“Hay que elegir vivir”: la lucha de una comunidad que transforma el dolor en conciencia vial

 

Hay dolores que cambian una vida para siempre. Y hay personas que, aun atravesadas por ese dolor, deciden convertirlo en una lucha para intentar que ninguna otra familia tenga que vivir lo mismo.

Ese es el camino que vienen recorriendo Macarena López y Paola Pellegrini, integrantes de la ONG Vial “Elegí Vivir”, una organización que nació desde experiencias personales de pérdida y que hoy trabaja para generar conciencia, acompañar a familias y poner la seguridad vial en el centro de la conversación comunitaria.

En diálogo con Mi Valle, ambas invitaron a toda la comunidad de Alta Gracia y de la región a participar de una nueva convocatoria que se realizará este domingo 16 de agosto, en el marco del Día Nacional de los Caídos en Motocicleta.

Será una jornada para recordar a quienes ya no están, pero también para hablar de quienes quedaron, de las familias que deben aprender a convivir con una ausencia inesperada y de la responsabilidad que tiene toda la sociedad a la hora de prevenir nuevos siniestros.

Porque detrás de cada pérdida no hay solamente una estadística. Hay una familia, una historia, proyectos que quedan interrumpidos y una vida que cambia de un momento para otro.

Y desde esa realidad surge el mensaje que atraviesa el trabajo de “Elegí Vivir”: que nadie pase por lo que ellos pasaron.

Una convocatoria que no es solamente para motociclistas

La concentración será a las 17.30 en el Reloj Público de Alta Gracia y, aproximadamente a las 18, comenzará una caravana que recorrerá distintos sectores de la ciudad.

La convocatoria está abierta a toda la comunidad. Si bien la fecha tiene como eje a quienes perdieron la vida circulando en motocicleta, las organizadoras insisten en que la seguridad vial no puede pensarse solamente desde un vehículo o desde un único actor de la vía pública.

Quien conduce una moto, quien maneja un auto y quien camina por la ciudad también forma parte de esa realidad cotidiana.

Durante la entrevista, Paola explicó que una persona que circula en moto debe estar preparada para evitar a un peatón que cruza incorrectamente, mientras que quien conduce un automóvil debe asumir su responsabilidad, por ejemplo, al realizar una maniobra y señalizarla correctamente.

La idea es sencilla, pero profunda: cuidarse es cuidarse entre todos.

Por eso, la jornada del domingo buscará ser mucho más que una caravana. Será una invitación a detenerse, mirar lo que sucede en las calles y recordar que detrás de cada decisión al volante o al manubrio puede estar en juego la vida de otra persona.

Un recorrido con una historia detrás

La caravana partirá desde el Reloj Público y recorrerá el centro de Alta Gracia y la Avenida del Libertador.

El recorrido continuará por el sector de Leyenda del Alto, Alem, Padre Viera, Bachasca, Buteler y Rafael Lozada. Luego bajará por España hasta llegar a Plaza Mitre, donde se dirigirá hacia el monumento al General San Martín. Desde allí retomará por Belgrano para regresar nuevamente al Reloj Público.

Pero para Macarena, una parte de ese recorrido tiene un significado que va mucho más allá de las calles que atraviesa.

El paso por Leyenda del Alto responde también a una decisión personal: allí ocurrió el hecho en el que perdió a su hermana.

Así, una caravana que para muchos será un recorrido por la ciudad tendrá para quienes integran la organización una carga emocional mucho más profunda. Cada calle puede traer recuerdos. Cada familia tiene una historia. Y cada historia es parte de la razón por la que hoy continúan luchando.

Esta vez, las voces serán de las familias

Al finalizar la caravana, se realizará un breve acto en el Reloj Público.

Uno de los momentos más importantes será la participación de familiares que forman parte de la organización y que, por primera vez, se animarán a contar públicamente lo que vivieron.

Macarena explicó que durante mucho tiempo las historias de quienes impulsan la organización fueron las que tuvieron mayor visibilidad. Sin embargo, dentro del grupo también existen familias que llevan ocho, diez años o más atravesando una pérdida y que continúan trabajando junto a ellas.

Por eso decidieron abrirles el espacio.

