La localidad de Malagueño se preparaba para una transformación de gran escala a partir del anuncio de un megaproyecto urbanístico impulsado por el Grupo Edisur, una de las desarrolladoras más importantes de la provincia de Córdoba. La iniciativa contemplaba un crecimiento sostenido a lo largo de los próximos 15 a 20 años.
El emprendimiento se ubicaría en la zona de la antigua estancia de la familia Ferreyra, en el ingreso a la ciudad, y abarcaría unas 300 hectáreas destinadas a vivienda colectiva, urbanización integral, centros comerciales y espacios de oficinas.
El proyecto formaba parte de un plan mayor de expansión encabezado por la segunda generación de la familia Parga, quienes también avanzaban con otro desarrollo de gran magnitud en Juárez Celman. Entre ambos emprendimientos, se proyectaban cerca de 1.000 hectáreas destinadas al crecimiento urbano en distintos puntos estratégicos de la provincia.
Según lo adelantado por los directores de la firma, la planificación llevaba al menos cuatro años de trabajo, con la expectativa de iniciar las primeras etapas entre el segundo semestre de 2026 y la primera mitad de 2027.
La propuesta apuntaba no solo a ampliar la oferta habitacional, sino también a generar nuevos polos comerciales y de servicios, posicionando a Malagueño como un punto clave dentro del desarrollo urbano del Gran Córdoba.
