Con trabajo, amor y muchas ganas de salir adelante, Andrea decidió transformar una situación difícil en una nueva oportunidad. Así nació Caserito, un emprendimiento de comidas caseras que comenzó hace algunos meses en Alta Gracia y que actualmente lleva sus productos desde Santa Ana hasta Anisacate.
La propuesta incluye milanesas de pollo, carne y cerdo, hamburguesas, albóndigas, pizzas listas para cocinar y distintos productos congelados, entre ellos medallones de pollo y de merluza.
Pero detrás de cada pedido hay una historia de esfuerzo y una búsqueda muy concreta: poder trabajar, sostener a su familia y llegar a fin de mes sin tener que elegir entre generar ingresos y estar presente para su hija.
Una dificultad que abrió una nueva posibilidad
Andrea trabaja en una fábrica de hamburguesas, un emprendimiento familiar conformado por tres personas que comercializa sus productos en Córdoba. Sin embargo, una situación inesperada hizo que tuviera que replantearse su manera de trabajar.
Tuvo que ser operada de urgencia luego de que se le reventara el apéndice. Durante ese período, la misma fábrica donde trabaja le ofreció la posibilidad de revender los productos artesanales que elaboran.
La propuesta apareció como una manera de afrontar el período en el que no podía cobrar normalmente y, al mismo tiempo, como una posibilidad de generar ingresos desde su casa.
A eso se sumó algo que ya venían planteándole sus propios clientes: querían que también ofreciera milanesas.
Fue entonces cuando Andrea comenzó a elaborarlas por su cuenta en su casa y a sumarlas a la propuesta de Caserito, junto con hamburguesas, albóndigas, pizzas y otros congelados.
Mientras la fábrica comercializa sus productos en Córdoba, Andrea se ocupa de desarrollar esta zona, llegando con los pedidos a distintas localidades de la región.
Trabajar desde casa para construir otra realidad
Para Andrea, Caserito no representa solamente una forma de generar ingresos. También es una manera de organizar su trabajo alrededor de su realidad familiar.
Es mamá y está sola con su hija. Por eso, una de sus prioridades es poder sostenerla y brindarle lo necesario sin resignar su presencia durante su crecimiento.
El objetivo es claro: trabajar para poder llegar a fin de mes de una manera más tranquila, sin simplemente sobrevivir.
Desde su casa, Andrea prepara parte de los productos, organiza los pedidos y se ocupa de las entregas, construyendo de a poco una propuesta que comenzó como una necesidad y que hoy representa una nueva oportunidad.
Un emprendimiento que crece con cada pedido
Caserito todavía está dando sus primeros pasos, pero Andrea apuesta a que pueda seguir creciendo a partir del boca en boca y del acompañamiento de sus clientes.
La propuesta busca ofrecer opciones prácticas para las familias, desde milanesas y hamburguesas hasta pizzas listas y productos congelados, con reparto en la zona comprendida entre Santa Ana y Anisacate.
Cada pedido significa mucho más que una venta: representa horas de trabajo y el esfuerzo de una mujer que encontró en el emprendimiento una manera de construir una vida laboral compatible con su familia.
Con Caserito, Andrea busca seguir creciendo, generar sus propios ingresos y, sobre todo, construir una realidad en la que pueda cuidar de su hija y trabajar al mismo tiempo.
Para realizar pedidos o conocer la propuesta, se puede contactar a Andrea al 3547 544577 o a través de Instagram en @caseritoconamor26.

