Lo que comenzó como un festejo privado terminó en un operativo conjunto entre la Policía y la Guardia Local durante la madrugada, tras varios llamados de vecinos que alertaban sobre una fiesta clandestina en un domicilio particular.
Al llegar al lugar, el personal constató que se trataba de un cumpleaños con la presencia de aproximadamente 60 personas. La reunión no contaba con autorización ni cumplía con las normativas vigentes en materia de seguridad y salud pública.
Ante esta situación, se procedió a labrar las actas correspondientes y a desalojar a los asistentes de manera ordenada, garantizando tanto la integridad de quienes participaban como la tranquilidad del vecindario.
El propietario del inmueble, un joven de 26 años, fue notificado formalmente sobre las infracciones detectadas y advertido acerca de las posibles consecuencias legales derivadas de la organización de eventos no autorizados.
Desde las fuerzas de seguridad destacaron que el procedimiento fue posible gracias al trabajo coordinado entre la Policía y la Guardia Local, además de la colaboración de los vecinos que realizaron los llamados preventivos.
Las autoridades, además, recordaron “la importancia de respetar las normativas vigentes y evitar este tipo de encuentros masivos sin habilitación, ya que pueden representar riesgos para la seguridad y la convivencia comunitaria”.
