De enamorarse de un oficio a crear un espacio para compartirlo: la historia de Flor y Estilo Aymara en Alta Gracia

 

Hay oficios que se aprenden con las manos, pero también existen aquellos que terminan transformando la manera en que una persona se relaciona con los demás.

Para Flor, la encuadernación artesanal comenzó hace una década con una invitación de una amiga a participar de un taller. Sin saberlo, aquel encuentro iba a abrirle un camino que hoy continúa creciendo en Alta Gracia a través de Estilo Aymara, un proyecto que encontró en la enseñanza la posibilidad de unir dos de sus grandes pasiones: crear y acompañar a otras personas.

Estilo Aymara nació hace aproximadamente diez años en Buenos Aires, a partir del primer acercamiento de Flor al mundo de la encuadernación artesanal. Durante años aprendió, estudió y experimentó de manera independiente, mientras continuaba trabajando en relación de dependencia.

Primero llegaron los cuadernos y las distintas piezas de encuadernación artesanal. Después, una idea que durante mucho tiempo había permanecido como un anhelo: tener un espacio propio para enseñar.

Ese sueño comenzó a hacerse realidad este año en Alta Gracia, ciudad que Flor eligió para vivir y donde desde enero lleva adelante Estilo Aymara como espacio de enseñanza.

Una invitación que terminó cambiando su camino

Todo comenzó con una propuesta sencilla.

Una amiga invitó a Flor a participar de un taller de encuadernación artesanal. Ella aceptó y, a partir de ese primer acercamiento, quedó completamente fascinada con el oficio.

Comenzó entonces una etapa de aprendizaje constante.

Estudió, experimentó y aprendió por su cuenta, descubriendo poco a poco las posibilidades que ofrecía la encuadernación. Mientras tanto, continuó con su trabajo en relación de dependencia y desarrolló paralelamente su producción de cuadernos y otras piezas artesanales.

Pero el oficio comenzó a ocupar cada vez más espacio.

Y junto con el deseo de crear apareció otra certeza: también disfrutaba profundamente enseñar.

Cuando crear y enseñar encontraron el mismo lugar

Durante toda su vida laboral, Flor había trabajado en relación de dependencia acompañando a personas y formándolas, brindándoles herramientas que pudieran favorecer sus recorridos laborales.

Esa experiencia le permitió descubrir algo que terminaría siendo fundamental para Estilo Aymara.

Su pasión no estaba solamente en crear.

También estaba en compartir lo aprendido y acompañar a otras personas en sus propios procesos.

Así, aquello que comenzó como un oficio artesanal terminó encontrando una nueva dimensión.

La posibilidad de enseñar encuadernación se convirtió en el proyecto que Flor siempre había querido construir.

Y Alta Gracia fue el lugar elegido para hacerlo realidad.

Aprender haciendo y llevarse un tesoro hecho con las propias manos

Actualmente, Estilo Aymara propone diferentes modalidades para acercarse al mundo de la encuadernación artesanal.

Los talleres libres tienen una frecuencia semanal y están pensados para quienes quieren aventurarse a crear distintas encuadernaciones, aprendiendo y experimentando durante el proceso.

También existe una modalidad intensiva, en la que en una tarde cada participante puede aprender y terminar llevándose consigo un pequeño “tesorito” creado por sus propias manos.

Y para quienes buscan un recorrido más personalizado, Flor ofrece espacios individuales, pensados a partir de metas y desafíos personales.

La propuesta no se limita a enseñar una técnica.

Cada encuentro se convierte en un espacio donde suceden muchas otras cosas.

Se conversa, se buscan soluciones, se atraviesan dificultades, se descubren nuevas posibilidades y, sobre todo, se comparte.

Un espacio donde también se aprende sobre uno mismo

Para Flor, esa es justamente una de las partes más valiosas de Estilo Aymara.

“Es mucho más que un espacio donde se aprende a encuadernar”, explica.

Porque mientras cada persona aprende a trabajar con papel, tapas, materiales y diferentes técnicas, también atraviesa un proceso propio.

Hay momentos de frustración, obstáculos que obligan a buscar nuevas alternativas y pequeños logros que aparecen cuando finalmente algo funciona.

Y después llega el resultado.

Una pieza terminada.

Un objeto que antes no existía y que ahora está ahí porque alguien decidió aprender, probar y hacerlo con sus propias manos.

Ese momento tiene un significado especial para Flor.

Le da una enorme felicidad ver cómo una persona puede llegar al taller diciendo “yo no sé hacer esto” y terminar llevándose algo que creó por sí misma.

De Buenos Aires a Alta Gracia, un proyecto que sigue transformándose

Aymara también tiene una historia de transformación.

Nació en Buenos Aires hace diez años como un proyecto vinculado a la encuadernación artesanal y fue atravesando diferentes etapas hasta convertirse en lo que es hoy.

Ahora, desde Alta Gracia, Flor continúa desarrollando ese camino y también comienza a llevar algunos de sus talleres a Villa Los Aromos.

El proyecto sigue creciendo, pero conserva una esencia que permanece desde sus comienzos: el amor por un oficio y el deseo de compartirlo.

Estilo Aymara es, en definitiva, el resultado de diez años de aprendizaje, de una trayectoria dedicada a acompañar y formar personas y de un sueño que finalmente encontró su lugar.

Un espacio donde crear también significa encontrarse con otros.

Donde aprender no consiste solamente en adquirir una técnica.

Y donde una simple hoja de papel puede terminar convertida en algo mucho más importante: una creación propia, hecha con las manos y con la satisfacción de haber descubierto que sí era posible.

Cómo conocer Estilo Aymara

Barrio Norte, Alta Gracia
También con talleres en Villa Los Aromos
3547 655541
Instagram: @estiloaymara
Facebook: Estilo Aymara