A casi dos semanas del crimen ocurrido en barrio Villa Belgrano, Claudia López, la esposa del efectivo policial asesinado brindó su primera entrevista. En diálogo con Mi Valle, habló del impacto, las dudas sobre la investigación y la ausencia total de contacto por parte de la familia del imputado.
—¿Cómo estás atravesando estos días después de lo que pasó?
—La verdad que con muchísimos interrogantes. Desde el principio todo fue muy confuso, muy confuso. Todavía estamos tratando de entender qué pasó realmente. Es como que uno quiere ordenar las cosas en la cabeza, pero no puede, porque hay muchas cosas que no cierran, muchas dudas. Y en medio de todo eso, obviamente, el dolor.
—¿Qué piensa la familia sobre lo que ocurrió?
—Nosotros sentimos que fue un procedimiento muy confuso. Conociéndolo a él, cómo trabajaba, lo profesional que era, estoy segura de que él dio la voz de alto como policía. Era su forma de actuar, siempre muy correcto. Y sin embargo… lo dispararon así, a quemarropa. No se entiende. No se entiende cómo se llegó a eso.
—¿Qué es lo que más les genera dudas hoy?
—Todo. Ya pasaron 13 días y no se logra tener una claridad de lo que pasó. No se sabe bien la circunstancia, no está claro el contexto, no hay certezas. Y además de eso, lo que más nos impacta es la rapidez con la que el imputado recuperó la libertad. El mismo día, en cuestión de horas. Es muy difícil de entender cuando todavía hay tanto por investigar. Es, más, nuestros abogados, los doctores Paladino y Zárate aún no pueden tener acceso al expediente.
—¿Sabés si tu marido estaba solo en ese momento?
—Sí, tengo entendido que él fue solo en ese momento. Después, a los pocos segundos, llegó otro móvil, pero él estaba solo cuando ocurrió todo. Eso también es algo que uno piensa, que analiza, porque son detalles importantes para entender lo que pasó.
—¿Cómo era él en su trabajo?
—Era muy profesional. Siempre lo fue. Tenía 22 años de servicio, toda una vida dedicada a la policía. Ya estaba prácticamente por retirarse, le faltaban dos o tres meses nada más. Estaba en esa etapa en la que ya pensás en otra vida… y pasó esto. Es muy injusto.
—¿Alguna vez había vivido una situación así?
—No, nunca. Nunca tuvo un episodio así. En todos estos años, jamás. Siempre fue muy correcto, muy respetado, no era una persona conflictiva. Por eso también cuesta entender.
—¿Cómo fue para ustedes recibir la noticia?
—Fue terrible. Nosotros estábamos en Salta con mis hijas. La más chica vive en el exterior y había venido a pasar sus vacaciones acá, así que habíamos decidido irnos unos días a pasear los tres juntos. Y en medio de ese viaje pasó todo. Esa noche no conseguí vuelo para volver. Imaginate lo que fue recibir esa noticia estando lejos, sin poder regresar inmediatamente. Recién al día siguiente pudimos viajar. Fue desesperante, una sensación de impotencia muy grande.
—¿Pudiste verlo enseguida cuando llegaste?
—No. Eso también fue muy duro. No lo pude ver enseguida porque estaba en la morgue judicial. Recién lo pude ver el viernes a la tarde. Mientras tanto, todo era incertidumbre, angustia… y esperar.
—Hay algo que mencionabas y que impacta: los tiempos…
—Sí, porque es inevitable compararlo. Al imputado lo liberaron en tres horas… y yo a mi esposo lo pude ver recién a las cinco, cinco y media de la tarde del día siguiente. Entonces uno se queda pensando en eso, en la diferencia, en cómo se dieron las cosas. Son cosas que te quedan.
—¿Alguien de la familia del imputado se comunicó con ustedes?
—No. Nadie. Absolutamente nadie se comunicó con nosotros. Ni un mensaje, ni un llamado, nada. Y eso también duele, porque en una situación así, uno espera al menos un gesto humano. Pero no hubo nada. Si, de parte de la familia, compañeros y del mismo ministro de Seguridad. En eso estamos contenidos.
—¿Cómo están hoy como familia?
—Somos tres… tengo dos hijas, Valentina de 25 y Yamila de 24. Y estamos juntas en esto, tratando de sostenernos entre nosotras. Con mucho dolor, pero también con fuerza. Las tres estamos firmes en que esto tiene que esclarecerse, que se tiene que hacer justicia.
—¿Qué te queda de él como persona?
—Era una excelente persona. Eso quedó muy claro el día del entierro. La cantidad de gente que fue, cómo lo acompañaron… ahí te das cuenta la clase de persona que era. No encontrás a nadie que tenga algo malo para decir de él. Nadie.
—Hubo una escena muy fuerte con chicos de un club…
—Sí… eso fue muy movilizante. Ver a esos chicos, de 10, 12 años, llorando… viniendo con la camiseta del club, dejándole flores… eso te parte. Él tenía una relación muy linda con el deporte, hacía boxeo, taekwondo, y también acompañaba a los chicos. Amaba eso.
—¿Qué esperan ahora?
—Que se aclare todo. Nada más que eso. Que realmente se investigue bien, que se sepa qué pasó. Porque hoy hay muchas dudas. Y nosotros necesitamos respuestas.
El hecho
El episodio ocurrió el jueves por la noche, alrededor de las 21:45, en barrio Villa Belgrano, en la ciudad de Córdoba. El efectivo policial acudió a una vivienda y recibió un disparo de arma de fuego.
El imputado sostuvo que lo confundió con un delincuente, mientras que la familia asegura que el policía se identificó como tal antes del ataque.
Tras ser detenido, el acusado recuperó la libertad pocas horas después por disposición del fiscal interviniente, en una causa que aún se encuentra en etapa de investigación.
FOTO PRINCIPAL: La familia reunida hace pocas semanas, cuando la hija menor vino a pasar las vacaciones aquí.