La UNC creará un índice de pobreza multidimensional para Córdoba

 

La medición busca alejarse del índice actual del Indec que solo tiene en cuenta factores monetarios. Incluirá datos sobre las condiciones de vida de la población desde una mirada integral y contextualizada y para toda la provincia. Se trata de un proyecto financiado por el Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible, dependiente de la Secyt-UNC. 

Hace algunas semanas el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicaba el índice de pobreza correspondiente al segundo semestre de 2025, el cual dejó sorprendido a más de uno. Según el informe, solo el 28,2 % de la población estaba por debajo de la línea de la pobreza, lo que implica una reducción interanual del 10,6 % en relación a 2024.Sin embargo, en casi todos los sectores de la economía se observan contracciones y recortes. A nivel nacional aumenta el desempleo y hay menos poder adquisitivo de salarios y jubilaciones. Entonces, ¿qué refleja este número? ¿Hasta qué punto la estadística debe tomarse como reflejo de la realidad? ¿Cómo se mide la pobreza en la Argentina o cómo debería medirse?

Un equipo de investigación interdisciplinario de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) está llevando a cabo un proyecto para elaborar un índice de pobreza multidimensional para la provincia de Córdoba. El proyecto es financiado por el Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible, dependiente de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC.

“Buscamos superar la visión del ingreso monetario como única fuente de carencias para entender la naturaleza profunda de la pobreza estructural, proporcionando una herramienta técnica que sirva para el diseño de políticas públicas más efectivas, focalizadas y que logren una reducción sostenible de la pobreza”, asegura Adrián Moneta Pizarro, profesor titular de Econometría de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC y autor del proyecto.

En la actualidad, el índice de pobreza en Argentina surge de comparar los ingresos totales que las familias declaran en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) contra el costo de la canasta básica de alimentos y servicios.

“Si los ingresos del hogar están por debajo del valor de esta canasta, estadísticamente esa familia es pobre. Se calcula cuántas familias del total están en estas condiciones y de allí sale el porcentaje de hogares pobres. Luego, se observa cuántas personas viven en esos hogares y así se obtiene el porcentaje de personas pobres”, detalla el investigador.

Dudas sobre el índice de pobreza actual

Es decir, el índice es una “foto de bolsillo de los hogares en un momento dado”, grafica el especialista. Entonces, la menor cantidad de pobres tiene que ver con que los ingresos subieron un 18,3 por ciento, ganándole a la inflación de la canasta básica (11,3%). Según el gobierno nacional bajó la inflación, aumentó el ingreso de los trabajadores informales y subieron las ayudas sociales.

Sin embargo, para el investigador de la UNC “aparece una gran duda” en el dato que arrojó el Indec referido a que los salarios de los trabajadores informales crecieron en un 87,9%, superando ampliamente a la inflación.

“Este dato es el que genera mayor desconcierto ya que es muy difícil de conciliar con una economía donde el consumo masivo cae, la industria se achica y el desempleo subió al 7,5%. Por eso, mientras la tasa de pobreza dice que hay menos pobres, la percepción social es de fragilidad porque el mercado laboral está cada vez más precarizado”, asegura.

El otro factor clave es que el parámetro con que se mide la pobreza, la canasta básica, está viejo y desactualizado, con patrones de consumo de hace 20 años, cuando tenían mayor preponderancia en el cálculo los gastos en alimentos. “En la actualidad, las tarifas de los servicios (electricidad, gas, transporte e internet) pesan mucho más en el presupuesto familiar”, asegura Moneta Pizarro.

Y explica que, al usar una canasta desactualizada, el índice de pobreza tiende a mostrar una mejora que los ciudadanos no sienten cuando le llegan las facturas a fin de mes. “Hay quienes piensan que fue por esto que el gobierno prefirió no actualizar la metodología de la canasta básica y lograr de esta forma que la caída de la pobreza parezca mayor”, apunta.

La urgencia de medir otras dimensiones

Más allá de las discusiones sobre la última medición oficial de la pobreza, desde hace mucho tiempo especialistas reclaman que se priorice otra mirada sobre la pobreza a la hora de plantear discusiones estructurales. Lo que implica entender a la pobreza como un fenómeno multidimensional y no puramente monetario.

“Ser pobre no es solo no tener plata, sino sufrir privaciones en varios aspectos de la vida al mismo tiempo, como no tener acceso a salud, a una educación de calidad o a una vivienda digna con servicios básicos”, señala el investigador. La medición semestral del Indec mide solo la pobreza monetaria porque es mucho más fácil y barato su cálculo, y porque también permite ver cómo impacta la inflación y los cambios en los salarios día a día.

La pobreza multidimensional (profunda y estructural) se deja para los censos que se realizan cada 10 años. “Las mediciones nacionales a veces tapan realidades locales muy distintas”, asegura el especialista, que valora otras mediciones, como la del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), pero que en Córdoba no tiene en cuenta al interior provincial.

El índice de pobreza de la UNC

El objetivo del proyecto es elaborar un índice de pobreza multidimensional para toda la provincia de Córdoba, que mida las condiciones de vida de la población desde una mirada integral y contextualizada. “Proponemos un cambio de perspectiva fundamental, que entiende a la pobreza como una situación compleja donde las personas enfrentan múltiples privaciones en áreas como la salud, la educación, el hábitat, la vida en comunidad y el empleo”, asegura Moneta Pizarro.

El equipo de investigación está integrado por representantes de las facultades de Ciencias Económicas; Ciencia Médicas; Ciencias Sociales; Filosofía y Humanidades; Arquitectura, Urbanismo y Diseño; y Odontología.

El índice utilizará una encuesta propia, a medida del contexto cordobés. “Nos permitirá construir por primera vez un mapa de la pobreza multidimensional con representatividad en toda la provincia, incluyendo zonas del interior que hoy son invisibles para la estadística nacional. Esto es clave porque las realidades locales son muy distintas y, a menudo, los promedios nacionales ocultan dimensiones y privaciones urgentes que solo se ven al bajar al territorio”, destaca.

El docente de la UNC agrega que este instrumento permite que la población y los datos propios de la realidad local sean los que “hablen por sí mismos” e identifiquen las dimensiones de privaciones más críticas en el territorio provincial.