Frutas, verduras y una vieja costumbre que vuelve a las calles. Luis y Laura llegaron desde Santa Fe, hace cuatro años eligieron Villa del Prado como su lugar y decidieron crear su propia fuente de trabajo con un emprendimiento pensado para acercar productos frescos a quienes necesitan una opción cómoda y cercana.
Hay oficios y costumbres que parecen quedar atrás con el paso del tiempo, pero que, cuando regresan, despiertan recuerdos.
“Hace rato no se ve un verdulero en la calle”, piensan algunos vecinos al encontrarse con ellos.
Y justamente esa reacción fue parte de lo que Luis y Laura imaginaron cuando decidieron poner en marcha su verdulería sobre ruedas en Villa del Prado.
La pareja, oriunda de la provincia de Santa Fe, vive en la localidad desde hace cuatro años. Son emprendedores y, como tantas personas que buscan construir su propio camino laboral, siempre estuvieron buscando nuevas alternativas para trabajar.
Antes de comenzar con esta propuesta, iniciaron un emprendimiento dedicado a la venta de gas envasado y bidones de agua.
Con el tiempo, comenzaron a observar las necesidades de la localidad y encontraron una oportunidad en algo tan cotidiano como acercar frutas y verduras directamente a los vecinos.

Una propuesta pensada para quienes no tienen tiempo
La idea nació pensando especialmente en quienes tienen jornadas laborales largas, llegan cansados a sus casas o simplemente no cuentan con el tiempo necesario para acercarse a hacer las compras.
Una verdulería que se mueve.
Que llega.
Que recorre la localidad.
Y que busca hacer más sencillo algo tan cotidiano como comprar frutas y verduras.
La propuesta recupera además una imagen que para muchas generaciones forma parte de los recuerdos de barrio: el verdulero recorriendo las calles y ofreciendo sus productos directamente a los vecinos.
Pero hay algo particular en esta vuelta.
Mientras quienes vivieron aquella época reconocen inmediatamente la escena, los más jóvenes muchas veces se sorprenden.
Luis y Laura cuentan entre risas que algunos jóvenes los miran raro, porque directamente no vivieron esa costumbre.
Y ahí aparece una de las partes más lindas de su emprendimiento: sin buscarlo, una necesidad actual terminó recuperando una tradición que parecía perdida.

Emprender para construir el propio trabajo
Detrás de la verdulería sobre ruedas también existe una realidad concreta: la falta de oportunidades laborales.
Frente a esa situación, Luis y Laura decidieron no quedarse esperando.
Pensaron en crear su propio trabajo y construir una alternativa que les permitiera desarrollarse en la localidad que eligieron para vivir.
Así, el emprendimiento se convirtió no solamente en un servicio para los vecinos, sino también en una forma de generar su propia fuente laboral.
La historia de ellos es, en ese sentido, la historia de muchos emprendedores: ver una necesidad, animarse a probar y transformar una dificultad en una oportunidad.
Un emprendimiento local que apuesta a hacer las cosas bien
Luis y Laura también decidieron formalizar su actividad dentro de Villa del Prado.
El emprendimiento cuenta con la documentación necesaria para trabajar en la localidad, además de Carnet de Manipulación de Alimentos y Libreta Sanitaria.
Esa decisión forma parte de la intención de ofrecer un servicio responsable y pensado para crecer dentro de la comunidad.
Hoy, su verdulería sobre ruedas busca seguir recorriendo las calles de Villa del Prado y acercarse cada vez más a quienes necesitan una alternativa práctica para sus compras.
Porque quizás lo que comenzó como una necesidad laboral terminó encontrando algo más.
Una manera de trabajar.
Una manera de acompañar a los vecinos.
Y también una manera de recuperar, sobre ruedas, una pequeña parte de aquella vida de barrio que muchos recuerdan con cariño.
Luis y Laura eligieron crear su propio camino. Y ahora ese camino recorre las calles de Villa del Prado.
