Lo que comenzó como un fanatismo por Batman terminó transformándose en una misión solidaria que lleva más de seis años recorriendo hospitales, visitando niños internados y llevando juguetes, regalos y, sobre todo, un momento de alegría.
Detrás del traje de The Batman Córdoba hay una historia personal marcada por la pérdida de Morena, una niña de apenas ocho años que falleció después de atravesar una grave enfermedad. Una promesa que no pudo cumplirse se convirtió, con el tiempo, en el motor de un proyecto que trascendió las fronteras de Córdoba.
La historia incluye un primer traje hecho de manera casera, una Batimoto construida a pulmón, viajes por distintas provincias argentinas, una misión internacional en Uruguay y hasta el reconocimiento de figuras vinculadas al universo de Batman.
En diálogo con Mi Valle Medios, The Batman Córdoba contó cómo nació este personaje, qué hay detrás de las Batimisiones y cómo es la vida de la persona que se encuentra debajo de la máscara.
—¿Cómo nació The Batman Córdoba?
Todo comenzó por mi fanatismo por Batman.
Desde los cinco años, cuando vi por primera vez la película de Batman de 1989, protagonizada por Michael Keaton. La vi en una videocassetera y quedé completamente fascinado con el personaje. Después conocí la serie animada, con la voz de Kevin Conroy, y mi admiración por Batman fue creciendo cada vez más.
Siempre me llamó la atención que Batman fuera diferente a los demás superhéroes. No tiene superpoderes. Es una persona que, a través del entrenamiento, la preparación, la inteligencia y su propia voluntad, decidió convertirse en alguien capaz de ayudar y proteger a los demás.
Y hay una parte de su historia con la que, muchos años después, terminé encontrando una conexión muy profunda.
Batman pierde a sus padres, asesinados en un callejón de Ciudad Gótica.
Yo no perdí a mis padres, pero sí perdí a alguien que amaba muchísimo: mi prima Morena, cuando tenía apenas ocho años.
Y fue justamente esa pérdida la que terminó dando origen a todo esto.
—¿Cómo fue ese primer traje de Batman?
Mi primer traje de Batman fue algo completamente casero. Hice una máscara con engrudo, al mejor estilo Art Attack, de Disney. La verdad es que de Batman tenía poco… ¡parecía más un conejo negro!
En ese momento lo había preparado para una obra de teatro en la que participaban alrededor de 300 preadolescentes, chicos y chicas de entre 11, 12 y 13 años. Mi mejor amigo hacía de Guasón y, cuando salimos con los personajes, la verdad es que todos quedaron fascinados.
Ese traje terminó quedando guardado en un maniquí.
Hasta que un día Morena me pidió algo muy especial.
—¿Qué te pidió Morena?
Me pidió que fuera disfrazado de Batman a su cumpleaños. Ella quería disfrazarse de Batichica junto con mi mamá, que era su tía.
Pero ese cumpleaños nunca llegó.
Morena enfermó gravemente. Primero estuvo internada en el Hospital de Niños y después fue trasladada a Buenos Aires, al Hospital Garrahan, en un avión sanitario, porque su estado era realmente delicado.
Pasó su cumpleaños internada, inconsciente.
Estuvo aproximadamente tres meses luchando contra su enfermedad, hasta que lamentablemente falleció.
Una semana después de su fallecimiento tomé una decisión.
Agarré ese traje de Batman y empecé a visitar a los niños internados en los hospitales, en memoria de Morena.
Al principio era simplemente una manera de mantener viva su memoria y de intentar llevarles un momento de alegría a otros chicos que estaban atravesando situaciones muy difíciles.
Pero con el tiempo entendí que quería hacerlo cada vez mejor.
Quería que Batman fuera lo más realista posible.
—¿Cómo fue transformándose ese primer traje?
Junto con mi mamá comenzamos a trabajar en el traje. Fui consiguiendo piezas, comprando elementos de distintos lugares, modificando cosas y armando poco a poco mi propio Batman.
Después llegó la moto.
Compramos una moto y comenzamos a modificarla para convertirla en la Batimoto.
Y así nació algo que con el tiempo bautizamos como Batimisiones.
Lo que comenzó como una promesa y un homenaje a una nena de ocho años terminó convirtiéndose en una misión que lleva más de seis años recorriendo hospitales y distintos lugares del país.
Hoy, cada vez que me pongo el traje, no siento que simplemente estoy interpretando a Batman.
Siento que estoy cumpliendo aquella promesa que alguna vez no pude cumplirle a Morena.
Y si puedo lograr que un niño que está internado, aunque sea por unos minutos, se olvide de su enfermedad, sonría y vuelva a sentirse un niño, entonces todo esto tiene sentido.
Porque Batman no necesita superpoderes para hacer el bien.
A veces solamente hace falta ponerse el traje, subirse a una Batimoto y decidir salir a llevar un poco de esperanza.
Así nació The Batman Córdoba. Así nacieron las Batimisiones.

—¿Cómo nació la Batimoto?
La Batimoto surgió gracias a un amigo, Miguel Sebastián Robledo. Con él compramos la moto y comenzamos a transformarla de manera totalmente casera, con mucho esfuerzo, mucha dedicación y, sobre todo, muchísimo corazón.
De a poco fuimos convirtiendo aquella moto en algo que representara al personaje y que pudiera acompañarme en las Batimisiones.
Hasta que apareció en el camino mi amigo Pacorro Custom, un customizador profesional reconocido a nivel nacional, quien nos dio esa última mano que necesitábamos para llevar el proyecto a otro nivel.
