siempre agradecido por el momento compartido y muy ávido para compartir detalles que tienen que ver con la historia, casi desconocida, de tan importante espacio verde.

Michel Eugenio Renault es un reconocido comerciante de Alta Gracia y fue otro de los homenajeados, en este caso por ser inmigrante. Michel nació en París (Francia) y llegó a la
ciudad cuando era chico luego de que su familia permaneciera en Buenos Aires por algunos años. Vive en Alta Gracia desde hace 59 años y lo acompañaron en esta ocasión su esposa y su hija.

Los profesores Mario Siandro y Mario Rodriguez recibieron también un certificado. En ambos casos fue para reconocer su compromiso con la cultura local y su permanente predisposición para sumarse a convocatorias como la de esta tarde. Como cierre de la jornada se procedió a arriar con los presentes la bandera nacional que volvió a flamear en la plaza que homenajea a todos aquellos que llegaron seguramente cargados de muchos sueños, proyectos e ilusiones .

Más allá de todo lo que significó el hecho cultural en sí y la importancia de que el Día del Inmigrante y la plaza homónima renazca tras mucho abandono, es importante destacar que todos lo que allí se dieron cita hablaron de la necesidad de reflotar las raíces, volver a ser una ciudad cuna de inmigrantes, cosa que se ha perdido a pesar de que tiene un festival en su honor (Colectividades) que paulatinamente fue dejando su esencia.

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