Desde diciembre, la provincia de Córdoba puso en marcha un sistema tecnológico de avanzada para la prevención y el combate de incendios forestales. Se trata de los Faros de Conservación, torres inteligentes que permiten detectar humo y elevaciones térmicas en tiempo real mediante inteligencia artificial, generando alertas inmediatas a una central que opera las 24 horas.
Según informaron desde el Gobierno de Córdoba, actualmente ocho faros ya funcionan de manera integrada, cubriendo más de 2,2 millones de hectáreas en distintos puntos del territorio provincial. En este esquema de expansión, la zona aledaña al Observatorio de Bosque Alegre figura entre los próximos lugares definidos para la instalación de nuevas torres, junto a otros sectores de alto riesgo por antecedentes de incendios.
Tecnología clave para ganar tiempo
Cada faro monitorea un radio de 30 kilómetros, lo que equivale a unas 282.600 hectáreas por unidad. Estas estructuras están equipadas con sensores multiespectrales, cámaras térmicas de alta resolución, sistemas ópticos diurnos y nocturnos, estaciones meteorológicas automáticas y enlaces digitales seguros. La energía es autónoma —solar o eólica— y las torres alcanzan los 30 metros de altura.
“La clave en una emergencia es el tiempo”, subrayó el ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros, al destacar que el sistema se suma al monitoreo satelital de puntos calientes y al trabajo de los vigías humanos del Etac. “Estamos dando un paso más en infraestructura tecnológica de punta para fortalecer el sistema provincial de alertas tempranas”, afirmó.
Inversión estratégica y datos para la Justicia
Cada faro demanda una inversión cercana a los 500 mil dólares. Además de emitir alertas, el sistema almacena información e imágenes que pueden ser aportadas a la Justicia en caso de investigaciones por incendios intencionales.
De los ocho faros ya operativos, cinco fueron financiados con aportes nacionales y tres con recursos provinciales. Están ubicados en Ciénaga de Allende (San Alberto), Chancaní (Pocho), San Pedro Norte (Tulumba), Ciénaga del Coro (Minas), Tanti (Punilla), Atos Pampa (Calamuchita), Tala Cañada (Pocho) y Río Seco (Río Cuarto).
Lo que viene: Bosque Alegre y otras zonas críticas
Los pliegos de licitación ya están abiertos para nuevas instalaciones en áreas que sufrieron incendios de gran magnitud en los últimos años. Entre ellas se encuentran Cerro Blanco (entre Tanti y Taninga), Cerro Mogote (La Calera), la zona cercana a Bosque Alegre, Bajo de Olmos (Sierras Chicas) y Los Cocos, en un sector próximo a la aerosilla.
El corazón del sistema
Toda la información recolectada por los faros llega a la Central de Monitoreo, ubicada en el edificio anexo del Ministerio de Seguridad, que funciona desde el 15 de diciembre con turnos rotativos y operadores especializados. Allí se validan los eventos y se activan los protocolos de respuesta, integrando plataformas como FireWatch y el sistema SGIDIF, con canales de comunicación redundantes para asegurar una reacción inmediata.
Especialistas explicaron que, cuando la IA detecta una anomalía térmica o humo, el sistema envía automáticamente un breve registro visual al operador, quien analiza la situación y emite la alerta acompañada de un informe preliminar para los equipos en territorio.
Un sistema que se expande
En esta primera etapa, las alertas llegan a los usuarios de la Secretaría de Prevención de Riesgos. En las próximas semanas se avanzará con capacitaciones y la ampliación del acceso a jefes del Etac, Bomberos Voluntarios y federaciones, fortaleciendo la articulación del sistema de emergencias provincial.
Con esta expansión —y con Bosque Alegre entre los próximos puntos estratégicos—, Córdoba apuesta a reducir drásticamente los tiempos de intervención, un factor decisivo para evitar que un foco inicial se transforme en un incendio de gran magnitud. Un paso firme hacia una prevención más inteligente, territorial y anticipada, en un contexto climático cada vez más desafiante.