El histórico vecinalismo enfrenta interrogantes sobre su continuidad, algunos excandidatos desaparecieron prácticamente de la escena pública y Paola Barrosa busca ampliar el protagonismo del peronismo. Mientras tanto, una localidad con más de veinte años bajo el mismo proyecto político sigue esperando respuestas a necesidades elementales.
Bouwer comienza a mirar hacia 2027 con más preguntas que certezas. Después de más de dos décadas de predominio vecinalista, el futuro político de esta localidad del departamento Santa María vuelve a girar alrededor de los mismos apellidos, mientras otros protagonistas de las elecciones de 2023 prácticamente desaparecieron de la escena pública.
Juan Lupi supo ser un referente de peso. Construyó un vecinalismo con identidad propia, alejado de las grandes estructuras partidarias que gobernaban buena parte del departamento. Sin embargo, aquel proyecto que alguna vez representó una alternativa diferente fue perdiendo protagonismo regional y hoy enfrenta interrogantes sobre su capacidad de renovación.
Bouwer muestra algunos avances a lo largo de todos estos años, pero también arrastra dificultades que contrastan con su cercanía a la capital provincial. El acceso desde la ruta 36 sigue siendo una deuda importante: kilómetros de caminos de tierra, sectores prácticamente intransitables y falta de iluminación. A eso se suman necesidades tan cotidianas como disponer de un cajero automático o una farmacia.
El Centro de Salud merece un capítulo aparte. Anunciado en 2022 como una de las grandes obras para la localidad, continúa sin inaugurarse. En agosto de 2026, el propio municipio todavía informaba avances en instalaciones eléctricas y trabajos interiores.
También existe otro desafío pendiente: la identidad de Bouwer. Para buena parte de los cordobeses, su nombre sigue asociado casi exclusivamente a la cárcel, aunque detrás existe un pueblo con historia, escuelas, instituciones, familias y una vida comunitaria propia que, a lo largo de los años, no ha conseguido alcanzar suficiente visibilidad.
¿El vecinalismo seguirá siendo una cuestión familiar?
Gustavo Braida llegó a la intendencia en 2023 como continuador del proyecto de Juan Lupi, con quien mantiene vínculos familiares. Sin embargo, en el escenario político local comienzan a circular versiones sobre una posible decisión de no buscar otro mandato.
En ese contexto, vuelve a aparecer el nombre del histórico exintendente como eventual candidato para 2027. Y, si finalmente no fuera él, otra alternativa que se menciona es Marisa Lupi, su hija y concejal.
Por ahora, no hay confirmaciones oficiales, pero la discusión vuelve a concentrarse en el mismo círculo político y familiar que administra los destinos de Bouwer desde hace más de dos décadas.
¿Habrá lugar para nuevos dirigentes? ¿O la sucesión volverá a resolverse entre familiares y referentes del entorno más cercano al histórico conductor del vecinalismo?
Los candidatos de 2023: ¿qué pasó después de las elecciones?
En los últimos comicios, Braida obtuvo 652 votos, seguido por Paola Barrosa, de Unión Popular Federal, con 212. Federico Cruzado, del Frente Federal de Acción Solidaria, consiguió 175, mientras que Melina Bosa, de Juntos Bouwer, alcanzó 139.
Pero, a tres años de aquella elección, los recorridos de quienes pretendían gobernar Bouwer muestran diferencias.
Cruzado prácticamente desapareció del debate político local y el espacio que representaba tampoco logró sostener una presencia pública visible. Algo similar ocurre con Bosa, quien mantiene una vinculación institucional con el Concejo Deliberante, aunque sin una agenda de iniciativas que haya alcanzado mayor repercusión pública.
No trascendieron proyectos de relevancia ni acciones sostenidas de aquellos espacios que, durante la campaña, se presentaban como alternativas para conducir el municipio.
¿Qué pasó con las promesas? ¿Dónde quedaron aquellas fuerzas políticas? ¿Se agotaron sus propuestas cuando terminaron las elecciones?
Porque la responsabilidad política no debería desaparecer junto con los afiches de campaña.
Barrosa y el peronismo: una oposición que mantiene actividad
Distinto es el recorrido de Paola Barrosa, segunda en las elecciones de 2023 y una de las dirigentes opositoras que ha mantenido actividad legislativa y presencia en la discusión pública.
La referente del peronismo local impulsó distintos proyectos relacionados con seguridad ciudadana, infraestructura vial, mejoras salariales para trabajadores municipales y otras demandas de los vecinos. A eso se suman gestiones vinculadas con programas provinciales y nacionales.
Entre sus iniciativas se destaca el proyecto integral de Seguridad Ciudadana presentado en 2024, que contemplaba una guardia local, monitoreo permanente, recuperación de cámaras y mayor coordinación con la Policía.
Su actividad también se extiende hacia la política provincial. En ese escenario aparecen nombres como el legislador Facundo Torres y el ministro Miguel Siciliano, con quienes, según la información política conocida por este medio, ha mantenido conversaciones y vínculos de trabajo.
Aunque todavía no existe una candidatura confirmada, su nombre vuelve a aparecer en las conversaciones sobre el próximo escenario electoral, en momentos en que distintas fuerzas comienzan a evaluar sus estrategias para 2027.
La pregunta es si el peronismo podrá ampliar su representación y construir una alternativa en una localidad donde el vecinalismo ha conservado el poder durante más de veinte años.
¿Más de lo mismo o una nueva etapa?
Bouwer tiene una particularidad: su vida cotidiana está mucho más conectada con la ciudad de Córdoba que con buena parte del departamento Santa María. Y esa realidad, sumada a sus necesidades de infraestructura, servicios y desarrollo, debería ocupar un lugar central en el próximo debate electoral.
Mientras el oficialismo deberá definir cómo continúa su proyecto, otros excandidatos tendrán que explicar su escasa visibilidad política y el peronismo buscará ampliar su espacio.
El interrogante de fondo es si 2027 volverá a convertirse en una discusión entre apellidos conocidos o si finalmente habrá lugar para debatir algo mucho más importante: qué proyecto de pueblo necesita Bouwer y cuánto más deberán esperar sus vecinos para verlo concretado.