La intención es que puedan hablar, contar qué ocurrió y expresar aquello que muchas veces resulta difícil poner en palabras.

Será, seguramente, un momento emotivo. Pero para las organizadoras esa emoción también forma parte de la lucha: porque hablar permite visibilizar, acompañar y, en algunos casos, continuar reclamando justicia.

Pero, sobre todo, permite que alguien que está atravesando una situación similar pueda descubrir que no está solo.

“El duelo no tiene un tiempo”

Paola lo explicó de una manera contundente: “El duelo no tiene un tiempo”.

No existe una fecha determinada en la que una familia deja de extrañar. No hay un momento exacto en el que el dolor desaparece. El duelo puede aparecer, desaparecer y volver a presentarse, y quienes lo atraviesan aprenden a convivir con él.

El problema, plantearon, es que muchas veces quienes están alrededor no logran comprenderlo porque nunca atravesaron una pérdida de ese tipo.

Por eso, una de las tareas que lleva adelante “Elegí Vivir” es generar un espacio donde las personas puedan reconocer que tienen derecho a estar mal y a expresar lo que sienten.

La organización busca que quienes se acerquen puedan sentirse contenidos y no juzgados.

Muchas veces, explicaron, una persona puede sentir que está atravesando un malestar y buscar distintas explicaciones para justificarlo, cuando en realidad detrás de aquello existe un duelo que todavía no pudo expresar.

Dar lugar a esa emoción también es parte del acompañamiento.

Y ese acompañamiento se vuelve especialmente importante cuando la pérdida ocurrió de manera repentina, sin posibilidad de prepararse para la ausencia.

Del dolor personal a una lucha colectiva

“Elegí Vivir” no nació desde una oficina ni desde una campaña. Nació desde historias personales.

Macarena contó que, cuando se sumó al grupo que trabajaba junto a Paola, ambas sintieron que querían hacer algo más. No querían quedarse solamente con las acciones vinculadas al Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Siniestros de Tránsito, que se conmemora el tercer domingo de noviembre.

Querían ampliar la lucha.

Así surgió la organización y también su nombre, “Elegí Vivir”, una propuesta que había realizado Mayra López y que finalmente fue elegida mediante una votación.

La frase resume una convicción: frente a las circunstancias de la vida, hay que elegir vivir y respetar la vida.

En ese camino también apareció el contacto con Germán Bloch, de Olavarría, quien lleva adelante un movimiento nacional vinculado a los motociclistas y a la seguridad vial.

Su historia también nació de una pérdida: en 2013 falleció su hermano, quien circulaba en una motocicleta de alta cilindrada.

A partir de ese hecho, Germán transformó el dolor en una lucha que fue creciendo hasta convertirse en un movimiento con grupos distribuidos en distintos puntos del país.

Según explicaron las organizadoras, actualmente son alrededor de 33 o 34 grupos los que forman parte de ese movimiento nacional.

Bloch acompañó desde el comienzo la iniciativa de Alta Gracia, enviando remeras, flyers y distintos materiales para que pudieran comenzar a trabajar. También mantiene contacto con las organizadoras y tiene pendiente una visita a la ciudad para mantener una charla con autoridades, que podría concretarse durante septiembre.

Un reloj que se ilumina para recordar

A las 19, el Reloj Público de Alta Gracia se iluminará de verde.

La acción había sido solicitada el año pasado y obtuvo aprobación mediante una resolución. Para este año, las organizadoras también trabajan para que la fecha sea declarada de interés público.

Pero para ellas la iluminación no debe ser solamente una imagen.

El objetivo es que la comunidad pueda preguntarse por qué el reloj cambia de color y qué representa cada iluminación.

El monumento ya fue iluminado en diferentes oportunidades para acompañar distintas causas y fechas. Desde la organización consideran que esas intervenciones también pueden convertirse en una herramienta de información y concientización.

Que el color no pase inadvertido. Que detrás de una luz haya una historia que conocer.

La lucha continúa después del 16 de agosto

La convocatoria de este domingo es solamente una de las actividades que forman parte de la agenda de “Elegí Vivir” y de quienes trabajan en seguridad vial.

El 22 de agosto participarán de una jornada en Corral de Bustos, donde se abordarán diferentes cuestiones vinculadas a la Ley de Víctimas y a las víctimas viales.

