En Anisacate, Camilo Javier Malakkián, de 35 años, decidió transformar una historia familiar en un proyecto propio. Así nació “Anatolia. Delicias Turcas Artesanales”, un emprendimiento que busca acercar a la comunidad un producto tan antiguo como poco conocido en estas latitudes: el lokum, también llamado delicia turca.
La idea surgió al recordar un emprendimiento que sus padres habían desarrollado años atrás bajo el mismo nombre. “Aquello consistía en elaborar este mismo producto, pero no lograron sostenerlo en el tiempo”, cuentó Camilo a Mi Valle. Hoy, con más herramientas y acceso a información, decidió retomar ese camino con una mirada renovada.
El proceso no fue sencillo. Desde conocimientos básicos hasta lograr una producción estandarizada, el camino estuvo marcado por la investigación, la prueba y el error. “Fueron muchas horas de estudiar química alimenticia, traducir códigos de otros países y persistir”, explicó.
En ese recorrido, el acompañamiento de su familia fue clave. Sus padres, conocedores de la receta tradicional, se convirtieron en sus principales críticos y guías. También su entorno cercano, amigos y su pareja, fueron fundamentales para sostener la motivación en los momentos más difíciles.
Las delicias turcas, conocidas en Medio Oriente como lokum o rahat al hulqum —que significa “consuelo para la garganta”—, tienen siglos de historia. Camilo busca que cada persona que pruebe sus productos no solo disfrute un sabor distinto, sino también una experiencia cultural. “La idea es que cada bocado sea un momento de descanso y conexión”, sostuvo.
Además del producto, el emprendimiento apuesta a lo estético y simbólico. Cada pieza refleja un proceso cuidado, donde la tradición culinaria se combina con una presentación pensada para transmitir identidad y sentido.
De cara al futuro, Camilo proyecta seguir creciendo, ampliar el alcance de sus ventas y consolidar su propuesta en el mercado local. Pero también tiene un objetivo más profundo: demostrar que es posible construir un ingreso digno a partir de emprendimientos responsables y con identidad.
“Me imagino feliz por haber ampliado los gustos del público local y por comprobar que se puede vivir de un proyecto propio”, expresó.
Quienes deseen conocer más o realizar pedidos pueden encontrar el emprendimiento en Instagram como @anatolia.lokum o comunicarse vía WhatsApp al 351 203 9605.
Una historia que une tradición, esfuerzo y cultura, y que invita a redescubrir sabores del mundo desde el corazón de Anisacate.