Así nació la Batimoto que hoy conocen: una réplica inspirada en la moto de Batman: El Caballero de la Noche, pero adaptada a nuestra realidad y a nuestras necesidades.
Obviamente, es una miniatura en comparación con la espectacular moto utilizada en el cine. La Batpod de la película fue diseñada específicamente para una producción cinematográfica y tenía muchas complejidades técnicas, además de los efectos especiales propios de una película.
En nuestro caso es diferente.
Esta Batimoto es 100% real y funcional. No está hecha para una película: está hecha para recorrer kilómetros, llegar a hospitales, acompañar las Batimisiones y llevar esperanza a los niños.
Y quizás ahí está lo más lindo de esta historia: cuando la realidad supera la ficción.
—¿Cómo fue el reconocimiento de los medios nacionales?
El reconocimiento de los medios nacionales también fue algo que me marcó muchísimo.
Cuando llegué a Buenos Aires para realizar una Batimisión en el Hospital Garrahan, me estaban esperando distintos medios para entrevistarme, entre ellos TN, Infobae y La Nación. Y anteriormente, TN también había enviado un corresponsal hasta mi Baticueva, acá en Córdoba, para conocer mi historia y hacerme una nota.
Para mí fueron momentos muy lindos, porque detrás de todo eso hay muchísimo esfuerzo y, sobre todo, una misión que sigue siendo la misma desde el primer día: visitar a los niños internados en los hospitales y llevarles juguetes nuevos, regalos y un momento de alegría.
Y no solamente acá en Córdoba, sino también en distintas partes del país.
—¿Cómo nació Batimisiones Argentina?
De ahí nació el proyecto de Batimisiones Argentina, con el objetivo de recorrer las 23 provincias argentinas y llevar nuestra misión a distintos hospitales públicos pediátricos.
Ya recorrimos Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Santiago del Estero y Mendoza, y ahora estamos preparando nuestra próxima Batimisión en San Luis.
Y seguimos avanzando, provincia por provincia.
—¿También hubo un reconocimiento internacional?
Sí. Hubo un momento que para mí fue increíble y que jamás imaginé que podía suceder: el reconocimiento internacional.
Un día vi que Zack Snyder había mencionado mi trabajo. Al principio pensé que era una cuenta de fans o una página de seguidores. Pero cuando entré, me di cuenta de que era la cuenta verificada de Zack Snyder. Había compartido mi trabajo en sus historias y me había felicitado por la labor que realizaba.
Realmente no lo podía creer.
También distintas páginas vinculadas al universo de DC habían compartido y destacado nuestro trabajo.
Algo que incluso generó una situación muy particular: pensaban que yo era de Córdoba, España. Y cuando descubrieron que en realidad éramos de Córdoba, Argentina, eso también les llamó muchísimo la atención.
Creo que eso demuestra que desde Argentina, y especialmente desde Córdoba, tenemos un potencial enorme.
Sin efectos especiales, sin grandes producciones y simplemente con muchísimo trabajo, dedicación, creatividad y corazón, pudimos llevar este personaje a lugares que jamás imaginamos.
—¿Ese reconocimiento también los llevó fuera del país?
Sí. Ese reconocimiento también me permitió cruzar las fronteras y realizar la primera Batimisión internacional en Uruguay, visitando el Hospital de Niños de Montevideo. De hecho, tuvimos la oportunidad de viajar dos veces a Uruguay.
Y creo que justamente el realismo del personaje, el profesionalismo con el que hacemos cada presentación y, sobre todo, mantener la seriedad y la esencia de Batman, nos permitió llegar cada vez más lejos.
Pero detrás de todo eso siempre hay un mismo objetivo: los niños.
Cada viaje, cada nota, cada reconocimiento y cada kilómetro recorrido tiene sentido si nos permite conseguir más juguetes, más regalos y más recursos para seguir visitando a los niños que están internados.
Porque para mí, ser Batman no se trata solamente de ponerse un traje.
Se trata de usar ese traje para llevar esperanza.
—¿Cómo es tu vida detrás del personaje?
Detrás del traje de Batman hay una persona común, un trabajador, un esposo y alguien que simplemente decidió convertir su fanatismo por un personaje en una misión de vida.
Soy profesor de Educación Física, aunque nunca llegué a ejercer la profesión. Durante muchos años trabajé en una estación de servicio como playero y, mientras trabajaba allí, también llevaba adelante las Batimisiones.
Muchas veces, después de una jornada de trabajo, me ponía el traje y salía a visitar a los niños internados.
También tuve la posibilidad de casarme con el traje de Batman puesto. Mi Batiesposa, mi compañera de vida, estuvo a mi lado en uno de los momentos más importantes de mi vida.
Hace aproximadamente dos años comencé a trabajar en una fábrica de transformadores, y ese es actualmente mi trabajo.
Como cualquier trabajador, tengo mis responsabilidades, mis horarios y mi vida cotidiana.
Batman no vive de esto: detrás de la máscara hay una persona que trabaja y que, con mucho esfuerzo, intenta sostener esta misión a pulmón.
Y cuando llega el fin de semana, empieza otra parte de mi vida.
Siempre que puedo, visito a los niños internados en los hospitales. Y cuando hay un fin de semana largo, intento aprovechar esos días para viajar a otras provincias y llevar la Batimisión un poco más lejos.
Porque Batman no aparece solamente cuando se encienden las cámaras.
Detrás del personaje hay kilómetros recorridos, horas de trabajo, sacrificios, organización y muchísimo corazón.
El traje representa al personaje, pero la persona que está detrás es simplemente un trabajador que encontró una manera de hacer algo bueno por los demás.
Y mientras pueda seguir haciéndolo, voy a seguir poniéndome el traje.
