Alta Gracia recibió por primera vez en Sudamérica el Campamento Mundial Juvenil de Sordos

El Centro Mariápolis de Alta Gracia fue sede durante siete días del Campamento Mundial Juvenil de Sordos, un encuentro internacional que reunió a adolescentes de distintos países y que llegó por primera vez a Sudamérica. La elección de Argentina, Córdoba y finalmente Alta Gracia representó un desafío organizativo y una oportunidad para promover el intercambio cultural y la inclusión.

La actividad convocó a 32 jóvenes provenientes de 14 países, acompañados por líderes y miembros del comité organizador. En total, el Centro Mariápolis alojó a 66 personas, en una experiencia que requirió dos años de preparación y la coordinación de distintas áreas del establecimiento.

Belén, responsable de la logística del encuentro, destacó el trabajo realizado por todo el equipo para recibir a las delegaciones y responder a las exigencias de una convocatoria internacional. Según explicó, fue necesario adaptar procedimientos, contemplar diferentes necesidades alimentarias y preparar herramientas de comunicación para facilitar la interacción entre los participantes y el personal.

“Fue un desafío muy grande”, señaló, y valoró la experiencia como una instancia de aprendizaje profesional y colectivo. También destacó la satisfacción de ver a los jóvenes disfrutar de las actividades y compartir la experiencia con el equipo del lugar.

Intercambio cultural y actividades en la ciudad

Durante la semana, los adolescentes participaron de propuestas recreativas y actividades de integración cultural, tanto dentro del predio como al aire libre, según las condiciones climáticas. También recorrieron distintos sectores de Alta Gracia, visitaron las calles del centro y tuvieron la posibilidad de conocer espacios turísticos y culturales de la ciudad.

Uno de los momentos destacados fue una comida típica argentina organizada en el parque del Centro Mariápolis. La propuesta incluyó una choripaneada y permitió compartir parte de la gastronomía local con las delegaciones internacionales. La organización del menú implicó contemplar distintas dietas y necesidades alimentarias.

Además, representantes municipales acercaron invitaciones para que los participantes pudieran recorrer los museos de Alta Gracia. La iniciativa buscó que los visitantes conocieran el patrimonio local y se llevaran una experiencia de la ciudad a sus países de origen.

La Provincia visitó el campamento y destacó la inclusión

En el marco del encuentro, la secretaria general de Salud y Desarrollo Humano de la Provincia de Córdoba, Liliana Montero, visitó el Centro Mariápolis y destacó la importancia de que la comunidad sorda de distintos países se reuniera en la provincia.

La funcionaria consideró que la convocatoria representa una oportunidad para debatir las necesidades y demandas de las personas sordas y señaló que las conclusiones del encuentro pueden aportar orientaciones para el desarrollo de políticas públicas vinculadas con la autonomía de las personas con discapacidad.

Durante su visita, Montero también anunció un recorrido por el Centro Crecer y la Fundación Espacio, instituciones de Alta Gracia que trabajan con personas con discapacidad y participan de programas provinciales orientados a fortalecer su autonomía y ampliar sus oportunidades.

La funcionaria indicó que el Gobierno de Córdoba destina recursos al área de discapacidad y mencionó fondos destinados a acompañar proyectos productivos, entre ellos iniciativas vinculadas con la panadería y la cerámica.

Un encuentro internacional que dejó aprendizajes

La realización del Campamento Mundial Juvenil de Sordos significó para Alta Gracia la posibilidad de recibir una convocatoria internacional y generar espacios de encuentro entre jóvenes de distintas culturas.

Desde el Centro Mariápolis destacaron el compromiso del personal, la preparación previa y el trabajo conjunto para garantizar una estadía adecuada para las delegaciones. La experiencia también puso en primer plano la importancia de la accesibilidad, la comunicación y la inclusión como aspectos centrales para recibir y acompañar a personas con distintas necesidades.

La elección de Alta Gracia como sede permitió, además, acercar los atractivos turísticos y culturales de la ciudad a visitantes que podrán compartir la experiencia en sus lugares de origen.