Robo a plena siesta en una plaza de Alta Gracia: reclaman mayor seguridad y más empatía entre vecinos

Un adolescente y su novia fueron asaltados el miércoles por la tarde en un espacio público ubicado sobre calle Catamarca, detrás de los Carmelitas. Según relató Analía, madre del joven, el delincuente los amenazó con un arma blanca y les robó los celulares y dinero. Lo llamativo fue que el hecho ocurrió a plena luz del día y ante la presencia de varias personas que estaban en el lugar.

Un nuevo hecho de inseguridad generó preocupación entre vecinos de Alta Gracia. Esta vez, un adolescente y su novia fueron víctimas de un robo ocurrido alrededor de las 15:30 del miércoles, mientras se encontraban en una plaza ubicada sobre calle Catamarca, detrás de los Carmelitas, un sector conocido por los vecinos como la “Plaza de los Palos”.

Según contó Analía, madre del joven, ambos se encontraban sentados en el espacio público cuando un hombre se acercó, los amenazó y les sustrajo sus teléfonos celulares y algo de dinero que llevaban consigo.

“Se acerca una persona, los amenaza y les saca los celulares a los dos”, relató la mujer, quien remarcó que el hecho ocurrió en un horario en el que había numerosas personas en el lugar, muchas de ellas compartiendo la tarde y tomando mate.

“Salió caminando como si nada hubiera pasado”

Uno de los aspectos que más indignación generó en la familia fue la tranquilidad con la que, según el relato, actuó el delincuente luego del robo.

“Salió como si nada, fue caminando, bajó las escaleras, porque está el puente ahí, y se fue como si nada”, contó Analía.

La mujer señaló que el hombre tendría unos 30 años y que, durante el asalto, manifestó portar un arma blanca. Ante la amenaza, el adolescente decidió no resistirse.

“Mi hijo se asustó. Me dijo: ‘Mamá, si yo me hubiese defendido hubiese sido peor’”, relató Analía.

Afortunadamente, los jóvenes no sufrieron heridas de gravedad. El adolescente solo presentó un pequeño moretón en una de sus manos producto de un forcejeo.

El reclamo por la falta de presencia policial

Analía cuestionó la ausencia de personal policial en ese sector y pidió que se refuerce la vigilancia, especialmente en los horarios en los que los adolescentes salen de las escuelas y concurren a espacios públicos.

“Estaría bueno que hagan como antes, que hacían patrullaje caminando”, sostuvo. En ese sentido, consideró que la presencia policial a pie podría contribuir a prevenir hechos delictivos en sectores donde, según indicó, existen zonas con poca iluminación y sin cámaras de seguridad.

“Vos los ves en auto, todo bien, pero estaría bueno que estén, que haya vigilancia”, expresó.

La madre del joven también manifestó su malestar por el procedimiento posterior al robo. La familia realizó la denuncia y permaneció durante varias horas en la dependencia policial.

“Estuvimos casi cinco horas ahí. Te toman la denuncia, te dan un papel, pero el papel no te sirve de nada. En vez de perder esas cinco horas, ¿por qué no salieron a buscar a esta persona? ¿Por qué no hacer un rastrillaje?”, cuestionó.

Para Analía, más allá de recuperar o no los elementos robados, resulta fundamental que se pueda identificar y detener a quienes cometen este tipo de hechos para evitar que vuelvan a ocurrir.

“Nadie intervino”

Otro de los puntos que generó preocupación fue la reacción de quienes se encontraban en la plaza al momento del robo.

Según relató la mujer, ninguna de las personas presentes intervino mientras los adolescentes eran asaltados.

“Había un montón de gente, mucha gente, muchas familias tomando mate. Nadie intervino, nadie hizo nada”, afirmó.

Una mujer que se encontraba en el lugar fue finalmente quien se acercó a los jóvenes y les prestó su teléfono celular para que pudieran comunicarse con sus familiares.

Para Analía, esta situación también pone en evidencia un problema social: el temor o la indiferencia frente a situaciones que afectan a otras personas.

“Me da mucha impotencia porque siento que la sociedad está cada vez más indiferente a lo que le pasa al prójimo”, expresó.

“Alta Gracia ya no es lo mismo que antes”

El hecho también modificó la percepción de seguridad de la familia. Analía contó que ahora están mucho más pendientes de los movimientos de su hijo y de los lugares a los que concurre.

“Ahora estamos más pendientes de dónde está, qué está haciendo, porque la verdad es peligroso”, manifestó.

La mujer sostuvo que existe una sensación creciente de inseguridad en distintos sectores de la ciudad y recordó otros episodios recientes que, según expresó, incrementan la preocupación de los vecinos.

“Alta Gracia ya no es lo mismo que era antes. La tranquilidad que teníamos, que uno por ahí salía a caminar, ahora tenés que ir pendiente de quién va alrededor tuyo o qué es lo que te va a pasar”, señaló.

En ese contexto, consideró que actividades cotidianas como salir a caminar, sentarse en el arroyo o compartir unos mates dejaron de vivirse con la misma tranquilidad.

“No podés salir ni siquiera al arroyo, sentarte a tomar un mate porque no sabés si te va a pasar algo”, lamentó.

Un pedido que va más allá de la seguridad

Finalmente, Analía insistió en la necesidad de reforzar la presencia policial, pero también apeló a la responsabilidad y solidaridad entre vecinos.

“Necesito seguridad y que la sociedad esté más en contacto con las demás personas y que no sea tan indiferente”, resumió.

“Si nosotros nos ayudamos mutuamente, yo creo que no sé si se va a solucionar el tema de los robos, porque eso va a seguir, obviamente, pero sí nos podemos ayudar. En eso sí estoy segura”, concluyó.

 

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