La ciudad recordó al “Patriarca de Alta Gracia” con un acto frente al monumento que lleva su nombre, donde autoridades e instituciones destacaron su legado vinculado a la educación, la solidaridad y el desarrollo de la comunidad.
En la mañana de este lunes 24 de agosto, Alta Gracia conmemoró los 158 años del fallecimiento de José Manuel Solares, ocurrido el 23 de agosto de 1868.
La ceremonia se realizó frente al monumento que homenajea al denominado “Patriarca de Alta Gracia” y fue encabezada por el viceintendente a cargo del Departamento Ejecutivo, Jorge De Napoli. También participaron autoridades municipales, concejales, tribunos de cuentas, representantes de las fuerzas vivas e integrantes de instituciones educativas e intermedias de la ciudad.
Durante el acto se entonó el Himno Nacional Argentino y posteriormente se realizó una ofrenda floral frente al monumento a Solares, colocada por De Napoli y la directora de la Escuela Manuel Solares, Karina Pedernera.
En su discurso, De Napoli destacó la responsabilidad de la comunidad actual de preservar y continuar el legado de quien tuvo un papel central en la historia local.
“No vamos a delegar la responsabilidad de llevar con orgullo y con mucho esfuerzo este legado que dejó este gran benefactor de esta tierra”.
En esa línea, también remarcó el valor de la educación como una herramienta fundamental para el desarrollo de las comunidades: “La educación es lo que cambia y lo que da el futuro a nuestra ciudad, a una provincia y a un país como el nuestro”.

El legado de José Manuel Solares
José Manuel Solares constituye una figura fundamental para comprender parte de la historia y el desarrollo de la Alta Gracia actual.
Su legado está especialmente relacionado con su compromiso con la educación y con las disposiciones que realizó sobre las tierras que se encontraban bajo su administración.
En materia educativa, impulsó el acceso a la enseñanza para los hijos de los trabajadores de la estancia e incluso para sus hijas, en una época en la que el acceso a la educación no estaba garantizado para todos.
Además, la donación de tierras y las disposiciones destinadas a personas de “notoria honradez” para la conformación de una villa contribuyeron al proceso histórico que, con el paso del tiempo, daría lugar a la ciudad de Alta Gracia.
A 158 años de su fallecimiento, la comunidad volvió a reunirse frente a su monumento para recuperar esa historia y poner en valor un legado asociado a la educación, la solidaridad y el compromiso con el bien común.

