Este fin de semana, Alta Gracia reafirmó su lugar como centro de grandes eventos a nivel nacional al recibir con rotundo éxito el XXIII Gran Premio Argentino Histórico. La competencia, que fue declarada de Interés por el Concejo Deliberante, convirtió a la ciudad en un auténtico museo itinerante y reunió a más de 100 joyas del automovilismo.
El evento regaló postales inmejorables, fusionando la pasión por el deporte motor con el patrimonio local. Durante la tarde del sábado, la icónica explanada del Museo de la Estancia Jesuítica fue el escenario perfecto para recibir a los pilotos tras finalizar la Etapa 1. El domingo por la mañana, el verde del Parque del Sierras Hotel brindó un marco espectacular para que los motores volvieran a rugir en la largada rumbo a Catamarca.
Presencia institucional y una visita estelar
Durante el desarrollo del evento, el viceintendente a cargo del Ejecutivo, Jorge De Napoli, estuvo presente acompañando la actividad. En la oportunidad, el mandatario recibió una placa conmemorativa por parte del comité organizador del Automóvil Club Argentino (ACA), en agradecimiento a la hospitalidad y el trabajo conjunto con la ciudad.
Además, De Napoli tuvo el honor de recibir y darle la bienvenida a Sobiesław Zasada, el mítico piloto polaco de 96 años que volvió a las rutas argentinas para recrear su histórica victoria de 1967, y que sin dudas se convirtió en una de las figuras más aclamadas del fin de semana.
Impacto positivo en materia turística
Más allá del gran atractivo visual para los fanáticos, el paso de la competencia significó un excelente fin de semana para Alta Gracia. La llegada de los competidores, equipos técnicos, organizadores y familias generó un intenso movimiento, con el consiguiente impacto positivo para el sector hotelero, gastronómico y comercial. De hecho, durante el fin de semana la ciudad superó el 90% de ocupación hotelera.

