“Vengo a aportar experiencia y estar cerca de la gente”, dijo Marcos Torres tras asumir como Ministro de Desarrollo Social

En una jornada cargada de emoción y señales políticas, Marcos Torres asumió oficialmente como ministro de Desarrollo Social de la Provincia y brindó su primera entrevista tras la jura. Rodeado de su familia, funcionarios y una nutrida presencia de dirigentes y vecinos de Alta Gracia, el flamante ministro habló de responsabilidad, cercanía y trabajo.

“Ha sido un acto muy emotivo. Estuvo la familia, funcionarios de Alta Gracia… Siempre agradecido por el cariño de la gente”, expresó apenas concluido el acto protocolar encabezado por el gobernador Martín Llaryora, quien le confió la conducción de una de las carteras más sensibles del gabinete provincial.

Torres definió la nueva etapa como “una enorme responsabilidad” y remarcó la confianza política depositada en él por el mandatario provincial. “Vengo a aportar mi experiencia, mi fuerza de trabajo e intentar poder llegar a toda la provincia, como lo ha pedido el Gobernador, y estar cerca de la gente”, sostuvo.

La cercanía aparece como eje discursivo y operativo. No es casual: fue una de las marcas de sus gestiones al frente del municipio de Alta Gracia, ciudad que gobernó durante dos períodos y desde donde construyó su proyección política.

“Creo que el orgullo más grande que puede tener una persona es ser intendente de la ciudad donde nació, de la ciudad que ama. Ser intendente de Alta Gracia es algo que nada lo va a superar”, afirmó, dejando en claro que la identidad local seguirá siendo parte de su impronta, incluso en el escenario provincial.

Un ministerio “enorme” y el desafío de la escala

Consultado sobre las expectativas y los principales desafíos, el nuevo ministro reconoció la magnitud de la estructura que ahora deberá conducir. “Es un ministerio enorme”, señaló, aludiendo a la diversidad de áreas que lo integran y a la amplitud territorial que abarca.

Primero, estar cerca. Adentrarme. Trabajar. Creo que con trabajo todo se puede”, resumió, marcando un estilo que intenta trasladar la experiencia municipal a una escala mayor.

La pregunta de fondo —y que empieza a instalarse en el escenario político cordobés— es si el modelo de gestión aplicado en Alta Gracia puede proyectarse a toda la provincia. Torres respondió sin dudar: la experiencia acumulada será una herramienta clave en esta nueva etapa.

Su desembarco en el gabinete provincial no es un movimiento menor. Implica un reordenamiento institucional en Alta Gracia y abre una nueva etapa en la dinámica política local y provincial. En su primera aparición como ministro, Torres eligió un tono medido, agradecido y enfocado en la gestión. Sin estridencias, pero con un mensaje claro: trabajo territorial y presencia activa en cada rincón de Córdoba.

La etapa que comienza lo ubica en el centro de uno de los ministerios con mayor sensibilidad social, en un contexto económico complejo y con demandas crecientes.

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