Una nueva medición de Zentrix Consultora expone una paradoja política para Javier Milei: mejora la evaluación de su gestión, pero el rechazo continúa siendo mayoritario y su potencial electoral se mantiene por debajo del 35%. Como ocurrió históricamente con liderazgos de fuerte identidad partidaria, el Presidente parece haber consolidado una base de respaldo resistente. Sin embargo, esa fortaleza convive con dificultades para ampliar sus apoyos. El salario, el desempleo y la incertidumbre económica aparecen como los grandes desafíos.
La política argentina comienza a mostrar un fenómeno alrededor de Javier Milei que merece una lectura más profunda que la simple aprobación o desaprobación de su gobierno. El Presidente ha conseguido construir un núcleo de adhesión que persiste a pesar de las dificultades económicas, los conflictos políticos y el desgaste propio de la gestión; pero, al mismo tiempo, enfrenta un rechazo mayoritario que limita su capacidad de ampliar ese respaldo.
La última medición del Monitor de Opinión Pública (MOP), realizada por Zentrix Consultora durante octubre, ofrece una radiografía de esa contradicción. El 36,2% de los argentinos aprueba la gestión presidencial, mientras que el 55,5% la desaprueba. La diferencia negativa es de 19,3 puntos porcentuales. Hay un dato favorable para la Casa Rosada: la aprobación creció desde el 31,4% registrado en julio, acumulando una recuperación de 4,8 puntos. También se redujo la distancia entre quienes aprueban y desaprueban.
Sin embargo, esa mejora no alcanza para modificar un hecho político central: más de la mitad de los encuestados sigue rechazando la gestión. Y cuando la consulta deja de concentrarse en el desempeño del Gobierno y pasa directamente a las posibilidades electorales de Milei, el escenario adquiere otra dimensión.
Un núcleo duro consolidado, pero con dificultades para crecer
El 24,3% de los consultados asegura que votaría nuevamente a Javier Milei en 2027. Otro 10,6% admite que podría hacerlo, llevando su potencial electoral al 34,9%. Del otro lado aparece el número más contundente del estudio: el 59,2% afirma que jamás lo votaría.
No se trata simplemente de ciudadanos que hoy desaprueban algunas decisiones económicas. Es una declaración de rechazo electoral, mucho más definida que una evaluación circunstancial sobre la gestión. Incluso aparece una señal que merece especial atención: mientras la aprobación gubernamental subió un punto respecto de septiembre, el voto seguro de Milei descendió del 28,3% al 24,3%. Su potencial electoral también retrocedió, del 37,3% al 34,9%.
Es decir, hay personas que pueden reconocer una mejora en la gestión sin que eso se traduzca necesariamente en una decisión de acompañar electoralmente al Presidente. Aquí aparece uno de los fenómenos más interesantes del escenario político. Históricamente, los grandes liderazgos del peronismo y del radicalismo lograron construir identidades políticas que sobrevivieron a gobiernos, crisis y derrotas electorales. Sus seguidores mantuvieron adhesiones que no dependían exclusivamente de los resultados inmediatos de cada administración.
Con diferencias ideológicas, históricas y organizativas evidentes, Milei exhibe hoy algunos rasgos de esa identificación política: un sector de la sociedad mantiene un respaldo definido al proyecto libertario, más allá de las dificultades coyunturales, pero existe una contracara: La consolidación de un núcleo propio no significa necesariamente que ese espacio pueda seguir creciendo.
En el caso del Presidente, el rechazo electoral alcanza a casi seis de cada diez consultados. El desafío político ya no parece estar únicamente en conservar a quienes lo acompañan, sino en encontrar puntos de contacto con una sociedad que, mayoritariamente, hoy se manifiesta distante de su proyecto.
El rechazo tiene rostro social: mujeres, jubilados y sectores de menores ingresos
Los datos de Zentrix muestran que el respaldo al Presidente no se distribuye de manera uniforme. Entre los menores de 40 años, la aprobación llega al 50,6%. Sin embargo, entre los argentinos de 40 a 59 años cae al 28,4%, mientras que entre los mayores de 60 se reduce al 22,8%. En este último grupo, la desaprobación alcanza el 66,4%.
La situación también cambia significativamente según la condición socioeconómica. En los sectores de menores ingresos, la imagen negativa de Milei llega al 70,5%, mientras que el 73,3% afirma que jamás lo votaría. Entre las mujeres, la imagen negativa alcanza el 67,9%, frente al 48,7% registrado entre los varones. Estas diferencias muestran una fractura que no puede explicarse exclusivamente por las identidades partidarias tradicionales.
Las experiencias económicas concretas, las posibilidades de sostener un hogar, el acceso a medicamentos, el costo de los servicios y la estabilidad de los ingresos atraviesan la evaluación de quienes viven diariamente las consecuencias de las decisiones gubernamentales.
También resulta revelador lo que ocurre entre los jóvenes. Aunque son el segmento que más aprueba la gestión, el potencial electoral de Milei dentro de ese grupo es del 39%. Esto muestra que aprobar determinadas políticas no equivale necesariamente a adoptar una identidad política permanente.
