A 95 años de su fallecimiento, Villa Parque Santa Ana pone en valor el legado de Myriam Stefford

La historia del matrimonio es, en sí misma, parte de la leyenda. Barón Biza y Stefford se conocieron en Europa. Algunas reconstrucciones sitúan el encuentro en Viena y posteriormente la pareja contrajo matrimonio en la Basílica de San Marcos, en Venecia, en 1930. El vínculo estuvo marcado desde el comienzo por una vida de viajes, lujo y exposición pública.

Tras su llegada a la Argentina, la pareja alternó su residencia entre Buenos Aires y las estancias cordobesas de Barón Biza. En ese contexto, Stefford comenzó a desarrollar su pasión por la aviación, que finalmente la llevaría a emprender el raid aéreo que terminó trágicamente en Marayes.

Raúl Barón Biza: el millonario provocador

Si Myriam Stefford quedó en la memoria argentina como una aviadora de vida breve y trágica, Raúl Barón Biza quedó como uno de los personajes más extravagantes, controvertidos y oscuros de la Argentina del siglo XX.

Nació en Buenos Aires el 4 de noviembre de 1899. Era hijo de Wilfrid Barón y Catalina Biza y pertenecía a una familia propietaria de grandes extensiones de tierra en Córdoba. Fue el menor de cinco hermanos. Desde joven llevó una existencia de bon vivant, marcada por los viajes, el lujo, las fiestas y la vida bohemia.

Pero reducirlo a un millonario excéntrico sería insuficiente. Barón Biza fue también escritor, político, empresario, polemista y provocador profesional.

Un millonario que se convirtió en escritor maldito

Publicó desde joven, pero su obra más controvertida fue “El derecho de matar”, publicada en la década de 1930.

La novela estaba cargada de sexo, violencia, drogas, muerte y provocaciones filosóficas. La primera edición fue presentada de una manera deliberadamente extravagante: tapa revestida en plata, calavera y guadaña ensangrentada e ilustraciones art déco.

Barón Biza llevó incluso la provocación hasta el Vaticano: hizo llegar un ejemplar al papa Pío XI, con una dedicatoria burlona.

El gobierno de Agustín P. Justo consideró la obra obscena y ordenó secuestrar la primera edición. Barón Biza fue procesado por obscenidad y su figura comenzó a consolidarse como la de un “escritor maldito”.

Política: de Yrigoyen a Uriburu y después contra el régimen

Su trayectoria política fue igualmente contradictoria. Inicialmente había apoyado a Hipólito Yrigoyen, algo poco habitual para un miembro de una familia terrateniente. Pero tras el golpe de Estado de 1930 también apoyó inicialmente al general José Félix Uriburu, quien había derrocado a Yrigoyen.

La relación con el régimen, sin embargo, cambió rápidamente. Barón Biza terminó enfrentándolo y participó en actividades de oposición al gobierno conservador. En 1933 se vinculó a la rebelión radical de Paso de los Libres, y en distintos momentos debió exiliarse y fue encarcelado.

Su experiencia política quedó plasmada en “Por qué me hice revolucionario”, publicado en Montevideo en 1932.

La segunda tragedia: Rosa Clotilde Sabattini

Después de la muerte de Myriam, Barón Biza inició una relación con Rosa Clotilde Sabattini, hija del dirigente radical cordobés Amadeo Sabattini.

La relación fue nuevamente escandalosa: Barón Biza tenía alrededor de 35 años y Clotilde apenas 17 años. Se casaron en secreto en 1935, provocando una profunda ruptura entre Barón Biza y Amadeo Sabattini.

El matrimonio tuvo tres hijos: Carlos, Jorge y María Cristina. La pareja vivió durante períodos en Europa y Uruguay y atravesó numerosos conflictos. En 1953 se produjo la ruptura definitiva.

Uno de los episodios más insólitos ocurrió en 1950, cuando Alberto Sabattini, hermano de Clotilde, se batió a duelo con Barón Biza. Ambos resultaron heridos por disparos de arma de fuego.

El episodio del ácido: el final de Barón Biza

El episodio más terrible de su vida ocurrió en agosto de 1964, cuando Barón Biza y Clotilde se encontraban en Buenos Aires tratando de resolver legalmente su separación y la división de bienes.

Durante una reunión en la que estaban presentes abogados, Barón Biza arrojó sobre el rostro de su esposa un vaso que contenía ácido sulfúrico. El ataque le provocó gravísimas quemaduras y una desfiguración permanente.

Al día siguiente, 17 de agosto de 1964, Barón Biza fue encontrado muerto en el mismo departamento. Se había disparado en la sien con un revólver. Tenía 64 años.

El episodio convirtió definitivamente su figura en un personaje casi novelesco: el millonario, escritor provocador y bon vivant que había construido un monumento gigantesco para su primera esposa terminó su vida después de atacar con ácido a su segunda esposa y suicidarse.

Por qué la historia de Stefford y Barón Biza sigue fascinando

Lo extraordinario de esta historia es que parece construida para una novela, pero sus elementos fundamentales pertenecen a la realidad: una joven suiza que se reinventa como actriz y aviadora; un millonario cordobés obsesionado con la provocación; un matrimonio rodeado de misterio; un accidente aéreo cuyas circunstancias dieron lugar a sospechas nunca demostradas; un monumento gigantesco levantado en memoria de la mujer; una carrera literaria escandalosa; conflictos políticos; otro matrimonio con una joven de 17 años; un duelo; un ataque con ácido y, finalmente, un suicidio.

En ese sentido, Myriam Stefford y Raúl Barón Biza terminaron formando una de las parejas más legendarias de la historia cordobesa. La muerte de ella y la posterior conducta de él hicieron que, con el paso de las décadas, la historia real se mezclara con rumores, reconstrucciones periodísticas y leyendas.

Y hay un dato particularmente interesante para Córdoba: el monumento “El Ala”, construido por Barón Biza entre 1935 y 1936, permanece como una suerte de escenario físico de toda esa historia. Su presencia a la vera de la Ruta 5 transformó una tragedia privada en parte del patrimonio histórico y cultural cordobés.

Hoy, a 95 años de la muerte de Myriam Stefford, el desafío es recuperar esa historia desde el rigor documental: preservar la memoria, investigar el pasado y poner en valor un patrimonio que forma parte de la identidad de Villa Parque Santa Ana y de Córdoba.

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