Alta Gracia reconocerá sus sitios de memoria afro: un logro histórico después de años de trabajo colectivo

La tradicional caminata del 8 de noviembre tendrá este año un significado especial. Después de años de investigaciones, gestiones y un enorme trabajo colectivo encabezado por la artista altagraciense Hilda Zagaglia, la ciudad comenzará a señalizar espacios vinculados con la presencia y el trabajo de las personas africanas esclavizadas y sus descendientes. Un reconocimiento que permitirá contar una parte de la historia que durante siglos permaneció prácticamente invisible.

Hay historias que están a la vista de todos. Y otras que permanecen escondidas, incluso debajo de nuestros pies. Alta Gracia tiene una de esas historias, profundamente ligada a su pasado jesuítico, a la construcción de sus monumentos y a quienes, con su trabajo, hicieron posible buena parte del patrimonio que hoy identifica a la ciudad.

El próximo domingo 8 de noviembre, esa memoria comenzará a tener señales concretas en el espacio público. Por primera vez, distintos puntos vinculados con el antiguo sistema productivo jesuítico contarán con placas identificatorias de Sitio de Memoria Afro, como resultado de un proceso de reconocimiento y señalización que involucró gestiones ante organismos provinciales y municipales.

Detrás de este avance hay años de perseverancia, investigación histórica, intervenciones artísticas y acciones comunitarias. Una de sus principales impulsoras es Hilda Zagaglia, reconocida artista de Alta Gracia, quien junto al Colectivo 8 de Noviembre, profesionales, investigadores, docentes, artistas y vecinos viene trabajando desde hace muchos años para recuperar la memoria afrodescendiente de la región. «Por fin, lo hemos logrado», expresó Zagaglia a Mi Valle visiblemente emocionada por la llegada de las placas enviadas desde el área de Patrimonio de Córdoba.

Una conquista que va mucho más allá de colocar carteles

Las nuevas señalizaciones no son simplemente indicadores turísticos. Representan un paso importante para reconocer públicamente la participación de las personas africanas esclavizadas y sus descendientes en la historia de Alta Gracia, particularmente en el funcionamiento de la Estancia Jesuítica y su sistema de producción.

Uno de los espacios centrales de este reconocimiento es el recorrido de la antigua acequia jesuítica, que conducía el agua hasta el Tajamar. Se trata de un trazado de aproximadamente cuatro kilómetros, buena parte del cual permanece oculto bajo tierra y atraviesa diferentes sectores de la ciudad.

La iniciativa contempla colocar varias placas a lo largo de ese recorrido y señalizaciones vinculadas con lugares emblemáticos como el Tajamar y la Estancia Jesuítica. También se trabaja sobre el reconocimiento del antiguo Obraje, aunque todavía debe definirse el emplazamiento de su señalización.

Para Zagaglia, se abre una oportunidad que trasciende la recuperación histórica: «incorporar este circuito al patrimonio cultural y turístico de Alta Gracia, generando nuevas posibilidades educativas y de interpretación del territorio».

El recorrido permite descubrir paisajes naturales, sectores vinculados con la historia de los pueblos originarios y barrios que muestran las diferentes etapas del crecimiento urbano, hasta llegar al corazón jesuítico de la ciudad.m Un verdadero museo a cielo abierto que puede convertirse en un recurso invaluable para docentes, estudiantes, visitantes y vecinos.

Un símbolo africano que invita a aprender

Las placas tienen además un significado especialmente profundo. En su diseño aparece Nea Onnim No Sua A Ohu, un símbolo Adinkra perteneciente a la tradición cultural Ashanti de Ghana, en África Occidental. Su significado puede expresarse como: «El que no conoce, puede conocer aprendiendo».

El símbolo fue adoptado por la Asociación Civil Mesa Afro Córdoba para identificar estos espacios de memoria y promover el conocimiento de una historia que durante generaciones estuvo ausente de buena parte de los relatos tradicionales.

La intención es que cada señalización despierte preguntas, invite a detenerse y permita comprender quiénes fueron aquellas personas, cómo vivieron, qué trabajos realizaron y cuál fue su contribución a la construcción de nuestra identidad.

El 8 de noviembre, una caminata diferente

Este reconocimiento tendrá un momento especialmente significativo durante una nueva edición de Memorias Afro 2026, la tradicional caminata performática y participativa que desde hace años recorre el trazado de la acequia jesuítica.

La convocatoria será el domingo 8 de noviembre, a las 16:30, en la unión de los arroyos del Parque García Lorca, desde donde comenzará el recorrido hacia el Tajamar.

La jornada incluirá intervenciones artísticas, acciones participativas y el descubrimiento de las nuevas señalizaciones históricas. La actividad es organizada por el Colectivo 8 de Noviembre, con el acompañamiento de la Municipalidad de Alta Gracia, el Museo Nacional Estancia Jesuítica y Casa del Virrey Liniers, el Grupo Córdoba Ruta del Esclavo y la Cooperativa de Obras Sanitarias de Alta Gracia (COSAG), entre otras instituciones.

Este año se sumará por primera vez un grupo de la Escuela de Turismo José Fernando Ferrari, ampliando el vínculo entre la propuesta y la formación de futuros profesionales del sector turístico.

La fecha tampoco es casual. Cada 8 de noviembre se conmemora en Argentina el Día Nacional de los Afroargentinos y de la Cultura Afro, establecido por la Ley 26.852 en homenaje a María Remedios del Valle, una mujer afroargentina que participó en las luchas por la independencia y fue reconocida por Manuel Belgrano por su valentía.

Una historia que empieza a ocupar su lugar

Para Hilda Zagaglia, el Colectivo 8 de Noviembre y quienes han acompañado este camino, la llegada de las placas representa la concreción de una demanda sostenida durante años. Hubo investigaciones, encuentros, recorridos, propuestas artísticas, conversaciones con instituciones y gestiones para que esta parte del patrimonio encontrara finalmente un reconocimiento visible.

El trabajo articulado con organismos provinciales y áreas de la Municipalidad permitió avanzar en la planificación de los lugares donde se instalarán las señales, contemplando tanto su preservación como su integración al paisaje.

Todavía quedan tareas pendientes, pero este paso representa un avance concreto: Alta Gracia, reconocida internacionalmente por su patrimonio jesuítico, tiene ahora una nueva oportunidad de contar esa historia desde una mirada más amplia, incorporando a quienes durante siglos quedaron fuera de los relatos oficiales.

Y quizás allí esté el verdadero valor de esta conquista: que las nuevas generaciones puedan caminar por esos mismos lugares, encontrar una placa, hacerse una pregunta y descubrir que detrás de las construcciones, los canales y los monumentos también hubo personas cuyas vidas merecen ser recordadas.

El domingo 8 de noviembre, Alta Gracia volverá a caminar por su historia. Esta vez, con un reconocimiento que muchos esperaron durante años y que finalmente comienza a hacerse visible.

La participación es abierta a toda la comunidad y gratuita.