La avioneta que cayó en Córdoba ya había protagonizado un dramático episodio en 2017: habló con mi valle el piloto que logró salvarla

La aeronave Piper Comanche 250, matrícula LV-GSG, que este domingo se precipitó en una zona de monte cercana al aeródromo de Coronel Olmedo, ya había protagonizado otros episodios de emergencia. Uno de ellos ocurrió en 2017, cuando su piloto sufrió una descompensación en pleno vuelo y el entonces alumno Nicolás Sargiotto debió tomar los controles y realizar una maniobra de emergencia.

El accidente ocurrido este domingo 27 de septiembre en el sur de la ciudad de Córdoba volvió a poner en escena el historial de la aeronave. La Piper Comanche 250 matrícula LV-GSG cayó pasadas las 13.30 en un sector de monte próximo a avenida Ciudad de Valparaíso, a la altura del kilómetro 9,5, en inmediaciones del aeródromo de barrio Coronel Olmedo.

A bordo viajaban cinco personas, tres adultos y dos menores, quienes fueron rescatados y trasladados a distintos centros de salud. Las causas del accidente todavía no fueron determinadas y la investigación quedó bajo la órbita de los organismos correspondientes.

En medio de la repercusión que generó el episodio, Nicolás Sargiotto, piloto de avión, fue consultado por Mi Valle debido a que había protagonizado junto a la misma aeronave una situación de extrema emergencia en 2017.

“Estoy vivo de milagro”

Sargiotto recordó que el episodio ocurrió el 22 de abril de 2017, cuando salió a volar junto a su amigo Rodolfo. Según explicó, se encontraban realizando un vuelo habitual y habían decidido extender el recorrido antes de emprender el regreso.

Fue entonces cuando Rodolfo sufrió una descompensación durante el vuelo. “Sufre una descompensación, básicamente entra en convulsiones y el avión pierde estabilidad, entra en pérdida y cae con la nariz hacia el dique”, relató.

De acuerdo con su reconstrucción, la aeronave llegó a quedar a pocos metros del agua antes de que pudiera recuperar el control.

“Logro estabilizarlo justo antes de pegarnos contra el agua. Se podría considerar que hoy estamos vivos de milagro”, señaló.

La situación no terminó allí. Rodolfo, que se encontraba descompensado, sufrió posteriormente un paro cardíaco y Sargiotto debió asistirlo mientras continuaba piloteando la aeronave.

“Tuve que hacerle un RCP pegándole en el pecho mientras trataba de volar con la otra mano el avión y venirme para Alta Gracia”, recordó.

Era piloto privado y nunca había volado ese avión

Uno de los aspectos que Sargiotto buscó remarcar al recordar aquella emergencia fue que, pese a ser piloto, en ese momento contaba con muy poca experiencia y nunca había volado previamente ese modelo de aeronave.

“Yo ese avión no lo había volado nunca”, explicó. Se encontraba sentado del lado del copiloto, mientras que los controles y parámetros correspondientes al vuelo estaban del lado del piloto.

Por eso describió aquella situación como “caótica, dramática, de terror”.

También contó que recibió indicaciones desde tierra para intentar resolver la emergencia y que, entre otras maniobras, intentó determinar cómo realizar el aterrizaje.

En ese contexto, recordó que había intentado bajar el tren de aterrizaje, aunque finalmente no pudo hacerlo. Con el paso del tiempo, consideró que esa circunstancia terminó siendo favorable.

“Agradezco a la vida y a Dios que no lo pude hacer porque si yo hubiese bajado el tren de aterrizaje a la velocidad que lo aterricé, podría haber sido otra historia”, explicó.

Finalmente, aquella situación pudo ser resuelta y ambos sobrevivieron.

“La aeronave en ese momento no presentaba absolutamente nada raro”

Consultado específicamente sobre el estado de la Piper Comanche en aquel episodio y sobre si había detectado alguna falla mecánica, Sargiotto fue categórico.

Según su relato, antes de aquel vuelo se había realizado el chequeo correspondiente de la aeronave, tanto exterior como interiormente.

“Se verifica el fuselaje, se verifica que esté todo en perfectas condiciones para salir a volar”, explicó. También señaló que antes del despegue se realiza un briefing y se comprueba el funcionamiento del motor y las condiciones generales de la aeronave.

“La aeronave en ese momento no presentaba absolutamente nada raro, estaba todo en perfectas condiciones”, sostuvo.

En ese sentido, remarcó que lo ocurrido en 2017 no estuvo relacionado con una falla estructural o del fuselaje del avión, sino con la descompensación que sufrió el piloto.

El antecedente de 1999 y la investigación del accidente actual

La matrícula LV-GSG también aparece vinculada a otro antecedente ocurrido en 1999, en Río Negro. De esta manera, el episodio de 2017 y el ocurrido este domingo constituyen, según los antecedentes difundidos y el relato de Sargiotto, otros dos episodios protagonizados por la misma aeronave. Medios que informaron sobre el accidente actual también consignaron esos antecedentes.

Sin embargo, Sargiotto fue cuidadoso al referirse al accidente ocurrido este domingo y evitó establecer una relación entre aquellos antecedentes y lo sucedido ahora.

“Nosotros no podemos hacer ningún tipo de conjetura personal sin tener un análisis previo por parte de ellos”, señaló en referencia a las autoridades encargadas de la investigación.

Entre las hipótesis que, según indicó, deberán ser analizadas se encuentran una posible falla técnica del motor, una eventual falta de combustible y el propio historial de la aeronave, incluyendo sus reparaciones y antecedentes.

La investigación técnica estará a cargo de la Junta de Seguridad en el Transporte (JST), junto con los organismos aeronáuticos correspondientes, que deberán determinar qué ocurrió en los momentos previos a la caída.

Por ahora, las causas del accidente no fueron confirmadas oficialmente.

Para Sargiotto, volver a ver el nombre de aquella aeronave en las noticias significó también regresar a una experiencia que marcó su vida como piloto.

“Al ver la noticia de ayer fue rememorar y revivir todos estos recuerdos que me pasó con ese avión”, expresó.