En medio de un escenario cada vez más complejo para los profesionales de la salud vinculados a PAMI, comienzan a multiplicarse los testimonios que exponen una realidad silenciosa pero cada vez más evidente: el desgaste, la incertidumbre y el deterioro de las condiciones en las que trabajan los médicos de cabecera.
En Alta Gracia, la situación no es ajena. Reclamos por demoras en pagos, honorarios que no acompañan el contexto económico y una creciente sobrecarga laboral configuran un panorama que muchos profesionales describen como “insostenible”.
En ese marco, el testimonio del doctor Santiago Carbel, médico de cabecera de PAMI, pone en palabras una sensación que se repite en distintos puntos del país.
“Tengo 43 años, 16 años de recibido. Desde pequeño, aunque a usted le parezca irreal, mi objetivo fue el de ser médico. Será por mandato familiar, social o genético; pero siempre fue un sentimiento, un deseo interno difícil de explicar. Hoy en día no concibo mi vida, mi día a día sin mi actividad como médico”, expresó.
Sus palabras reflejan el peso de una vocación construida a lo largo del tiempo, pero también el impacto que tuvo en esa trayectoria el paso por uno de los momentos más críticos de la historia reciente: la pandemia.
“Viví la pandemia como director médico de una institución que atendía pacientes PAMI en el interior de la provincia de Córdoba. Fue el labor más difícil que me tocó afrontar en mi profesión. Definir prioridad de camas, atender enfermos con COVID-19 e incluso contagiarme y tener que internarme solo, lejos de mi familia y sin saber si iba a volver a mi casa”, relató.
Durante ese período, los profesionales de la salud fueron reconocidos socialmente como actores clave en la respuesta sanitaria. Sin embargo, según advierten hoy, ese reconocimiento no se tradujo en mejoras estructurales para el sector.
“En ese momento todos fuimos héroes para la sociedad, soldados que peleaban una batalla al lado de cada enfermo. Hoy esta situación solo deja angustia y congoja, sin comprender cómo pasamos de ser esos héroes aplaudidos todos los días a ser bastardeados por el Gobierno”, sostuvo.
El planteo no es aislado. Distintos médicos de cabecera vienen señalando dificultades crecientes para sostener la atención, en un contexto donde la demanda aumenta mientras los recursos y condiciones no acompañan.
En ese sentido, el propio Carbel advierte sobre el escenario que se abre hacia adelante: “Qué va a pasar en el futuro es una incertidumbre”.
La frase resume no solo una preocupación personal, sino una alerta más amplia sobre el estado del sistema de salud en uno de sus niveles más sensibles: el primer contacto con los pacientes.
Mientras tanto, en localidades como Alta Gracia, la situación continúa generando inquietud tanto en profesionales como en afiliados, en un contexto donde la atención médica se vuelve un eje central de debate.
El desafío, coinciden distintos actores del sector, no es solo resolver la coyuntura, sino repensar un modelo que permita sostener en el tiempo el trabajo de quienes, incluso en los momentos más difíciles, estuvieron en la primera línea.
