El último informe del IETSE, realizado en la provincia de Córdoba, revela que el 88,5% de los hogares recurrió a distintas formas de financiación para comprar comida. En casi tres de cada diez familias con menores, los chicos tuvieron que reducir sus porciones por falta de dinero. La caída del consumo también golpea al comercio: 263 establecimientos cerraron en apenas dos meses.
La inflación se desacelera, pero eso no significa que las familias estén viviendo mejor. Para muchos hogares, llegar a fin de mes se ha convertido en un ejercicio permanente de ajustar gastos, postergar pagos y buscar la manera de que el dinero alcance. Y cuando los ingresos ya no son suficientes para cubrir las necesidades más básicas, aparecen el fiado, las tarjetas de crédito y los préstamos, incluso para comprar alimentos.
Esa realidad, que forma parte de la compleja situación económica argentina, queda reflejada en el último Informe de Coyuntura Económica y Social del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), correspondiente a octubre de 2026 y elaborado a partir de un relevamiento en la provincia de Córdoba.
Los resultados son contundentes: el 88,5% de los hogares encuestados necesitó financiar la compra de alimentos durante el último mes. El 38,2% recurrió al fiado, el 36,3% utilizó tarjetas de crédito y el 14% pidió dinero prestado.Detrás de estos números aparece una situación preocupante. Una parte importante de las familias ya no consigue cubrir sus gastos alimentarios con los ingresos habituales y necesita comprometer dinero de los próximos meses para resolver una necesidad inmediata. Pero hay otros indicadores que muestran hasta dónde llegan las dificultades económicas.
Cuando los adultos comen menos y a los chicos también les falta
Uno de los datos más sensibles del informe está relacionado con la alimentación de niños y adolescentes. En el 29,3% de los hogares con menores encuestados, al menos un niño, niña o adolescente tuvo que reducir la cantidad de comida durante octubre porque no alcanzaba el dinero.
A su vez, el 39,4% de los hogares reconoció que algún adulto disminuyó voluntariamente sus porciones para que otros integrantes de la familia pudieran alimentarse. El relevamiento también señala que el 58,1% de los hogares no pudo acceder plenamente a la Canasta Básica Alimentaria.
Estas cifras muestran que las dificultades económicas están afectando directamente la alimentación. Ya no se trata solamente de reemplazar determinados productos por otros más económicos o de reducir gastos considerados prescindibles. En numerosos hogares, las familias deben decidir cómo distribuir la comida disponible.
Más de dos millones de pesos para no ser pobre
El costo de vida ayuda a comprender el escenario que atraviesan las familias. Según la medición del IETSE, durante octubre una familia de cuatro integrantes necesitó $2.114.505 para cubrir la Canasta Básica Total y mantenerse por encima de la línea de pobreza. Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria, que establece el umbral de indigencia, alcanzó los $1.152.275.
En materia de precios, el instituto registró una inflación mensual del 1,83%, una acumulada del 26,3% durante los primeros diez meses del año y una variación interanual del 32,2%. Aunque la evolución de los precios muestra una mayor estabilidad respecto de períodos anteriores, los ingresos de muchas familias continúan sin acompañar el costo de vida.
A esa situación se suma la escasa capacidad de ahorro. El 61,7% de los hogares consultados aseguró que no podría sostener sus gastos habituales durante una semana si dejara de recibir ingresos. Otro 32,8% podría hacerlo entre una semana y un mes. Esto significa que el 94,5% de los hogares relevados tendría una capacidad de resistencia financiera inferior a treinta días.
El comercio también sufre: 263 negocios cerraron en apenas dos meses
La pérdida de poder adquisitivo no solamente afecta a los consumidores. Sus consecuencias también se reflejan en los comercios, especialmente en aquellos que dependen de las compras cotidianas de las familias. El IETSE registró el cierre de 263 establecimientos comerciales durante septiembre y octubre de 2026 en los principales centros urbanos y corredores turísticos de la provincia.
Entre las localidades incluidas en el relevamiento aparece Malagueño, en el departamento Santa María, junto con otras ciudades y corredores comerciales del interior cordobés. El dato se suma a una caída sostenida de las ventas minoristas del rubro alimentos, que en octubre registraron una disminución interanual del 8,7%.
Los comerciantes también expresaron preocupación por la continuidad de sus actividades. El 36,5% de los consultados estimó que podría sostener las actuales condiciones de caída de ventas durante un plazo máximo de un año antes de que el negocio se vuelva insostenible. El incremento de los costos operativos, las dificultades para reponer mercadería, los alquileres, los servicios y la menor circulación de dinero configuran un panorama complejo, especialmente para los pequeños establecimientos. A esto se suma el crecimiento de las ventas financiadas. Mientras las familias necesitan comprar fiado porque sus ingresos no alcanzan, los comerciantes deben asumir mayores riesgos para sostener su actividad.
Una economía que todavía no logra recuperar el consumo
El diagnóstico del IETSE advierte que la economía argentina comienza a mostrar señales cada vez más consistentes de una fase recesiva, aunque buena parte de sus consecuencias ya se sienten desde hace meses en los hogares y en el sector comercial. La estabilización de determinados indicadores económicos no se está traduciendo, según el estudio, en una recuperación sostenida de los ingresos, la demanda interna o las condiciones de vida.
Los resultados de octubre reflejan esa contradicción: mientras la inflación se mantiene alrededor del 2% mensual, las ventas continúan en descenso, los hogares tienen escasa capacidad de ahorro y el endeudamiento para cubrir necesidades esenciales se ha extendido. El informe plantea, además, que la recuperación económica no puede medirse exclusivamente por la evolución de los precios o de los indicadores financieros. También debe observarse en la capacidad de las familias para sostener sus gastos, acceder a una alimentación adecuada y recuperar su poder de compra.
Fuente: Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE). Informe de Coyuntura Económica y Social, octubre de 2026. Relevamiento realizado en la provincia de Córdoba.
