Delincuentes le desvalijaron la casa, terminó preso y tuvo que abandonar su hogar: el insólito caso que sacude a Alta Gracia

Hay historias judiciales que parecen difíciles de creer. La que tiene como protagonista a Enzo, trabajador del Hospital Regional de Alta Gracia, empleado de un servicio de emergencias médicas y profesor de fútbol, reúne todos los condimentos de un caso que hoy genera conmoción e indignación.

Todo comenzó cuando delincuentes ingresaron a su vivienda de barrio General Bustos tras violentar una de las rejas de una ventana. Revolvieron toda la casa, provocaron destrozos y se llevaron electrodomésticos, una PlayStation perteneciente a sus hijos y numerosos objetos de valor.

Ese mismo día, vecinos del sector le informaron quién estaba ofreciendo los elementos robados a pocas cuadras de su domicilio. Con esos datos, Enzo se presentó en la Unidad Judicial, donde realizó la denuncia e identificó al presunto autor del hecho, aportando además el lugar donde se encontraban parte de sus pertenencias.

Días después, otro vecino lo contactó para devolverle la consola PlayStation, explicando que la había comprado sin saber que provenía de un robo. Lejos de terminar allí, el caso dio un giro inesperado.

A partir de ese momento comenzaron las represalias: amenazas constantes, pedradas contra su vivienda durante la noche, daños en su automóvil y amenazas con un cuchillo contra su pareja, madre de sus hijos. Todos esos episodios fueron denunciados ante la Justicia. Pero el episodio más llamativo ocurrió una semana después.

Dos efectivos policiales llegaron hasta su domicilio en motocicleta y le pidieron que saliera para conversar. Cuando salió a la vereda, uno de los policías lo redujo, lo esposó delante de sus hijos y, minutos más tarde, fue trasladado en un patrullero.
Tras varias horas, le informaron que quedaba detenido por una denuncia por amenazas presentada por las mismas personas señaladas como responsables del robo de su vivienda.

Enzo permaneció una semana alojado en el Establecimiento Penitenciario N.º 9. Al recuperar la libertad, la situación volvió a sorprender: una medida judicial de restricción le impidió permanecer en su domicilio, por lo que tuvo que mudarse, mientras su madre continúa viviendo sola en la casa familiar.

Según consta en la causa, las intimidaciones no cesaron. Incluso hoy, afirma, durante las noches arrojan piedras contra la vivienda donde reside su madre. El caso presenta una secuencia poco habitual: una familia sufre un importante robo, identifica a los presuntos autores, recupera por sus propios medios parte de lo sustraído y, en medio del conflicto, la víctima termina detenida durante una semana por una denuncia de quienes habían sido señalados por el hecho inicial.

Mientras tanto, la investigación por el robo y los distintos episodios posteriores continúa su curso en la Justicia, en un expediente que promete seguir sumando capítulos y que ya se convirtió en uno de los casos judiciales más llamativos de los últimos tiempos en Alta Gracia.