En Stream Abierto, la palabra de la escritora y docente Maricruz Lares sobre la crisis en Venezuela, la migración y el anhelo del reencuentro.
Desde Córdoba capital, la escritora y docente venezolana Maricruz Lares compartió con Stream Abierto (coproducción de Lux producciones y Mi Valle Medios) un testimonio profundo y conmovedor sobre la situación que atraviesa Venezuela, el impacto en quienes permanecen en el país y la experiencia de quienes, como ella, forman parte de la diáspora.
Lares vive en Argentina desde hace seis años y medio junto a su esposo y sus tres hijos. Es profesora de Lengua y Literatura —oficio que ejerció durante 17 años en Venezuela—, autora de dos libros de poesía y directora de la agrupación cultural Tambor Venezolano, desde donde sostiene viva la identidad de su país a través de la música y la palabra.

“Todo se vive a flor de piel”
Al referirse a los acontecimientos recientes en Venezuela, Lares describió un clima de incertidumbre y miedo. “Hay mucha confusión y angustia. Nuestros familiares allá no pueden hablar libremente; esperan en silencio, con temor”, expresó. La comunicación con sus padres y hermanos —que viven en el oriente venezolano— se volvió limitada por cortes de luz, restricciones y el temor a represalias.
La situación cotidiana, relató, se vio alterada por el racionamiento de alimentos, dificultades para comprar provisiones y problemas para enviar ayuda económica desde el exterior. “Todo se congestionó de golpe. Hoy están un poco más tranquilos, pero la fragilidad sigue ahí”, explicó.
Migrar: una decisión planificada y dolorosa
Lares recordó que la salida de Venezuela fue el resultado de años de planificación. Vendieron una propiedad, reunieron documentación y pasaportes, y aun así llegaron a Argentina “con una mano adelante y otra atrás”, tras atravesar situaciones de extorsión en la frontera. “La Argentina nos recibió con los brazos abiertos. Eso no se olvida”, afirmó, agradecida por la contención recibida en Córdoba.
Si bien no pudo convalidar su título docente por el cierre de la embajada venezolana, junto a su esposo —profesor de Matemática— se reconvirtió laboralmente en el área de la salud, donde trabajan desde hace más de seis años tras capacitarse como auxiliares y cuidadores.

Poesía para sanar el desarraigo
La escritura fue una herramienta clave para transitar la migración. En 2024 publicó La Mochila, un libro de poemas que narra la experiencia migrante desde una mirada íntima, atravesada por la maternidad, la distancia y la ausencia de redes familiares. “Es un libro triste, pero honesto. Muchas madres migrantes se ven reflejadas”, señaló. Un tercer libro ya está en camino.
¿Volver a Venezuela?
Ante los debates sobre un eventual regreso, Lares fue cauta. “Volvería, sí, pero no ahora. Mis hijos hoy tienen estabilidad acá; no puedo exponerlos a la incertidumbre”, explicó. Aun así, dejó abierta la esperanza: “Quiero volver, abrazar a los míos, envejecer allá. Esa luz volvió a encenderse”.
Con serenidad y firmeza, Maricruz Lares puso palabras a una vivencia compartida por miles de venezolanos en Argentina: la de habitar dos países a la vez, con el cuerpo en uno y el corazón en otro. Una voz que, desde Córdoba, sigue latiendo al ritmo de su tierra.
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