23 años de hilo, oficio y conciencia: Nadia y Lili transforman el trabajo textil en una filosofía de vida

 

En Alta Gracia, hay proyectos que nacen de una idea y otros que se construyen durante años, puntada a puntada. Espacio Anhelo pertenece a estos últimos.

Hace 23 años, Nadia Arce y su mamá, Lili, comenzaron a recorrer juntas el oficio textil. Entre telas, hilos y colores fueron construyendo una forma de trabajar que con el tiempo se transformó en mucho más que un emprendimiento: hoy es un proyecto que reúne diseño, trabajo artesanal, sustentabilidad, yoga y una profunda reflexión sobre el cuerpo y sus vínculos con el trabajo cotidiano.

La historia comenzó con algo tan simple como una bufanda y el gusto por jugar con las combinaciones de colores. Pero con los años, aquella práctica fue creciendo, tomando nuevos sentidos y abriendo caminos inesperados.

Actualmente, Espacio Anhelo comercializa sus productos principalmente en ferias y puede encontrarse en la Feria de Mujeres Trabajadoras del Paseo del Virrey, en Alta Gracia, cada tercer domingo del mes.

Y cada pieza que sale del taller lleva detrás mucho más que una elaboración artesanal: lleva una historia de trabajo compartido entre madre e hija.

Cuando el oficio textil encontró al yoga

Un momento de transformación llegó durante la pandemia.

Nadia decidió realizar un Postgrado en Diseño Textil en la Facultad de Arquitectura, con orientación en sustentabilidad. Aquella formación fue el impulso para comenzar a integrar su recorrido dentro del mundo textil con otra de sus prácticas: el yoga.

Su tesis se enfocó en indagar en la conciencia corporal de las trabajadoras textiles frente a su dispositivo de trabajo: la máquina de coser.

Para desarrollar esa investigación, se contactó con una cooperativa del MTE —Movimiento de Trabajadores Excluidos—, donde un grupo de mujeres aceptó participar voluntariamente del proceso. La metodología utilizada fue la acción participante, permitiéndole acercarse de manera directa a las experiencias y realidades vinculadas al trabajo textil.

A partir de allí, el cuerpo comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de su mirada sobre el oficio.

¿Qué pasa con el cuerpo mientras trabaja? ¿Cómo se relacionan los movimientos cotidianos con los dolores? ¿Qué hay detrás de aquello que sentimos físicamente?

Esas preguntas continúan acompañando hoy el camino de Nadia.

Darle una segunda vida a lo que otros descartan

En paralelo a ese proceso, Espacio Anhelo comenzó a incorporar zafus, almohadones utilizados para la práctica meditativa.

Pero había una particularidad: sus rellenos estaban hechos con descartes textiles.

La iniciativa surgió como una manera de darle un segundo uso a la basura textil que se acumulaba en el taller. Con el tiempo, otras colegas comenzaron a acercar sus propios desechos textiles para que también pudieran ser reutilizados.

Así, aquello que antes podía terminar descartado encontró una nueva posibilidad dentro del emprendimiento.

La propuesta continuó creciendo y, en una segunda etapa, incorporaron almohadillas terapéuticas oculares rellenas con semillas de lino.

El camino también fue llevando los productos de Espacio Anhelo más allá de Alta Gracia. Los pedidos de zafus para equipar salas de Yoga en otras provincias hicieron que la producción comenzara a viajar y que el trabajo realizado en el taller llegara cada vez más lejos.

Un emprendimiento que se construye con las manos y con el cuerpo

Mientras Nadia continúa desarrollándose en el ámbito textil, también da clases de Yoga Terapéutico los viernes a las 19.30 en Alta Gracia.

Esa práctica atraviesa directamente la identidad de Espacio Anhelo.

“Aprendo constantemente sobre la relación e incidencia de la profunda conexión que tienen nuestros pensamientos/cuerpo y viceversa”, cuenta Nadia.

Y define su manera de continuar este camino con una idea que resume buena parte de su filosofía: seguir siendo una aprendiz.

Las conversaciones con quienes adquieren sus almohadillas también se convierten en una fuente de aprendizaje. Esos encuentros le permiten continuar reflexionando sobre los dolores corporales y sobre aquello que puede existir “más allá del dolor”.

De esta manera, cada producto también se convierte en una oportunidad para conversar, observar, aprender y seguir pensando colectivamente la relación que cada persona tiene con su propio cuerpo.

Madre e hija, 23 años construyendo juntas

Detrás de Espacio Anhelo están Nadia y Lili.

Hace más de dos décadas que ambas comparten el oficio textil y que ponen sus manos al servicio de una producción que combina colores, materiales, técnicas y creatividad.

Cada mañana, el trabajo vuelve a empezar: cortar, coser, tejer, comprar insumos, sacar fotografías, preparar la producción y participar de ferias.

No hay una gran estructura detrás del proyecto. Hay algo mucho más cotidiano y concreto: dos mujeres que todos los días le ponen cabeza y cuerpo a su trabajo.

Y quizás allí esté una de las mayores riquezas de Espacio Anhelo.

Porque lo que comenzó hace 23 años como un oficio compartido terminó convirtiéndose en una forma de vivir, crear, aprender y relacionarse con los demás.

De Alta Gracia hacia otros lugares

Elegir comercializar principalmente en ferias también fue parte de la identidad que construyeron.

Ese contacto directo con las personas permitió que la producción de Espacio Anhelo comenzara a viajar hacia otras provincias e incluso hacia otros países.

Cada feria se convierte así en un nuevo punto de encuentro. Un lugar donde mostrar lo que hacen, conversar con quienes se acercan, conocer nuevas historias y continuar ampliando una red que se fue construyendo de manera artesanal, al igual que cada una de sus piezas.

Espacio Anhelo es, en definitiva, un proyecto textil, pero también es una historia de familia, de trabajo, de aprendizaje y de transformación.

Una historia que empezó hace 23 años entre bufandas y colores y que hoy continúa creciendo entre telas recuperadas, zafus, semillas de lino, yoga y preguntas sobre el cuerpo.

Una historia que demuestra que un emprendimiento también puede ser una filosofía de vida.

Espacio Anhelo — Alta Gracia
Feria de Mujeres Trabajadoras: Paseo del Virrey, tercer domingo de cada mes.

3547 467997

Instagram: @espacioanhelo