Transporte en crisis: filtraciones, unidades en mal estado y demoras que afectan a todo Santa María

La situación del transporte interurbano en el Valle de Paravachasca volvió a quedar expuesta este fin de semana, y esta vez con dos casos concretos que usuarios compartieron con Mi Valle. Lo que antes eran quejas aisladas, hoy se convirtió en un patrón sostenido de deterioro que afecta a quienes viajan a diario hacia Córdoba, Alta Gracia y las localidades de la región.

Un colectivo que “llovía más adentro que afuera”

Todo comenzó con un video enviado por una usuaria que viajaba desde Córdoba a Alta Gracia este viernes. En las imágenes se ve cómo el agua cae del techo de la unidad en plena marcha, mojando asientos, pasillos y a los pasajeros, que intentan cubrirse sin éxito.

“Parecía que viajábamos en un bote agujereado”, relató la mujer al enviar el video. El episodio despertó una nueva ola de reclamos hacia la empresa Sierras de Calamuchita, que desde hace meses viene acumulando denuncias por el mal estado de las unidades y la falta de respuesta a los reclamos.

Otro caso grave: el coche 341 del Grupo Sarmiento, sin condiciones para circular

A este hecho se suma un reclamo que llegó casi en simultáneo, pero esta vez dirigido a Grupo Sarmiento, empresa que cubre la ruta C-45. El pasajero compartió foto del boleto —correspondiente al servicio del 20 de noviembre, que debía salir de Córdoba a las 14:35— junto con un mensaje contundente sobre lo ocurrido:

“El coche 341 venía con fallas de motor, no levantaba velocidad y circulaba muy por debajo de lo aceptable para un servicio interurbano. Es un riesgo y una falta de respeto para los usuarios.”
Christian, vecino de Alta Gracia.

El colectivo tardó mucho más de lo habitual en llegar a destino, y según comenta, no hubo explicación de parte de la empresa sobre la demora ni sobre el estado de la unidad.

Christian agregó además que esta situación no es aislada:

“Vienen con demoras constantes, unidades rotas, sin aire acondicionado y con las ventanillas selladas. Pagamos un servicio que no cumple lo mínimo.”

La imagen del boleto —donde figura el horario y el coche asignado— confirma que el servicio debió salir puntualmente desde la terminal, pero el retraso superó largamente lo habitual y afectó a decenas de usuarios.

Un patrón que se repite: pasajeros parados, unidades en mal estado y demoras sin explicación

Los reclamos que llegan semana a semana desde distintas localidades del valle coinciden en un mismo diagnóstico:

  • Unidades en condiciones precarias: filtraciones, desperfectos mecánicos, calefacción o aire acondicionado que no funcionan.
  • Demoras recurrentes y servicios que no cumplen los horarios programados.
  • Falta de frecuencias, sobre todo en horarios laborales y escolares.
  • Viajes sobrecargados, con pasajeros parados incluso en trayectos largos.
  • Ausencia de respuestas formales a los reclamos que los vecinos presentan desde hace años.

Para quienes dependen del transporte para trabajar, estudiar o realizar trámites en Córdoba, la falla de un servicio no es una simple incomodidad: impacta directamente en la vida cotidiana.

Vecinos organizados, pero sin respuestas

En Paravachasca hubo juntadas de firmas, notas elevadas a la Secretaría de Transporte, videos, fotos y reclamos colectivos. Sin embargo, los usuarios aseguran que nada cambia, e incluso el servicio se deteriora más con el correr de las semanas.

Los testimonios que llegan a nuestra redacción coinciden:

  • “No pedimos lujo, pedimos seguridad y dignidad.”
  • “No hay control. Las empresas hacen lo que quieren.”
  • “Cada día es una sorpresa distinta. Y no una buena.”

Un llamado urgente a la autoridad competente

Vecinos de Alta Gracia, Anisacate, La Serranita, Los Aromos, Villa La Bolsa, Potrero de Garay entre otras zonas de la región, reclaman inspecciones reales, sanciones cuando corresponde y mejoras inmediatas. Sin transporte confiable, la vida en el valle se vuelve desigual y dependiente de un sistema que no está respondiendo.

Mientras tanto, los videos y fotos que llegan todos los días muestran algo claro: el transporte interurbano atraviesa una crisis evidente y los usuarios ya no pueden esperar más.