El cine como puente entre culturas: Alta Gracia recibe una película filmada en el corazón de la Amazonía

El Cineclub Casero será escenario de una proyección especial de “Retazos de la memoria”, una película filmada en la selva colombiana que rescata saberes ancestrales, tradiciones y otras formas de entender nuestra relación con la naturaleza. Su director, el cordobés Juan Pablo Tobal, estará presente para conversar con el público. Una propuesta que también pone en valor el trabajo de los espacios culturales independientes de Alta Gracia.

Hay historias que no solamente buscan ser contadas, sino que nos invitan a revisar nuestra propia manera de mirar el mundo. Historias que atraviesan fronteras, recuperan conocimientos transmitidos durante generaciones y nos recuerdan que existen otras formas de relacionarnos con el territorio que habitamos.

Ese es el espíritu de “Retazos de la memoria”, la película del director y productor cordobés Juan Pablo Tobal Clariá que llegará este domingo 11 de octubre, a las 19 horas, al Cineclub Casero de Alta Gracia, con una función especial que incluirá una charla posterior con el realizador.

La presentación se realizará apenas un día antes del 12 de octubre, Día del Respeto a la Diversidad Cultural, una coincidencia especialmente significativa para una obra que propone reflexionar sobre la identidad, la memoria colectiva y la riqueza de los pueblos originarios de América Latina.

Lejos de ser solamente una producción sobre paisajes exóticos o comunidades alejadas de nuestra realidad, la película plantea preguntas que también nos interpelan: ¿qué sucede cuando una cultura pierde su lengua?, ¿cuánto conocimiento desaparece cuando dejan de transmitirse las tradiciones?, ¿qué podemos aprender de quienes todavía mantienen un vínculo profundo con la naturaleza?

Una historia que nació del encuentro con las comunidades amazónicas

Filmada en la Amazonía colombiana, la película sigue a Jeisson Castillo, un artista colombiano que viaja a una comunidad indígena para compartir su arte con los niños del lugar. Lo que comienza como una experiencia de intercambio cultural toma un rumbo inesperado cuando, sin saberlo, pinta en un sitio considerado sagrado. A partir de entonces comienza a experimentar problemas de salud y debe atravesar un proceso de sanación acompañado por Gory Londoño, un chamán y conocedor de los saberes ancestrales de la comunidad.

La experiencia se transforma en un recorrido por las creencias, los conocimientos y las formas de comprender la vida de quienes habitan ese territorio. Pero detrás de esa historia hay un trabajo mucho más profundo.

En diálogo con Mi Valle, Tobal explicó que la película es el resultado de un proceso creativo desarrollado durante años junto a Jeisson Castillo y distintas comunidades indígenas amazónicas: “Esta es una película cuyo mensaje no fue pensado de afuera, sino que se fue construyendo en el tiempo con las distintas comunidades, a partir de las experiencias y los encuentros que hemos tenido con todos estos abuelos, con estas personas sabias que tienen grandes conocimientos”, expresó el realizador.

Esa construcción colectiva es uno de los aspectos centrales de la obra. No se trata únicamente de observar una cultura desde afuera, sino de acercarse a una forma de conocimiento que se transmite de generación en generación y que encuentra en la naturaleza una dimensión esencial de la existencia.

Cuando desaparece una lengua, también desaparece una forma de entender el mundo

El interés de Juan Pablo Tobal por las culturas originarias no comenzó con esta película ya que desde hace más de quince años desarrolla trabajos vinculados con comunidades indígenas de Latinoamérica, especialmente relacionados con la preservación y difusión de las lenguas amenazadas.

Una preocupación que atraviesa su producción audiovisual y que encuentra en “Retazos de la memoria” una nueva forma de expresión. “Cuando una lengua desaparece o se deja de hablar, se pierde mucho más que una lengua. Se pierden conocimientos, tradiciones, cantos, una forma particular de entender y ver el mundo”, reflexionó.

El director advirtió que una parte importante de las aproximadamente siete mil lenguas que existen en el planeta se encuentra amenazada. Cada una de ellas representa una manera particular de nombrar el territorio, interpretar la naturaleza, transmitir experiencias y construir una identidad.

En ese sentido, la película también constituye una invitación a reconocer el valor de aquellos conocimientos que difícilmente encuentren espacio en los relatos culturales dominantes. “La propuesta es volver a vincularnos con lo esencial, con nuestro territorio”, sintetizó el director.

