Una propuesta impulsada por Adriana Gauna, docente de la Escuela Enrique Larreta de Alta Gracia, busca establecer un procedimiento de actuación ante una emergencia médica que involucre a una niña con necesidades específicas de atención. La iniciativa llegó al Concejo Deliberante y pasó a las comisiones de Salud y de Legislación para su análisis.
El denominado “Protocolo Pili” surgió a partir de la necesidad de contar con pautas claras y coordinadas para actuar ante una situación de urgencia dentro del ámbito escolar. La propuesta contempla diferentes escenarios, como el aula, el patio y el salón de usos múltiples (SUM), y establece responsabilidades para los docentes, el equipo directivo, la familia, los acompañantes terapéuticos y los servicios de emergencia.
Gauna explicó a Mi Valle Medios que Pili tiene parálisis cerebral, utiliza silla de ruedas y atraviesa episodios de espasmos y ataques de epilepsia durante el día. En ese contexto, detalló el propósito central de la iniciativa.
“Pili es una niña que tiene parálisis cerebral, que está en silla de ruedas, que vive diferentes espasmos durante el día y ataques de epilepsia. El protocolo apunta a que, ante una emergencia, mencionando ‘Protocolo Pili’, ya sepan que se trata de un ataque de epilepsia en un niño pequeño y que necesita atención médica urgente”, comentó.
La intención es que la identificación del protocolo permita comunicar rápidamente la situación y facilitar una respuesta organizada, evitando demoras y procurando que las personas involucradas sepan cómo actuar ante una emergencia.
La propuesta llegó al Concejo Deliberante luego de que una inspectora de zona sugiriera presentar la iniciativa ante el cuerpo legislativo local. Actualmente, el proyecto se encuentra en las comisiones de Salud y de Legislación, donde será evaluado.
Más allá de la situación particular que dio origen a la iniciativa, el planteo pone en agenda la importancia de construir entornos educativos inclusivos, con herramientas de prevención y procedimientos de actuación adaptados a las necesidades de cada estudiante.
El avance del Protocolo Pili abre así una instancia de análisis sobre cómo fortalecer la coordinación entre la escuela, las familias y los servicios de emergencia para brindar una respuesta adecuada ante situaciones que requieren atención médica urgente.
