En el marco del programa Stream Abierto, el abogado Diego Agüero analizó los desafíos que enfrentan la Justicia, los medios de comunicación y la sociedad ante causas de alto impacto público, tomando como referencia el caso de Agostina Vega.
Durante la entrevista, Agüero remarcó la importancia de actuar con cautela en las primeras etapas de una investigación y sostuvo que “las primeras 48 horas son esenciales”, ya que cualquier filtración de información puede comprometer pruebas, influir sobre testigos o incluso favorecer maniobras destinadas a entorpecer el proceso judicial.
El letrado señaló que “hay que ser muy cautos con el manejo de la información” y advirtió sobre los riesgos de ventilar detalles de una causa cuando aún se encuentra en pleno desarrollo. En ese sentido, explicó que el límite siempre debe estar puesto en que la difusión de datos “no afecte la funcionalidad de la investigación ni a las víctimas”.
También reflexionó sobre el rol de los medios y la creciente demanda de inmediatez por parte de la sociedad. “Nos hemos acostumbrado a consumir lo inmediato. No hay tiempo para la reflexión, y cuando se trata de temas tan sensibles es necesario detenerse, analizar y ver qué consecuencias tiene lo que se dice y lo que no se dice”, expresó.
Consultado sobre la presión social que generan los casos de gran repercusión, Agüero consideró que muchas veces existe una necesidad urgente de encontrar respuestas y responsables. Sin embargo, recordó que “el principio de inocencia sigue siendo una garantía fundamental” y cuestionó las condenas anticipadas que suelen darse en la opinión pública.
En otro tramo de la entrevista, sostuvo que la búsqueda de una primicia no puede estar por encima de la responsabilidad profesional. “Cuando se dice algo solo por tener una primicia y después resulta incorrecto, se pierde credibilidad, seriedad y responsabilidad”, afirmó.
Finalmente, al referirse al funcionamiento de la Justicia en este tipo de investigaciones, consideró que los operadores judiciales deben actuar con prudencia y respaldar cada comunicación en elementos concretos. “La mesura, el límite y el cuidado deberían ser moneda corriente en todas las partes involucradas”, concluyó.
La charla dejó planteado un debate que atraviesa a toda la sociedad: cómo encontrar el equilibrio entre el derecho a la información, la necesidad de respuestas y el respeto por los tiempos que requiere una investigación judicial.