Una película que adquiere otro significado en vísperas del 12 de octubre

La elección de la fecha para su presentación en Alta Gracia suma una dimensión especial. El 12 de octubre, históricamente asociado a la llegada de los europeos a América, se convirtió en Argentina en una jornada destinada a promover el respeto por la diversidad cultural, la reflexión histórica y el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios.

En ese contexto, “Retazos de la memoria” permite acercarse a una discusión que sigue plenamente vigente: el lugar que ocupan las culturas indígenas en nuestras sociedades, la protección de sus territorios y la necesidad de reconocer sus conocimientos como parte de un patrimonio vivo.

Claramente, la diversidad cultural no se limita a recordar el pasado;  también implica preguntarse qué ocurre hoy con las comunidades que sostienen sus identidades frente a transformaciones sociales, ambientales y económicas que muchas veces amenazan sus modos de vida.

Y allí aparece uno de los planteos más interesantes de la película: la selva no es presentada solamente como un escenario natural de extraordinaria belleza, sino como un territorio vivo, cargado de memoria, conocimientos y significados: “Quizás escuchar a quienes durante generaciones aprendieron a vivir en relación armónica con la selva también nos ayude a preguntarnos cómo estamos viviendo nosotros”, señaló.

El valor del Cineclub Casero y los espacios culturales que mantienen vivo otro cine

La llegada de esta producción a Alta Gracia también permite destacar el trabajo que viene desarrollando el Cineclub Casero, un espacio cultural independiente que desde hace alrededor de quince años sostiene una propuesta diferente dentro de la oferta artística de la ciudad.

Con una programación que incluye cine nacional, producciones internacionales, documentales, clásicos y obras que muchas veces no encuentran lugar en los circuitos comerciales, el cineclub se ha consolidado como un ámbito de encuentro entre realizadores y espectadores.

Su importancia no reside solamente en proyectar películas. También está en generar conversaciones, acercar nuevas miradas y ofrecer un espacio donde el cine puede ser pensado y discutido colectivamente.

La presencia de Juan Pablo Tobal en la función del domingo responde precisamente a ese espíritu: que el público no solamente conozca la obra, sino que pueda dialogar con quien la realizó, descubrir cómo fue el vínculo con las comunidades amazónicas y comprender las experiencias que dieron origen al proyecto.

En tiempos en los que buena parte del consumo audiovisual ocurre a través de plataformas y pantallas individuales, la posibilidad de compartir una película y conversar sobre ella vuelve a poner en primer plano el valor social y cultural de las salas independientes.

Para Alta Gracia, contar con espacios de estas características significa también ampliar el acceso a propuestas cinematográficas que enriquecen la vida cultural local y permiten que producciones de gran contenido social encuentren nuevos públicos.

“Retazos de la memoria” es una coproducción entre Argentina y Colombia, de 76 minutos de duración, que combina el recorrido por la Amazonía con una experiencia de encuentro cultural, misterio y espiritualidad. La película ya tuvo presentaciones en salas como el Cine Gaumont de Buenos Aires y el Cineclub Municipal Hugo del Carril de Córdoba, y ahora suma a Alta Gracia en su recorrido.

Para su director, el mensaje que busca compartir trasciende ampliamente la experiencia cinematográfica:  “De alguna manera, lo que buscamos transmitir con la película es ese mensaje de la selva, una forma de entender el territorio, la naturaleza y nuestra relación con el mundo que muchas veces desconocemos o nos olvidamos”, manifestó.

Y agregó una reflexión que resume buena parte de su trabajo: las culturas amazónicas todavía conservan un vínculo con el territorio del cual las sociedades contemporáneas tienen mucho que aprender, especialmente en un contexto en el que la naturaleza enfrenta crecientes amenazas.

La propuesta, entonces, es mucho más que asistir a una función de cine. Es acercarse a otros conocimientos, reconocer la importancia de las culturas originarias y preguntarnos qué relación queremos construir con el mundo que habitamos.

Cuándo y dónde se proyecta

La función especial de “Retazos de la memoria” será este domingo 11 de octubre, a las 19 horas, en el Cineclub Casero, ubicado en Emilio Zola 442, Alta Gracia. Al finalizar la película se realizará una charla con su director, Juan Pablo Tobal Clariá, quien compartirá detalles del proceso creativo y de su experiencia con las comunidades indígenas de la Amazonía colombiana.

Una oportunidad para descubrir una producción cinematográfica cordobesa de proyección internacional y, al mismo tiempo, acompañar a uno de los espacios independientes que continúan apostando por la cultura y el encuentro en Alta Gracia.