También acompañan a los padres de Joaquín y forman parte del trabajo de Estrellas Amarillas Córdoba, donde existen referentes en diferentes localidades.

El 28 de agosto, además, está prevista una jornada en Río Tercero junto a Policía Caminera.

Y la agenda tendrá continuidad en octubre con una jornada de capacitación que se realizará el 5 de octubre en Alta Gracia.

La actividad será organizada junto a Rodrigo Martínez y contará con la participación de Policía Caminera.

Durante la mañana, en el Cine Teatro Monumental, se trabajará con estudiantes de quinto año de las instituciones educativas de la ciudad. Por la tarde, la propuesta se trasladará a Espacio Libre, en la explanada del Reloj Público, donde se desarrollará una jornada de capacitación abierta y gratuita.

Educar antes de que llegue la primera licencia

Uno de los objetivos de esta propuesta estará puesto especialmente en los jóvenes.

Todavía no está definido el nombre de la actividad, aunque las organizadoras anticiparon que podría estar relacionado con conceptos como “Mi Primera Licencia” o “Licencia Joven”, a partir de una idea que conocieron en Mar del Plata.

La preocupación surge también de una realidad que observan diariamente: cada vez son más jóvenes quienes comienzan a conducir motocicletas a edades tempranas.

Por eso consideran necesario generar espacios de formación donde puedan preguntar, despejar dudas y comenzar a incorporar herramientas para una conducción más segura.

Las integrantes de “Elegí Vivir” incluso plantearon que les gustaría que la seguridad vial pudiera convertirse en una materia dentro de las escuelas y que estos contenidos pudieran trabajarse desde edades tempranas.

Mientras eso no ocurre, valoran el acompañamiento de Policía Caminera, que se ha mostrado dispuesto a participar de las actividades.

De hecho, según contaron, fueron integrantes de la propia fuerza quienes se acercaron para invitarlas a compartir sus experiencias.

Porque consideran que escuchar un testimonio en primera persona puede generar un impacto diferente.

Contar qué pasa después

Para Paola, contar una experiencia de pérdida no significa simplemente pararse frente a un grupo y hablar desde el dolor.

El verdadero objetivo es mostrar qué ocurre después.

Qué pasa con una familia cuando pierde a alguien de manera repentina. Cómo continúa la vida. Cómo se atraviesan los días posteriores. Cómo se aprende a convivir con una ausencia que nadie esperaba.

Y, sobre todo, mostrar que muchas de esas situaciones podrían evitarse si existiera mayor responsabilidad en la circulación.

Ese es el sentido que quieren darle a sus testimonios: no quedarse únicamente con lo ocurrido, sino utilizar lo vivido para intentar modificar aquello que todavía puede modificarse.

Una comunidad que vuelve a encontrarse

Este domingo, a las 17.30, el Reloj Público será nuevamente el punto de encuentro.

La invitación está abierta a quienes quieran acercarse en moto o en auto. La organización pidió que quienes participen lo hagan con casco y cinturón de seguridad, según corresponda, y quienes quieran podrán llevar un lazo verde. También habrá lazos disponibles durante la actividad.

A las 18 comenzará la caravana. Luego llegará el momento de las palabras, de las historias familiares y de la memoria. Y a las 19, el verde volverá a iluminar el Reloj Público.

Pero quizás el verdadero objetivo de la jornada esté en aquello que no se ve.

En que una familia pueda sentirse acompañada.

En que alguien pueda contar su historia después de años de silencio.

En que una persona que todavía atraviesa un duelo entienda que no está sola.

En que un joven pueda hacerse una pregunta antes de arrancar una moto.

En que un conductor recuerde que una decisión en la calle puede cambiar para siempre la vida de otra persona.

Y en que la comunidad pueda entender que la seguridad vial no es responsabilidad de unos pocos.

Es de todos.

Porque la lucha que nació del dolor hoy busca convertirse en prevención.

Porque quienes ya perdieron a alguien no quieren que esa pérdida sea solamente un recuerdo.

Y porque, detrás de cada una de sus acciones, continúa latiendo la misma idea que eligieron para nombrar su organización:

Elegí vivir.