La inflación dejó de encabezar las preocupaciones: ahora el problema es llegar a fin de mes
Uno de los hallazgos más significativos de la encuesta está vinculado con las prioridades económicas de los argentinos.El 48,2% menciona la incertidumbre económica entre sus principales preocupaciones; el 46,2%, los salarios y los ingresos; y el 44,6%, el desempleo. La inflación, que durante años ocupó el centro de la discusión pública, aparece recién en el noveno lugar, con el 16,7%. Este desplazamiento merece una lectura política.
La desaceleración de los precios, uno de los principales argumentos del discurso económico oficial, no necesariamente se traduce en una percepción de bienestar. Para muchas familias, la discusión dejó de concentrarse solamente en cuánto aumentan los productos y pasó a enfocarse en cuánto dinero queda disponible para comprarlos. El problema ya no es únicamente la evolución de los precios, sino la capacidad de los ingresos para sostener la vida cotidiana. En esa diferencia se encuentra una de las tensiones más importantes entre el balance macroeconómico que presenta el Gobierno y las preocupaciones que expresan los encuestados.
La medición agrega otro dato relevante: el 67,2% preferiría un empleo formal, registrado y con aportes. Solamente el 26,9% optaría por trabajar de manera independiente con monotributo. La estabilidad laboral y la previsibilidad salarial aparecen como prioridades incluso entre los jóvenes. Es una señal que invita a revisar cuánto coinciden las aspiraciones concretas de los ciudadanos con algunos de los conceptos que dominan el debate político sobre el mercado laboral.
La universidad pública conserva una valoración que atraviesa las diferencias políticas
Otro dato significativo aparece en la imagen de las universidades nacionales. El 75,5% de los encuestados tiene una valoración positiva de estas instituciones, mientras que solamente el 11,5% expresa una opinión negativa. Incluso entre quienes votaron a La Libertad Avanza en las legislativas de 2025, el 46,9% mantiene una imagen favorable de las universidades nacionales.
El resultado demuestra que existen valoraciones sociales compartidas que trascienden las preferencias electorales. En un escenario atravesado por las disputas presupuestarias y políticas sobre la educación superior, el Gobierno se encuentra frente a una institución que conserva un reconocimiento social amplio, incluyendo a parte de su propio electorado.
Una oposición fragmentada tampoco logra capitalizar todo el descontento
La otra cara de la encuesta es que el rechazo al Presidente no se traduce automáticamente en respaldo a una alternativa política. Axel Kicillof registra un 28,7% de voto seguro y un potencial electoral del 46,4%, mientras que Patricia Bullrich y Myriam Bregman presentan proporciones importantes de ciudadanos que podrían llegar a votarlas. Sin embargo, ninguno de los dirigentes evaluados alcanza una imagen positiva mayoritaria.
El escenario revela una sociedad con identificaciones políticas marcadas, pero también con una importante insatisfacción respecto de las figuras disponibles. Por eso, el rechazo al oficialismo y el acompañamiento a una eventual candidatura opositora no deben interpretarse como fenómenos equivalentes.
El verdadero interrogante político rumbo a 2027
La encuesta de octubre no muestra un derrumbe del Gobierno, por el contrario, confirma tres meses consecutivos de recuperación en la aprobación presidencial. Tampoco permite afirmar que el diferencial negativo esté creciendo recientemente: la distancia entre aprobación y desaprobación se redujo desde julio.
Pero sí exhibe algo que puede resultar más complejo para cualquier construcción política: la persistencia de un rechazo mayoritario, acompañado por un electorado que expresa fuertes límites a su disposición de votar al Presidente.
Milei conserva una base propia, reconocible y políticamente definida. Esa es una de sus fortalezas. La incógnita está en su capacidad para incorporar a quienes hoy no forman parte de ella.
Un liderazgo puede sostenerse durante años sobre una identidad política intensa, pero la posibilidad de ampliar sus consensos exige respuestas que trasciendan a sus seguidores. Y la encuesta señala dónde están hoy algunas de esas demandas: en el salario que no alcanza, en la incertidumbre sobre el futuro, en el temor a perder el trabajo y en la necesidad de recuperar previsibilidad.
A un año de las elecciones presidenciales de 2027, la fotografía que deja Zentrix es la de un Presidente que recupera aprobación sin conseguir, por ahora, una ampliación equivalente de su potencial electoral. La pregunta que empieza a tomar fuerza ya no es solamente cuánto apoyo conserva Milei, sino cuánto margen tiene para crecer más allá de quienes ya están convencidos. Y, sobre todo, si los resultados económicos que reivindica el Gobierno lograrán convertirse en mejoras concretas para una sociedad cuyas principales preocupaciones siguen estando en el bolsillo.
Ficha técnica: el relevamiento de Zentrix Consultora se realizó entre el 19 y el 30 de octubre de 2026, sobre 1.278 casos válidos de cobertura nacional, mediante un cuestionario autoadministrado en línea y ponderaciones por variables demográficas y electorales. La consultora informa un margen de error teórico de ±2,7 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%. Los resultados constituyen una fotografía de la opinión pública en ese período, no un pronóstico electoral.
