Ex legisladora provincial de la UCR, referente histórica del mestrismo en Córdoba y hoy integrante del espacio Construyendo Juntos, liderado por Soledad Carrizo, Marisa Carrillo volvió a quedar en el centro de la escena política tras su presencia en una peña libertaria en Santa María.
Su aparición no pasó inadvertida: Carrillo proviene de un sector radical tradicionalmente distante de Javier Milei y La Libertad Avanza.
En esta entrevista, responde sin esquivar los temas incómodos: la construcción con el espacio libertario, el rol de Carrizo, la ausencia del sector que responde a Rodrigo de Loredo, el concepto de “radical con peluca” y su propio futuro político.
—Marisa, usted viene del radicalismo mestrista, un espacio históricamente distante del universo Milei/LLA. ¿Qué la llevó a estar en esa peña libertaria en Alta Gracia?
—Hace unos años conformamos un espacio nuevo dentro del radicalismo que se llama Construyendo Juntos, liderado por Soledad Carrizo. Venimos trabajando desde hace tiempo en un proyecto diferente al del peronismo cordobés, y en esa misma vereda están los referentes libertarios que nos invitaron. Fue parte de ese proceso de diálogo y construcción.
—¿Fue invitación social, gesto político o conversación de armado?
—No fue una invitación social. Fue una invitación al espacio, en el marco de conversaciones que venimos teniendo hace tiempo sobre un proyecto para recuperar el gobierno de la provincia y también de Alta Gracia. Nos invitaron a participar en un evento donde reconocían a su gente y allí estuvimos.
—¿Usted fue “a escuchar” o fue “a construir”?
—En este proceso estamos construyendo. Eso implica conversar incluso sobre cosas en las que no coincidimos. Como en cualquier relación, no hay acuerdos del cien por ciento, pero el trabajo es buscar puntos en común de buena fe.
—¿Qué punto en común encuentra hoy con la agenda libertaria?
—El deseo de dar respuestas a la gente. Coincidimos en que Córdoba necesita un cambio profundo y que hay demandas que el actual gobierno no está resolviendo.
—Se lo pregunto directo: ¿se ve trabajando con ellos en 2026 o 2027?
—Sí. Creo que puedo aportar desde mi experiencia y porque compartimos ese objetivo de ofrecer soluciones concretas.
Carrizo como nexo
—Se mencionó que su presencia estuvo vinculada a una gestión de Soledad Carrizo. ¿Quién la invitó concretamente?
—La invitación fue al espacio. Soledad integra en la provincia la mesa que comparte con Gabriel Bornoroni, Luis Juez y Laura Machado, y es la radical que está trabajando en esa construcción. Nosotros ya veníamos conversando con referentes locales y de ahí surge la invitación.
—¿Se habló de ideas, territorio o listas?
—De ideas y de proyecto. No de listas ni candidaturas. Hablar de eso ahora sería poner el carro delante del caballo. Primero hay que construir una propuesta sólida.
—¿Qué representa hoy Carrizo para usted?
—La acompaño hace más de diez años. Es una amiga y la líder del espacio al que pertenezco. Es una dirigente con coraje y determinación.
—¿Fue a título personal o en nombre de un sector?
—En nombre del espacio que integro.
La ausencia del sector de De Loredo
—¿Por qué no estuvo el grupo que responde a Rodrigo de Loredo?
—Esa es una pregunta que deberían responder ellos.
—¿Es una diferencia de método o de rumbo?
—Es una diferencia de mirada. Nosotros no creemos en la política de la especulación, creemos en trabajar para resolver problemas.
—¿Marca esto un reacomodamiento interno en Santa María?
—El radicalismo atraviesa una etapa de heterogeneidad. En cada lugar se están dando procesos distintos.
“Radical con peluca”
—¿Qué significa para usted ese término?
—Para mí, “radical con peluca” es quien se pasó directamente a La Libertad Avanza. Nosotros estamos construyendo una propuesta superadora de lo que fue Cambiemos o Juntos por el Cambio, no abandonando nuestra identidad.
—¿De Loredo entra en esa categoría?
—Eso deberían responderlo ellos.
—¿Usted se siente más cerca del radicalismo orgánico o libertario?
—Hoy no hay un radicalismo orgánico homogéneo. Hay distintas expresiones en todo el país.
—¿Cuál es su línea roja?
—Los valores y principios históricos del radicalismo. Eso no se negocia.
Identidad mestrista
—¿Qué queda hoy del mestrismo en usted?
—Tengo un profundo orgullo por Ramón Bautista Mestre, que marcó mi vida política, y también un gran afecto por Ramón Javier. Pero hoy integro un espacio nuevo, liderado por una mujer con determinación, y estoy comprometida con esa construcción.
—¿Habló con dirigentes mestristas sobre esta presencia?
—Siempre hay diálogo, pero hoy mi pertenencia política es clara dentro de Construyendo Juntos.
Su presente político
—¿Cuál es su función hoy?
—Soy militante. Además presido la Fundación Convicción, desde donde realizamos trabajo territorial y social en distintos puntos de la provincia.
—¿Va a competir?
—No es momento de hablar de candidaturas. Es momento de trabajar.
—¿Qué temas le preocupan más?
—La inseguridad, que sigue siendo grave más allá de las estadísticas; la educación, con escuelas sin recursos ni conectividad en muchas zonas; y el trabajo, porque Córdoba no logra generar empleo genuino y sostenido.
¿Habrá alianza con LLA?
—¿Se va a aliar con La Libertad Avanza?
—No puede ser solo una alianza electoral. Debe ser una alianza programática, con acuerdos claros sobre cómo gobernar.
—Del 1 al 10, ¿qué tan probable es?
—Es probable en la medida en que el proyecto sea serio y compartido.
Cierre
—Complete la frase: “Soy radical y…”
—Soy radical con los mismos valores y principios de siempre, pero entiendo que el radicalismo debe evolucionar e interpretar lo que la sociedad nos está pidiendo.
—¿Qué le diría al votante radical que se sorprendió al verla en una peña libertaria?
—Que no hubo cambio de camiseta. Hubo decisión de sentarse a construir una alternativa que pueda darle respuestas reales a Córdoba.